Para vivir una vida

instrucciones para vivir una vida
Foto: Aimé Luna

Por Nidia Maidana Maciel

Para:
Patricia P.
Marisa H.
Patricia (Pato) A.
Claudia (Negra) C.
Fabiana (Fabi) Sinchi
María Laura (Lali) Varela

Con cariño y respeto

 

A “...Vivir una vida”, instrucciones poiéticas.

Dice la Bicho Vinchú
mientras se acicala para escena:

Al bicho del amor, un cuerpo.
A los vestidos que sueño vestir, brillo
A las mallas que sueño brillar, sirenas.
Analía Giordanino

A la danza, cuerpos

Lo primero que emerge al ver “Instrucciones para vivir una vida”, es la impresión o la pregunta sensible de ¿quién baila a quién? ¿Son las danzantes las que aprenden unos pasos, incorporan ritmos y gestos, desplazamientos en el espacio, modulaciones de voz, en fin, eso que se llama coreografía? O, por el contrario, ¿es la danza la que atraviesa a esos cuerpos? ¿Es la danza la que se introyecta en los cuerpos y luego avanza desde lo óseo, atravesando músculos, piel, poros y capilaridades hasta estallar en un movimiento exterior?

Hay una expresión en lengua inglesa para referirse al hecho de enamorarse, me causa asombro: “fall in love”. Generalmente se la traduce al español de esa manera “enamorarse”, “estar enamorado”. Pero su traducción literal es “caer en el amor”. Como si el amor fuera un ente imperceptible que nos rodea y de pronto cayéramos en él...y nuestro cuerpo fascinado se entregara a ese magma cósmico y fuera impregnado por él. Y lo mismo en la danza, se cae en la danza. Las cuatro viajeras del cuerpo de “Instrucciones...” cayeron en la danza, son cuerpos tomados por la danza y que atienden a sus pulsos, a sus silencios, a sus humores, a sus vértigos.

Pero, además, la poética de “Instrucciones...” convoca a la teatralidad plena, porque mientras se danza, se toma, se explora y se explota la palabra, literalmente poética, como un texto dramático; mientras se danza, se representan personajes y sus conflictos; mientras se danza, se construyen pequeñas escenitas de la vida cotidiana u onírica. La poética de “Instrucciones...” congrega una espesura de signos.

Pavis, en su diccionario, hace una pequeña entrada sobre la estética de la danza teatro que es oportuno traer a propósito de la poética de Recua. Dice: “Más que un teatro que desemboca en la danza, el movimiento y la coreografía, la danza teatro es la danza que produce el efecto de teatro.”

En mi lectura, interpreto que hay un ir de la danza hacia el teatro, para apropiarse y deglutir lo teatral, que así, cabe y se amalgama con la danza. Recua ha explorado (y expandido) esas incorporaciones y, en esta oportunidad, la aventura es la seducción de la poesía.

Instrucciones
Foto: Aimé Luna

A los cuerpos, vida

Las políticas sobre las apariencias de los cuerpos imponen mandatos tiranos en este tiempo del capitalismo apocalíptico 2 . Los cuerpos hegemónicos y los que no lo son, ahora en lucha por ganar espacios dignos de visibilidad. Los cuerpos de las mujeres históricamente convertidos en objetos para la mirada. Y entre todos, los cuerpos de la danza rigurosamente trabajados y seleccionados, marcados por rutinas y excluidos de la escena, cuando temprano, aparecen las huellas de la edad.

Sin embargo, los cuerpos de “Instrucciones...” expresan la diversidad, no se ajustan a un patrón de similitudes –proporciones corporales, edad. Traen consigo los relatos de sus biografías en cabelleras entrecanas, oscuras o melenas blancas, en las diferencias de las complexiones y las alturas, en lo rostros. También en los modos en que esos cuerpos ejercen tensiones entren sí, aplicando sus fuerzas dispares mediante esa traílla que las sujeta, regulando la distancia de rescate – traílla que puede ser cuerda de Recua, o cordón umbilical, o cadena de esclavas.

Y, sin embargo, hay en un elemento amalgamador: la fuerza vital que sostiene desde el inicio los cuerpos en la danza. En el transcurso del espectáculo, los cuerpos bailantes se rigidizan marcialmente, se ablandan como muñecas de trapo, se desarticulan como esqueletos, se yerguen como diosas y se vuelven a rigidizar. En esas vueltas y reiteraciones entre la rigidez y la blandura, la fuerza vital, la energía, el Qi, circula entre estas mujeres sumiendo el macrocosmos en esos cuerpos danzantes.

A la poesía, cuerpos

Hoy, cuando los discursos están cuajados de odio y la violencia resuma en las acciones, la poesía se instala como bandera. Se lee en solitario, pero también en grupos y en voz alta, se publica, se borda, se baila.

¿Cómo llegó el poema de Mari Oliver “Instrucciones para vivir a una vida” al grupo Recua?

“Prestar atención /
Sorprenderse /
Contarlo”

¿Cómo se instauró como título de esta a-puesta multidisciplinar? ¿Cuándo?

¿Cómo llegó la poesía a “Instrucciones...”?

Podemos conjeturar que, tal vez, las directoras acercaron a Mary Oliver y su poema. Que se fue sustanciando una materia compuesta por las conversaciones, los deseos, los cuerpos en la danza y las complicidades que Recua viene gestando desde hace 25 años. Que luego llegaron las poetas santafesinas, de las manos de las actrices, y allí entraron en diálogo...O tal vez haya sido todo lo contrario.

Lo cierto es que este puñado de poemas, saboreados, palpados, tironeados, acunados, desmenuzados, en el proceso creativo, son germen de la totalidad de la puesta. En los varios reinicios en los que las danzantes-actrices retoman el poema Instrucciones para la vida, jugando con sus interpretaciones, parodiándolo, ahondando sus sentidos, dejan trazos de sus movimientos en el espacio escénico. En las series en que incorporan otras voces poéticas, desembarcan en mundos más amables. Siempre, el espacio de la escena se estría en rectas o diagonales, los movimientos se exasperan, se contraen, se dilatan o se entregan al sentir de los sentidos.

Y claro, la poesía permea en las visuales y la banda sonora del espectáculo. Cada momento incluye una imagen en la que se articula una belleza y una luz pictórica impresionista. Texturas, colores, cielo y mar. La banda sonora comprende un arco desprejuiciado de músicas y sonidos donde la voz también es música y nos sumerge en otra coloratura auditiva.

A los limbos, memoria

Según la doctrina católica tradicional, hay un lugar al que van las almas de los niños no bautizados al morir: es el limbo 4 . No es el cielo, no es el infierno, ni el purgatorio. El limbo parece caracterizarse por lo que no es. El espacio escénico de “Instrucciciones...” se parece a un limbo: es una zona huidiza entre cielo y tierra, o cielo y mar, o cielo y orillas. Tal vez la forma positiva de nombrarlo sea decir que es un “Entre” (cosas).

En ese “Entre Límbico” deambulan unas seres atemporales –se ve en sus ropas-, cuyas historias desconocemos, cuyo futuro es incierto, y de las cuales no sabemos si están vivas o muertas. La única certeza es la cuerda que las religa, también desconocemos si esta cuerda es condena o salvación.

Este “Entre Límbico” nos trae el recuerdo, concita en nuestra memoria los cuerpos en los limbos del Río de la Plata, en los limbos de las fosas comunes, en los limbos de las prisiones clandestinas. ¿En qué limbos siguen esos cuerpos? ¿En qué otros limbos se acurrucan esas almas? ¿Será que esos cuerpos retornarán a sus casas, a sus familias, para así recobrar sus almas?

Hace unos días encontré el modo de escribir este texto en un poema de Analía Giordanino que se llama “Encantamiento”. Vuelvo a leerlo y cercioro que es premonitorio de “Instrucciones para vivir una vida”, o al menos, un sueño que rozó algunas de sus bellezas, algunos de sus sufrimientos, algunas de sus parodias.

Hace menos días charlamos con Analía (por wasap) sobre este hecho y me respondió en el chat:

“ - Sobre qué es la obra? Si es que tiene tema... en danza el tema ocurre tan maravillosamente que uno sale sabiendo de lo que se nos habló, pero con un lenguaje que se me escapa. Es lo lindo”.

Tal cual como lo dice Analía, hay tantas cosas más en esta puesta que se sienten con un lenguaje que no es el de las palabras.

Ficha técnica de Instrucciones

Elenco: Patricia Lucía Alvarez, Claudia Correa, Fabiana Sinchi, María Laura Varela.
Dirección: Patricia Pieragostini y Marisa G. Hernandez
Idea y dramaturgia: grupo Recua
Asistencia de dirección: Susana Formichelli
Escenografía: Patricia Pieragostini, Lucas Ruscitti y Federico Toobe
Diseño de luces: Patricia Pieragostini y Lucas Ruscitti
Diseño de vestuario: Lucas Ruscitti y Patricia Pieragostini
Producción de vestuario: Lucas Ruscitti y equipo de construcción en costuras Las Magdalenas
Banda sonora: Martín Musacchio
Visuales: Víctor Zeballos
Voz en off: Marisa G. Hernandez
Diseño gráfico: Sebastián Barrirero
Fotografía y redes: Julieta Correa
Comunicación: Claudia Correa y Marisa G. Hernandez
Producción general: Claudia Correa, Susana Formichelli y Patricia Pieragostini.
Duración: 50 minutos.

Última función

Este viernes 27 de marzo es la última función de “Instrucciones para vivir una vida”, a las 21 en La Treinta (San Martín 3068).

Las entradas anticipadas se puden conseguir a 16.000 (generales) y 14.000 (estudiantes y jubilados). En boletería el costo es de 18.000.

Las reservas se realizan al 342-4324692 (Aias para transferencias: instrucciones.mp)

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