Venecia: donde góndolas y vaporettos movilizan el carnaval

carnaval venecia
Carnaval sobre el agua. Desde el siglo XIII los colores invaden los canales de Venecia en época de carnaval. Foto: ISTOCK.

Una musica dolce suonava soltanto per Volare oh, oh
Cantare oh, oh
Nel blu, dipinto di blu”

Volare -Nel Blu Dipinto Di Blu- (1958), Domenico Modugno

Islas conectadas que forman una ciudad. Flotamos de un lado a otro para trasladarnos. Botes, máscaras y arquitectura renacentista hacen volar la imaginación hacia otros tiempos o a espacios de ficción. La veredas angostas y calles como pasadizos se vuelven laberínticas si se abandona el circuito turístico. Para llegar a puerto seguro lo más simple es tomar un vaporetto ―autobús acuático. Las aguas varían su tonalidad, predominando el color verde. El espacio se colma de visitantes y de bullicio: es carnaval en Venecia.

El encanto y la transgresión están a la orden del día. Las máscaras igualan a las clases sociales y permiten, como siglos atrás, dar rienda suelta a la creatividad expresiva y a la burla sobre el orden imperante. El carnaval comienza con la fiesta de las Marías y termina 17 días después con comparsas, festejos, desfiles, ferias y canales repletos de vecinos y turistas. Durante estas celebraciones, las pastelerías ofrecen frittelle, un buñuelo relleno de chocolate característico del lugar.

Venecia es la ciudad estrella del noreste de Italia ―según Euromonitor Internacional se ubicó en el puesto 30° como mejor ciudad para visitar en 2025. Es también la capital de la región de Véneto y de la provincia de Venezia. Su centro histórico, con la Plaza de San Marcos como eje, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO,​ y está situado sobre una de las 118 islas en la laguna de Venecia, al norte del mar Adriático. Su singular topografía, así como su antiquísima historia y su patrimonio monumental y artístico único, hacen de Venecia uno de los destinos turísticos más impactantes y populares a nivel global.

Facundo, santafesino que realiza una estancia de investigación en el lugar, destaca que: “Es un punto de atracción de todo el mundo. Es todo muy pintoresco en Venecia, la arquitectura, el paisaje, y la gente disfruta mucho del atardecer. Acá me he encontrado con gente amable y también cascarrabias por el aluvión de turistas”.

Luego de visitar el Archivo Basaglia, este psicólogo dice que: “Un dato a tener en cuenta es que al Palacio Ducal se puede entrar gratis los domingos a la tardecita en el horario de misa. Y algo que me llamó la atención es que este Palacio tiene un puente interno para que los presos y condenados no tuviesen contacto con el exterior en sus traslados”. Se refiere al Puente de los Suspiros, que conecta con la antigua prisión de la Inquisición, cruzando el Río Di Palazzo.

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El carnaval de las máscaras. Es el evento que, junto a la Bienal de arte y arquitectura, y el Festival Internacional de Cine de Venecia, nutren la vida cultural del lugar.

Una fila de embarcaciones atraviesa el Gran Canal guiada por la Pantegana, una barca que lleva la representación de una rata de agua gigante, y va rodeada de festejantes, y hace que el carnaval sea un jolgorio. El canal de Cannaregio se ilumina y la Plaza de San Marcos acoge uno de los instantes más encantadores del año, el momento en que una acróbata se arroja desde el Campanile y vuela sobre la famosa plaza, dando lugar al Vuelo del Ángel.

Entre las particularidades de este Carnaval de invierno sobresalen las máscaras, los antifaces, los vestidos coloridos y con brillantes, los abrigos oscuros y largos, los sombreros de copa, las plumas y el brillo de las joyas. En las calles y canales se escucha una variedad de idiomas, y el arte está presente en sus distintas formas. Esta tradición tiene un largo derrotero, ya que el primer documento escrito que menciona oficialmente el Carnaval de Venecia como fiesta pública data del año 1296; y a partir del siglo XVIII se hizo famoso en el resto del viejo continente.

Subimos a una góndola y comenzamos un paseo por el Rio Nuovo, pasando por el Gran Canal y con rumbo a la Plaza de San Marcos. El andar es suave y se divisa variedad de embarcaciones. Nos llama la atención las distintas guarderías náuticas y los talleres para embarcaciones. El interior de las viviendas es impenetrable a las miradas foráneas y se observa pocos residentes en los hogares locales. Avanzamos en aguas verdes y amarramos frente a la Isla de San Jorge Mayor. Desde allí vamos con prisa hacia la mencionada plaza principal. La marea sube, así que apuramos el paso. Los primeros charcos se forman lentamente y la plaza queda toda cubierta de agua. Nos alejamos de la inundación observando las vidrieras de joyerías encumbradas. Nada empaña el carnaval. Los visitantes se embriagan, ríen y juegan al misterio con sus disfraces.

Pero no todo es color de rosas en la ciudad de los canales. La posibilidad de ocular la identidad bajo las máscaras favoreció también robos y delitos, y al gobierno de la ciudad se le dificulta año a año organizar al turismo masivo que concurre, muchas veces, con actitudes irresponsables, por ejemplo, respecto a los ruidos molestos y a la limpieza del lugar. Aun así, los disfraces se convierten en una herramienta indispensable para crear la atmósfera de esta época del año, dedicada a la diversión y la transgresión.

Más allá de la variedad de antifaces y sombreros, las máscaras se destacan a partir del siglo XV, cuando el oficio de los mascareri fue reconocido oficialmente. Estos artesanos especializados en la fabricación de máscaras crearon diferentes tipos, entre las que destacan la Bauta blanca y la Moretta negra. A estas vestimentas típicas, hay que añadir en el siglo XXI los abrigos de lluvia y las bolsas en forma de botas para contrarrestar el “agua alta” y las inclemencias del clima.

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118 islas unidas. Venecia se alza sobre el mar Adriático, en el noreste de Italia.

Si se toma distancia del festejo de carnaval y del circuito turístico se descubre otra faz de esta ciudad cosmopolita. En las costas se divisa un paisaje imponente, con distintas formas de islas a la vista, donde la silueta de iglesias y edificios históricos contrastan con el paisaje natural. Perdiéndose entre los canales y puentes se llega a zonas que se parecen a un cementerio por lo inhóspitas. Al mismo tiempo, la arquitectura es muy llamativa, y se aprecia en las sedes estatales y las antiguas propiedades feudales y del clero.

Venecia se suspende sobre el agua. La elegancia y el misterio resultan irrepetibles. Los rincones de la ciudad exhalan historia y romance, convirtiendo un simple paseo en góndola en una experiencia de belleza atemporal. La luz y el mar se funden para dar vida al carnaval y para volare…

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