A dos semanas del doble sismo que devastó la costa norte del país, las tareas de rescate dan paso a la recuperación de cuerpos y la asistencia a miles de personas que perdieron sus hogares.
El balance de víctimas por los terremotos que sacudieron el norte de Venezuela continúa agravándose. Las autoridades elevaron a 3.685 la cifra de personas fallecidas, mientras miles de familias permanecen desplazadas y la emergencia humanitaria se profundiza en las zonas más afectadas por el desastre.
Los dos sismos, de magnitud 7,2 y 7,5, impactaron el pasado 24 de junio con epicentro en el estado de La Guaira, provocando el colapso de edificios, viviendas e infraestructura pública. Según el último informe oficial, además de las víctimas fatales hay más de 16.700 personas heridas y cerca de 18.000 desplazadas, mientras continúan las tareas para asistir a quienes perdieron sus hogares.
Aunque durante los primeros días los esfuerzos estuvieron concentrados en la búsqueda de sobrevivientes, el operativo ingresó ahora en una nueva fase. En gran parte de las áreas afectadas las excavadoras reemplazaron a los equipos de rescate, que continúan recuperando cuerpos entre los escombros mientras disminuyen las posibilidades de encontrar personas con vida.
El desastre dejó un escenario de fuerte impacto social. Cientos de edificios quedaron destruidos o con daños estructurales severos y miles de familias permanecen alojadas en refugios temporales. Las agencias de Naciones Unidas y organismos internacionales mantienen operativos de asistencia con hospitales de campaña, provisión de alimentos, agua potable y atención médica para prevenir brotes epidemiológicos en los centros de evacuados.
Las autoridades venezolanas informaron además que casi 87.000 familias recibieron algún tipo de asistencia desde el inicio de la emergencia, mediante la distribución de alimentos, insumos básicos y ayuda humanitaria. Sin embargo, especialistas advierten que la reconstrucción demandará inversiones millonarias y un acompañamiento internacional sostenido debido a la magnitud de los daños.
Mientras tanto, el drama de los desaparecidos continúa marcando la vida cotidiana en las zonas afectadas. Familiares siguen recorriendo hospitales, refugios y centros de identificación en busca de noticias sobre sus seres queridos, en una tragedia que ya es considerada una de las peores catástrofes naturales registradas en Venezuela en el último siglo.









