La Asamblea de Identidades Lésbicas Resistencia Tortx organiza una actividad este 6 de mayo frente al Teatro Municipal. Reclaman el reconocimiento del crimen como lesbicidio y el avance judicial de la causa.
Al cumplirse dos años del triple lesbicidio de Barracas, la asamblea Resistencia Tortx convoca a una jornada de memoria y reclamo. La actividad tendrá lugar este miércoles 6 de mayo a las 18 en la explanada del Teatro Municipal (San Martín y Juan de Garay).
La convocatoria es impulsada por la Asamblea abierta de Identidades Lésbicas Resistencia Tortx Santa Fe, que propone una intervención pública con performance artística y distribución de material de difusión, en el marco de una jornada de visibilización y exigencia de justicia.
El triple lesbicidio ocurrió en la madrugada del 6 de mayo de 2024, cuando Justo Barrientos arrojó una bomba molotov en una habitación de una pensión del barrio porteño de Barracas, donde dormían Andrea, Pamela, Roxana y Sofía. Como consecuencia del ataque, Andrea, Pamela y Roxana murieron tras sufrir graves quemaduras, mientras que Sofía resultó herida de gravedad.
Desde la organización remarcan la necesidad de que la Justicia reconozca el crimen como lesbicidio y el avance en la investigación. La causa ya fue elevada a juicio oral, cuyo inicio está previsto para el próximo 19 de mayo.
Bajo las consignas “Existimos, deseamos, resistimos” y “Ningún crimen lesboodiante sin respuesta”, la jornada busca mantener viva la memoria de las víctimas y reforzar el reclamo colectivo contra la violencia por motivos de orientación sexual.
Avances judiciales
En paralelo a las acciones de memoria y reclamo, la causa por el triple lesbicidio de Barracas avanzó en los últimos meses con su elevación a juicio oral. El imputado, Justo Fernando Barrientos, permanece detenido con prisión preventiva y llegará al debate acusado de homicidio agravado, en un proceso que estará a cargo de un tribunal oral de la Ciudad de Buenos Aires.
Uno de los ejes centrales del expediente fue la discusión en torno a la calificación del hecho. En una primera etapa, la investigación había evitado encuadrarlo como un crimen de odio, pero esa mirada fue revisada por instancias superiores, que ordenaron incorporar agravantes vinculados a la violencia de género y la orientación sexual de las víctimas.
Este punto resulta clave no solo para la resolución judicial del caso, sino también para el reclamo de las organizaciones, que insisten en que el ataque debe ser reconocido como lesbicidio. La definición que surja del juicio oral podría sentar un precedente en el tratamiento de crímenes motivados por el odio hacia identidades y orientaciones disidentes.






