Diputados aprobó un proyecto sobre descarte seguro de medicamentos

Medicamentos

La Cámara Baja santafesina dio media sanción al proyecto de Varinia Drisun, que advirtió que los remedios vencidos o que no se usan más "no pueden terminar en la basura, porque pueden provocar intoxicaciones, contaminar el ambiente o volver a venderse o consumirse".

La Cámara de Diputadas y Diputados de Santa Fe dio media sanción a un proyecto de ley de Varinia Drisun (PS - UNIDOS) que crea el Programa de Recolección y Gestión de Medicamentos Vencidos o en Desuso en el Ámbito Domiciliario. La iniciativa deberá ser tratada ahora por el Senado.

La iniciativa de Drisun, quien preside la Comisión de Salud de la Cámara baja, propone que la población pueda descartar de manera segura medicamentos vencidos o que ya no se usan, tanto de medicina humana como veterinaria, en lugares habilitados por la autoridad de aplicación conocidos como “Puntos Amarillos”, que contarán "con contenedores adecuados para evitar que esos residuos terminen en la basura común, en el agua, en el suelo o en circuitos informales de venta”, según señaló la autora.

Drisun advirtió que los medicamentos vencidos o que ya no se usan "no pueden terminar en la basura ni circular de mano en mano", porque "pueden provocar intoxicaciones, contaminar el ambiente o volver a venderse o consumirse en circuitos informales”.

"Tratamientos que se interrumpieron, medicamentos que quedaron después de acompañar a un familiar enfermo, fármacos indicados para una situación muy específica o productos que ya no pueden utilizarse porque perdieron seguridad o eficacia no pueden desecharse como un residuo común”, ahondó la diputada: “No hablamos solamente de un analgésico común: muchas veces son tratamientos específicos, como antibióticos, psicofármacos, medicación oncológica o fármacos que no se pueden guardar para más adelante ni pasarle a otra persona. Eso no es solidaridad: eso puede ser un riesgo para la salud”.

Drisun explicó que a estos medicamentos "hay que descartarlos como corresponde para evitar intoxicaciones, proteger a niños y personas mayores, cuidar el agua, el suelo y los animales, impedir la circulación informal y prevenir riesgos como la resistencia antimicrobiana”, que se produce cuando bacterias, virus, hongos o parásitos dejan de responder a medicamentos, e "infecciones que antes eran fáciles de tratar se vuelven más difíciles, más largas y más riesgosas".

Además, la legisladora previno sobre otro riesgo sanitario: cuando los medicamentos se descartan junto con la basura común, pueden ser recuperados y volver a circular por fuera de cualquier control. “Un medicamento vencido, deteriorado o mal conservado no puede volver a venderse ni consumirse", explicó: "Si reingresa por circuitos informales, pone en riesgo a quien lo toma y también debilita los controles que tiene que garantizar el sistema de salud”.

Un lugar seguro para los medicamentos

De aprobarse el proyecto, cada vecino y vecina va a poder acercar los medicamentos a los Puntos Amarillos, lugares habilitados con recipientes adecuados para su descarte seguro. Al respecto, Drisun recalcó que ya existen experiencias similares en Rosario, Arroyo Seco y otras localidades.

La ley establece una responsabilidad extendida y compartida, porque las droguerías ya tienen circuitos establecidos con las farmacias donde llevan medicamentos y, a su vez, les retiran los que quedan vencidos o en desuso. “La idea es sumar a ese circuito los descartes domiciliarios”, señaló Drisun.

“Lo que llega a nuestros hogares por una red formal también tiene que salir por una red formal", profundizó: "No alcanza con decirle a la gente que se haga cargo sola. El Estado tiene que ordenar, controlar y garantizar una respuesta segura, y la cadena que produce, distribuye y comercializa medicamentos también debe asumir su responsabilidad”.

La ley establece que la autoridad de aplicación podrá articular con establecimientos de salud, colegios profesionales y farmacias que adhieran de manera voluntaria para conformar la red provincial de Puntos Amarillos. Además, incorpora campañas de concientización para que la ciudadanía sepa qué medicamentos puede llevar, dónde están los puntos de recepción y por qué es importante no descartarlos junto con los residuos domiciliarios.

“Frente a un modelo nacional que empuja la idea de que cada persona se arregle como pueda, desde Santa Fe seguimos defendiendo otra mirada: la salud como derecho, el ambiente como bien común y el Estado presente para cuidar", concluyó Drisun.

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