Once descendientes de sobrevivientes brindaron sus testimonios relatando como ocurrió la Masacre de El Zapallar de acuerdo al relato oral principalmente de sus abuelos y abuelas. La investigación de la Fiscalía busca promover un juicio y sentencia por el Derecho a la Verdad, apoyados en el precedente de Napalpi.

El pasado lunes 6 de abril en la Biblioteca Cervantes de la localidad de San Bernado, Chaco, el fiscal general Federico Carniel y el auxiliar fiscal Diego Vigay, recibieron los testimonios de los descendientes de sobrevivientes de la Masacre de El Zapallar: Sixto Lalecori, Alfredo Salteño, Juan Carlos Martínez, Florencio Ruiz, Gustavo Casares, Francisco Rojas, Anselmo Cardozo, Ruben Salteño, Abelino Oliva, Mario Tomas y Héctor José, quienes llegaron de distintas localidades y parajes cercanos.

En el año 1933 se produjo en Chaco, que aún era territorio nacional, un contexto de sequía extrema, que originó una situación grave de hambre y miseria en las comunidades indígenas.

En ese escenario, a principios del mes de septiembre de 1933, salió desde la Reducción Napalpí, un grupo de unas 300 personas de la comunidad Moqoit, que estaban encabezadas por el cacique Luis Durán y se movilizaron en una búsqueda desesperada de trabajo y alimentos. A la marcha se sumaron luego pequeños contingentes moqoit de Charata, Quitilipi y Sáenz Peña, realizando un trayecto de cien kilómetros, hasta llegar a la localidad de El Zapallar (actualmente General San Martin), donde se establecieron en un campamento.

Campamento Moqoit. Foto: Prensa de la UNNE

El 7 de septiembre, en horas de la siesta, las familias intentan ingresar a la localidad de El Zapallar, divididos en pequeños grupos de 20 personas, con los niños y mujeres adelante como demostración de sus pacificas pretensiones.

Las familias fueron reprimidas por orden del Comisario Francisco Prestera, con disparos de armas de fuego de parte de la policía del territorio nacional de la comisaría local, más refuerzos que llegaron desde Resistencia y algunos civiles, con el argumento de la defensa de la población ante el ataque de un malón.

Si bien la información publicada en diarios de la época y que surge de un expediente judicial, habla de un enfrentamiento entre criollos e indígenas y solo 2 muertos; se estima que alrededor de 40 efectivos y algunos civiles dispararon a mansalva sobre la multitud, generando aproximadamente unas 50 muertes entre niños, mujeres, ancianos y hombres.

Los testimonios sobre la Masacre de El Zapallar

Los testimonios de los once descendientes fueron coincidentes en reseñar la situación de hambre que existía en las comunidades indígenas a mediados del año 1933, ante lo que deciden encabezados por el cacique Luis Durán, movilizarse hacia la zona del Zapallar para buscar trabajo y alimentos.

Relataron también que en el ingreso a la localidad fueron recibidos por policías y algunos civiles, que dispararon sobre el gentío provocando la muerte de decenas de víctimas como niños, mujeres y ancianos. Además, contaron que algunas familias pretendiendo escapar intentaban cruzar el Río de Oro donde muchos fallecieron ahogados y en otros casos perdieron a sus hijos no sabiendo que les ocurrió.

Foto: Prensa de la UNNE

La audiencia de toma de testimonios fue filmada por el área de comunicación del rectorado de la Universidad Nacional del Nordeste, con un equipo integrado por Gabriela Bissaro, Diego Petruszynski y Cynthia Jara.

Estuvieron presentes en representación de los pueblos indígenas, el presidente del IDACH Instituto del Aborigen Chaqueño Florencio Diaz y los vocales del pueblo moqoit Graciela Zoilo y Romualdo Maldonado.

Por otra parte, el municipio de San Bernardo declaro de interés municipal y trascendencia histórica la jornada de recepción de testimonios, reconociendo la valentía de los descendientes que prestan su voz, transformando el relato oral en prueba soberana y dignificando la memoria de quienes fueron silenciados por casi un siglo.

Como fue la búsqueda de los sobrevivientes

La Fiscalía había realizado un pedido público de colaboración para encontrar a familiares de sobrevivientes, por lo cual la comunidad del pueblo Moqoit realizó cuatro reuniones en los meses de febrero y marzo de 2026 en las localidades de San Bernardo, el paraje San Lorenzo de Charata, la Colonia el Pastoril de Villa Angela y en el Lote 38 Cacica Dominga de Colonia Aborigen.

De estos encuentros participaron alrededor de sesenta referentes, caciques, docentes y pastores de cada una de las zonas, donde tomaron conocimiento del estado de la causa judicial y realizaron en relevamiento de nietos y bisnietos que conocen el relato oral de sobrevivientes de la Masacre.

Qué testimoniaron los descendientes de la Masacre del Zapallar

Sixto Lalecori. Foto: Prensa de la UNNE

Sixto Lalecori, de ocupación jornalero de 65 años de Colonia Necochea Charata, conoció el relato sobre la Masacre de la voz de sus abuelos su mama Justina Lalecori y sus abuelos Enrique Lalecori y Bartolina Miño.

Contó que un grupo de personas se organizaron porque no había trabajo y se enteraron que había trabajo en otro lado. El que encabezaba el grupo se llamaba Durán. Se reunieron la noche anterior para organizarse y cada uno aportaba algo de miel, animalitos cazados. Eran el único alimento que tenían.

Antes de llegar a El Zapallar, se dividieron en grupos para ver si eran bien recibidos, iba un grupo por delante y se avisaba por mensajero. Había mujeres, niños. El primer grupo fue recibido por la autoridad del Estado, la policía, por disparos de armas de fuego. Los que pudieron escaparse fueron los que sobrevivieron. Murieron mujeres y niños porque no tenía experiencia para escaparse. Algunas familias no tenían experiencia de la masacre de 1924, mi familia si tenía experiencia y eso los ayudo. Los demás ignoraban lo que les podía pasar.

Alfredo Salteño. Foto: Prensa de la UNNE

Salteño Alfredo, de ocupación jornalero de 76 años , de Colonia Juan Larrea, conoce la historia del relato de su abuelo Pedro Balquinta.

Era líder Luis Durán, fracasó lo del trabajo y todos estaban inquietos por la falta de trabajo. Llegó una persona que venía de resistencia y dijo por qué no vamos a un lugar donde haya trabajo. Cada noche se reunían y aceptaron la propuesta de buscar trabajo.

Durán era sobreviviente de Napalpí, se escapó al monte y sobrevivió. Según contaba el abuelo Balquinta, el 20 de agosto 1933, salieron y llegaron a un pueblito donde había una laguna, que se llamaba El Zapallar. Pensaron que los moqoit vinieron a pelear, fueron los militares a sangre fría y asesinaron a todos niños, mujeres y hombres...

Anselmo Cordoba. Foto: Prensa de la UNNE

Anselmo Córdoba, jornalero de 60 años de la Colonia de El Pastoril, conoció el relato de su abuelo Martiriano Martínez.

Su abuelo le contó que viajó a caballo a El Zapallar. Que vio muertos a niños y mujeres. Dijeron que había solo dos muertos pero él no creía. La gente estaba tranquila, pero como venían, los blancos creían que podían quitarles la tierra.

Algunos se escaparon y son los que avisan. A los cuerpos los enterraron en un lugar que no es un cementerio para esconderlos. Asesinaron unas 300 personas. En aquel tiempo los militares no le querían a los mocovíes.

Mario Tomas. Foto: Prensa de la UNNE

Mario Tomas, jornalero de 56 años de Colonia Aborigen, quien relata lo que conoce sobre la Masacre de El Zapallar por lo que le contaron sus abuelos que eran Ana Segovia y Ramón Patricio Nolasco.

Ellos se fueron a El Zapallar porque había una crisis y un cacique habló con la gente y les dijo que había trabajo..

Mis abuelos se escaparon de la Masacre, pero murieron gente, chicos y grandes, ellos dispararon porque se escaparon, no me dijeron por qué pasó. Me decían que los responsables eran criollos.

Florencio Ruiz. Foto: Prensa de la UNNE

Florencio Ruiz, 55 años de ocupación jornalero del Barrio Mocovi San Bernardo, le contó la historia su tartarabuela Teresa Martínez "ladoyia"

Le relató que desde la Reduccion Napalpí se fueron para El Zapallar buscando comida y hubo el segundo ataque en El Zapallar lugar de los zapallares.

Contó que se escaparon de los tiros, de una cacería. Un abundante grupo de personas moqoit tuvieron que escapar, y hubo varios muertos, no la totalidad, no sabía que cantidad. Los que tiraban los tiros eran los policías y algunos civiles…

Juan Carlos Martínez. Foto: Prensa de la UNNE

Juan Carlos Martínez, docente bilingüe del Barrio Moqoit San Bernardo, conoce el relato de su abuela Ramona Perez, madre de su padre y que tenia 7 u 8 años cuando fue la Masacre

Había una hambruna generalizada y convencieron a los caciques que había un lugar para trabajar en la zona de El Zapallar.

Mi abuela era la menor de 3 hermanos. Cuando pasó la Masacre, mi bisabuela la subió a un caballo y cruzaron un río nadando. Ellos recién estaban llegando con su grupo a una convocatoria donde había varios grupos acampando.

Murieron muchos Moqoit y asesinaron a dos hermanos del cacique Durán. Fueron víctimas de la balacera niños, mujeres y ancianos. A algunas familias se le perdieron los hijos y no saben qué pasó.

En el rio murieron también muchos ahogados. Los que reprimieron eran los policías que el jefe era Ostrera. Muchos ancianos murieron por hambre después de la Masacre. Los muertos estarían al lado del rio.

Hector José. Foto: Prensa de la UNNE

Héctor José, jornalero de 65 años del Paraje Cacica Dominga departamento de Quitilipi, conoce el relato de su abuelo Luis Salteño y de su tío Enrique José.

La gente se rebuscaba por la marisca, con la caza en el campo tatú y liebre, con la recolección de miel de abeja. Primero ocurre la masacre de 1924 y después llegaron a El Zapallar en 1933.

Había un cacique Durán, él tenía el poder de que no reventaban las armas, era un creencia. Él dijo que había alimentos en El Zapallar. Dijeron acá nos vamos a quedar un tiempo, había algunos animales.

Se vinieron la gente del gobierno, la autoridad. Le enfrentaron los policías y llegó a la masacre . Mataron a varios Qom y Moqovi. Fueron más o menos setenta para arriba los asesinados, entre ellos niños, mujeres y ancianos. La masacre fue cerca de un río…

Las otras pruebas recolectadas por la Fiscalía

La investigación, iniciada en 2014, que tuvo en consideración el antecedente del Juicio por la Verdad por la Masacre de Napalpí, ha incorporado testimonios de algunos sobrevivientes como Pedro Balquinta, Ramona Pérez y Justino Lalecori, junto al expediente judicial de esa época, notas periodísticas, certificados de defunción y un importante trabajo de investigación a cargo del historiador Rubén Guillón.

Asimismo, se anexaron los capítulos pertinentes de los libros de historia como “De la algarroba al algodón”, de Edgardo Cordeu y Alejandra Sifredi; “Historia de los aborígenes”, de Orlando Sánchez; “Del olvido a la esperanza”, de Eduardo Barreto; “El Zapallar tenemos historia”, de Rubén Guillón.

Así también “Guaycurú tierra rebelde. Tres sublevaciones indígenas”, de Jorge Luis Ubertalli; “Movimientos milenaristas de los aborígenes chaqueños entre 1905 y 1933”, de Leopoldo Bartolomé; “Reducciones estatales indígenas ¿Espacios concentracionarios o avance civilizatorio?”, de Marcelo Musante; y “Memorias del Gran Chaco” de Mercedes Silva.

El aporte del Archivo Histórico Monseñor Alumini

Recientemente, el Archivo Histórico Monseñor Alumini, ante un requerimiento de la fiscalía, remitió valiosa documentación para la causa judicial, como notas periodísticas sobre la Masacre del diario La Voz del Chaco de los días 8, 9, 13, 14, 15 y 20 de septiembre y del periódico Nueva Estampa chaqueña del 9 y el 16 de septiembre ambos del año 1933.

Asimismo, como prueba de contexto sobre la Reducción, aportó un informe del año 1914 sobre la Reducción de Indios Napalpí realizado por Enrique Linch Arribalzaga, y un suplemento especial del Diario La Voz del Chaco sobre la reducción Napalpí del año 1930.

Finalmente, sumó información relevante sobre los períodos de sequía en la región y las consecuencias sobre la población, contenida en el libro “Historia de la Provincia del Chaco” de Carlos López Primo Piacentini.

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