Carlos Del Frade: "Lo fundamental es saber qué hay detrás del dolor de mucha gente"

Del Frade

Diputado provincial por el Frente Amplio por la Soberanía (FAS), Carlos Del Frade, es periodista de investigación y un prolífico escritor de libros de denuncia. Surgido del corazón de Rosario, recorre la provincia de Santa Fe visibilizando los problemas de los que no tienen voz. En un diálogo distendido rememoró sus logros contra la injusticia y repasó su extensa trayectoria periodística y política.

Rosario, la educación y la opción por la escritura

-¿Cómo fue su crianza?

-La infancia que tuve fue muy linda, en un barrio cercano al Parque Independencia, en Rosario, que es barrio Echesortu, donde hice la primaria en la escuela pública Juan Arzeno.

Tenía una barra muy linda, de toda la cuadra de calle 9 de julio, y en la escuela primaria fue hermoso, porque tuvimos maestras de sexto y séptimo grado que nos hacían clases de integración. Casi todos los viernes nos proponían debatir sobre alguna noticia que salía en el diario, eso fue hermoso, porque nos permitió hablar, charlar de política cuando éramos muy pibes.

Además, iba al Club Echesortu, donde nadaba y jugaba a la pelota; y con mi papá siempre que podíamos íbamos a ver a Rosario Central, así que fue una infancia muy linda.

Después la secundaria la hice en la Dante Alighieri porque mi papá había ido a esa escuela.

-¿Cómo transcurrió la época de la última dictadura militar?

-En 1978 fue un tiempo difícil porque mi papá quedó desocupado, lo echaron del banco donde trabajaba, entonces durante todo el año del Mundial de fútbol salíamos a vender cosas, hasta caramelos, para ver si podíamos comer algo. Ahí comimos mucha polenta.

La secundaria fue con bastantes privaciones, pero fue también una época muy linda, porque ahí ya había empezado a escribir muchísimo, desde muy pibe escribía.

Cuando terminaba la secundaria gané un primer premio literario de ensayo, y quedaba claro que iba a hacer periodismo. Mis opciones vocacionales de ese entonces eran periodismo o explorador, y terminé siendo periodista de investigación, que es la síntesis.

-¿Y cómo fue su paso por la universidad?

-Fue en realidad Instituto Superior de Ciencias de la Comunicación, un terciario; y estuve en la    Facultad de Humanidades y Artes de la UNR, allí cursé algunos años de la Licenciatura en Filosofía.

-¿Cómo fue ese período de estudios superiores?

-El cursado en el instituto fue hermoso hasta que me tocó el servicio militar, me tocó en 1982, el año de la Guerra de Malvinas.

A la Facultad fui con la recuperación de la democracia, desde 1983 hasta 1985, hice esos años de filosofía y me gustó, pero yo estaba laburando mucho.

Abrirse camino en el periodismo

-¿En la década de 1980 ya logra subsistir gracias al periodismo?

-En ese momento vendía publicidad, hacía periodismo en radio de ciudades y pueblos cercanos a Rosario, como Chabás, Cañada de Gómez y en Rosario mismo, siempre cobrando nada, pero haciendo mucho. Sobrevivía vendiendo publicidad, haciendo de panadero, de verdulero, vendiendo caramelos.

-Venta variada.

-Sí, un busca que normalmente vende.

-¿Lo del periodismo escrito y radial se da en simultáneo?

-Sí, siempre escribí, y hacíamos una revista que se llamaba Temas, muy linda revista que tenían muchas pretensiones con páginas a color, papel satinado. Nos fundimos, obviamente, pero hacíamos entrevistas a Borges, a Sábato, al ‘Mono’ Villegas, a Alberto Cortez, a Félix Luna, a Galasso, cosas extraordinarias, realmente hermosas.

-¿Todo eso con contactos en Buenos Aires?

-Sí, encontrábamos un teléfono, llamábamos, nos recibían, e íbamos a las casas.

Lo de Sábato fue muy hermoso porque después se mantuvo una relación muy linda, yo había leído todo Sábato, había leído todo Borges, y eso fue muy hermoso.

Con Borges tuvimos tres entrevistas, y siempre nos atendió maravillosamente.

-¿Dónde los atendía Borges?

-Nos atendía donde podíamos verlo. Una vez lo encontramos en Río Cuarto, en un congreso de ovnis, porque en aquel momento fuimos por los ovnis y la ecología, cosa que siempre me interesó.

Después lo entrevistamos en el Hotel Italia de Rosario, y en el Jockey Club. Para entrar ahí falsifiqué una credencial de periodista, la inventé para que me dejaran entrar, fue muy gracioso.

-¿Borges era muy erudito o llano en el trato?

-En el trato era maravillosamente humilde, con una sabiduría extraordinaria, que cuando él percibía que vos eras un pibe, y que tenías pretensiones, la verdad que tenía mucha ternura en el trato. Generalmente es una imagen que contrasta con la que habitualmente se contaba de él, cuando se enfrentaba con periodistas y los terminaba humillando. Era un tipo fenomenal.

-¿Cuáles serían las dos o tres ideas que más lo motorizaron en el periodismo?

-Especialmente la búsqueda el porqué del dolor.

-¿Cómo fueron sus días en los inicios del periodismo?

-Me marcó mucho eso de que lo habían dejado en la calle a mi papá y verlo llorar a mares en un día de Navidad. Y mi mamá empezó a decir “¿quién es el verdadero responsable de esto?” Entonces comenzó la búsqueda de los porqués, de lo que está más allá de la apariencia. Eso te lleva a la investigación, porque investigar significa descubrir lo que está detrás.

Eso es lo fundamental, saber qué hay detrás del dolor de mucha gente. Eso genera mucha bronca, por eso es importante contar lo que le está pasando a alguien, lo que está sufriendo, pero más que nada buscar por qué pasa eso.

-Fue el programa Convenio el que lo metió en el mundo sindical.

-Sí, muchos dirigentes que habían sobrevivido a la dictadura militar eran los entrevistados. Yo los tenía todas las semanas en el programa, que era los sábados, era la excusa para quedarme hablando sobre todo lo que había pasado en las fábricas en Rosario, y saber por qué antes había tantas fábricas y ahora hay menos. Preguntaba qué había pasado en la dictadura y me enteraba de un montón de cosas.

Todo eso sirvió para empezar a hacer archivos propios y empezar a escribir libros, que me llevaron a, cuando en 1996 se cumplieron 20 años de la dictadura, hacer uno de los libros que para mí fueron muy importantes: Desaparecidos, desocupados. Un porqué al ex cordón industrial del Gran Rosario. Y ahí publicaba toda esa información acumulada.

Los primeros pasos en la militancia política

-¿Cómo se empezó a cruzar su trayectoria de periodista con los intereses políticos?

-En 1988, con 5 años de democracia solamente, como yo hacía radio, muchos dirigentes me llevaron a conducir los actos gratis. Ahí la relación con la gente era muy directa, muy intensa y transparente.

Eso posiblemente fue el primer encuentro con la gente en Rosario, con la militancia. Después ya te llamaban los conflictos, ya me llamaban los trabajadores para avisar, para reclamar, para ir a cubrir algo. Si había una huelga te llamaban para avisar. De ahí no me salí hasta el día de hoy.

-¿La vida política llega después de todo su recorrido periodístico?

-En realidad, es en simultáneo, porque yo en 1987 me afilio a un partido chico, que es el Partido Socialista Auténtico, un socialismo no gorila, que se define como una izquierda nacional.

Ahí ya me habían ofrecido una candidatura, pero yo era muy pibe, yo no quería saber nada. De hecho, pasaron 20 años más hasta que me decidí a ser candidato.

Pero, en 1987, estando en el Socialismo Auténtico, hice las plataformas de cultura para algunos frentes que se hicieron en Rosario y ya me metía, más allá de todo lo que hacía.

Era mucho todo eso, porque había que sobrevivir, había que buscar el mango para llegar a fin de mes.

-¿Qué lazos empieza a hacer en el mundo político en la década de 1990?

-A principios de los ‘90, con la formación de la CTA, me relaciono con Héctor Quagliaro en Rosario, con Víctor De Gennaro, con Germán Abdala, con lo que se llamó el Grupo de los Ocho dentro del peronismo, con Luis Brunati, con los que se van del menemismo. Ahí empecé a escribir mucho sobre eso, sobre la historia obrera y demás.

En 1996 publiqué el libro Desaparecidos, desocupados, se va haciendo la CTA, y eso me lleva a estar siempre en los actos de obreros, pero nunca como candidato.

-¿Y cómo siguió su camino en el siglo XXI?

-Lo de ‘Pino’ Solanas en el 2007, nosotros ya nos conocíamos. Yo lo admiraba, era mi formador político. Una vez me llamó por teléfono y me dijo que iba a ser candidato a presidente y que quería que yo lo acompañara como legislador nacional, y ahí se da que él saca 15.000 votos en la provincia de Santa Fe, cuando yo saco 30.000.

Eso era por el periodismo, yo ya había empezado a trabajar también acá en Santa Fe. Yo era conocido por mis investigaciones sobre Edgardo Storni y Jorge Massat, eran historias muy fuertes, y por eso me habían echado como perro de varios medios.

Ahí decido que el camino era ser diputado provincial, en 2011 llegamos, pero nos aplican la ley 9.280 de la dictadura, y nos dejan afuera.

En el 2015 llego por primera vez a la legislatura de Santa Fe, después de haber superado nada menos que un hecho de muerte súbita -se refiere a una descompensación cardíaca que sufrió mientras corría un maratón.

-Por eso debe haber redoblado sus precauciones, ¿siguió trabajando igual?

-No, no paré. Siempre me abuso de mi suerte, soy un privilegiado.

-¿Quiénes son sus referentes políticos?

-Como referentes políticos tengo a: ‘Pino’ Solanas y Víctor De Gennaro. Después en cuanto a la formación ideológica, Osvaldo Bayer, que terminó siendo el padrino espiritual de mi primera hija, Norberto Galasso, esos son los fundamentales.

Después, gente muy querida, un muchacho que fue concejal dos veces en Rosario, Alberto Cortés, que es un físico nuclear, pero con una gran sensibilidad social, un fenómeno, lo admiro.

El narcotráfico y el mundo del trabajo

-¿En qué cosas puntuales siente que es representante de los trabajadores?

-Fundamentalmente de todo trabajador que queda despedido, más temprano o más tarde me terminan llamando, porque me tienen de referencia, por más que no me voten. Saben que voy a ser el vocero del conflicto, por ejemplo, los trabajadores de Verónica, los trabajadores de Dow química, ahora los de Pampa energía, los trabajadores de la empresa Brío, que es una empresa de transporte, y generalmente laburantes que no son representados por sindicatos fuertes.

Si hablo mal de dirigentes sindicales tiene su peligro y te lo hacen sentir de muchas maneras.

En eso me siento representante, porque siempre me terminan llamando a mí. Eso también pasa en los barrios con la cuestión del narcotráfico.

Por ahí no sabes qué diablos hacer. Te llaman a las dos de la mañana y te dicen, “el narco del barrio ocupó mi casa”. Por un lado, decís “qué bueno que me llaman”, pero al mismo tiempo, ¡qué diablos hacer! Para colmo tengo una relación horrible con el ministerio de Seguridad. Entonces, se complica, los problemas te sobrepasan.

-En el año 2000 publicó el libro Ciudad blanca, crónica negra. Historia del narcotráfico en Santa Fe. ¿Ahora, dónde estamos respecto a aquel estado de situación?

-Cada vez hay más drogas circulando. Cada vez hay menos pensamiento crítico. Por eso el año pasado saqué un libro: Soberanía de la Cabeza (palabras propias y humanismo beligerante) -2025, Fundación Ross.

Volver a pensar por cabeza nuestra es fundamental. Estamos en un problema muy serio, en donde la cabeza de los pibes es cada vez menos de los pibes.

Hablaban sacerdotes comprometidos, que venían incluso de la cárcel en dictadura, y que me decían, “Carlitos, yo estoy con chicos a los que vengo alimentando en el merendero desde los 5 años, y ahora cuando tienen 12 y 13 se matan porque quieren la esquina para vender cocaína”. Eso era en 1998 y eso se ha profundizado, porque es un negocio del capitalismo, ese es el tema. Es uno de los flujos más fuertes del dinero del capitalismo. No es de abajo, es de arriba que se mueve todo.

-¿En el aspecto económico esa red del mundo del narcotráfico se ha expandido?

-Sí, claro, porque es un flujo de dinero ilegal pero permanente. Todo el mundo lo necesita, especialmente los sectores empresariales. Los sectores desesperados necesitan del dinero cotidiano.

Los que tienen las manos sucias porque están en el barrio son los que terminan presos. Pero los que manejan eso, los que traen la droga, los que la exportan, son grandes empresarios.

-¿Y esos sectores son intocables o en algunos casos se ha logrado afectar los intereses de algunos?

-Se ha logrado nombrar. Yo cuando digo que Vicentín es más narco que la banda de Los monos, lo digo para provocar, pero al mismo tiempo lo digo porque es la verdad.

Vicentín en medio de su crisis en los últimos cinco años tuvo cinco envíos al exterior por casi tres toneladas de cocaína desde los puertos en donde supuestamente no laburaba. Ahora el tipo que termina preso no es Vicentín, es el guinchero de la grúa que manejaba el container donde estaba la merca. Eso es tremendo.

Vos lo podés denunciar, lo podés marcar, incluso decir con nombre y apellido, pero no son los que pagan, porque son los que se relacionan después con el poder político y con el poder judicial.

La gestión legislativa y el futuro político

-Yendo a cosas más actuales, ¿cómo es un día de trabajo de un diputado provincial?

-Bueno, me levanto a las 6 de la mañana todos los días y me voy a la terminal de colectivos de Rosario.

Generalmente escribo algo, saco una foto con el diario La Capital en la mesa escribiendo algo. Después me subo al Tata Rápido y me vengo caminando a Legislatura.

Me pongo a ver todos los diarios. Generalmente veo 30 diarios todos los días, que son de: Santa Fe, Rosario, Reconquista, Rafaela, Venado Tuerto y Firmat, para tener un panorama todos los días. De ellos voy seleccionando alguna noticia para hacer un pedido de informes y al mismo tiempo voy a la reunión de comisiones de la cámara de diputados de la provincia.

Hoy tengo comisión de Seguridad Pública, comisión de Laborales, comisión de Obras Públicas y termino alrededor de las 7 de la tarde; y los jueves tengo sesión legislativa.

-Haciendo un balance de los proyectos que impulsó, ¿cuáles considera que son sus aportes en materia legislativa?

-Sí, tuve éxitos y fracasos. La ley de agrotóxicos, el cupo laboral trans, la ley provincial de educación de turismo, la ley orgánica de Policía, la cuestión del fondo de equidad impositiva, que es cobrarle ingresos brutos a las 20 grandes exportadoras que tiene la provincia, la ley para crear un ministerio de deporte en la provincia de Santa Fe, la revisión presupuestaria, porque no puede ser que tengamos el 0,02% de presupuesto para salud mental en la provincia.

También, una modificación de cómo trabajar en las cuatro áreas portuarias que todavía tiene la provincia, que son Villa Constitución, Rosario, Santa Fe y Reconquista, para hacer más democráticos los entes provinciales.

-Yendo a cuestiones de coyuntura, La Libertad Avanza impulsa cambios en el tablero político, respeto a eliminar las primarias abiertas, y ustedes también han tenido problemas con la cuestión del piso electoral. ¿Qué opina al respecto?

-Nuestro espacio político no dice nada sobre las PASO, en cuanto a la ley. Si la quieren mantener, que la mantengan. No tenemos muchos problemas. Da la sensación que para los partidos grandes es fundamental mantener las PASO, porque si no, no tienen manera de dirimir las cuestiones internas. Nosotros no tenemos mayoritariamente problemas.

Sí tenemos problemas con el piso electoral. No puede ser que el piso siga siendo sobre el padrón electoral, como lo había impuesto la dictadura en acuerdo con la democracia. Porque lo hizo durante toda la democracia. Me dejó afuera a mí, lo dejó fuera a Rubén Giustiniani. Nos hizo enfrentarnos entre nosotros. Una locura muy dolorosa.

La solución es eliminar eso. La Constitución provincial del año pasado dijo “basta del principio de gobernabilidad, de darle la mayoría legislativa al que gobernó”. Eso lo hacía la Constitución de 1962, porque estaba bajo un golpe del Estado, y se deja de lado eso.

Ahora lo que predomina es el criterio de proporcionalidad, o sea, que los votos sacados son la base de la representación legislativa, ya no es el padrón.

-Usted fue parte del Frente Social y Popular, y ahora lo es del Frente Amplio por la Soberanía. ¿Cuáles son las banderas que pueden aportar para el futuro?

-Nuestras banderas son las que teníamos con ‘Pino’ Solanas cuando hicimos Proyecto Sur, que después derivó en el Frente Social y Popular y en el Frente Ambiente por la Soberanía: Democratizar la democracia es lo fundamental. La participación ciudadana tiene que estar en cualquier nivel del Estado, sea: comunal, municipal, provincial o nacional.

Ética pública: lo que es de todos debe ser cuidado por todos.

Eso también para nosotros es fundamental.

Otra bandera es la jerarquización de la ciencia, de la educación, volver al tren como medio de transporte para la gente, no solamente para las empresas.

Queremos Justicia social en relación a lo impositivo. Que pague más el que más tiene.

-Hay personas que padecen en carne propia la precarización laboral y siguen votando a La Libertad Avanza. ¿Cómo se explica esto?

-Porque dejan de pensar desde sus necesidades y piensan de acuerdo a lo que viene desde el celular, el dataísmo.

Por eso hablo de la soberanía de la cabeza. Recuperar el pensamiento propio es fundamental.

Hay algo que está funcionando muy bien para el sistema, que es creer que las responsabilidades son ajenas, y que tu dolor es una especie de inversión, de sacrificio a favor de un futuro que vaya a saber cuál es.

Pero esa idea del sacrificio para no volver a lo de antes es lo que generalmente se escucha. Me parece que habla de una cabeza secuestrada.

-Pensando en su espacio político, ¿cómo consideran que pueden seguir aportando y creciendo?

-Nosotros vamos a seguir en esta línea. Creo que una sociedad mejor es una sociedad con más derechos, con más garantías, con más posibilidad de ser humanos. No de vivir para trabajar, sino trabajar para vivir. Eso es fundamental.

Para mí hay que socializar los derechos, claramente. Yo hablaba de democratizar la felicidad. Así que vamos a seguir para lograr eso.

-¿Cómo están trabajando de cara a las elecciones que vendrán el año que viene?

-Hablando con todo el mundo e investigando. Pero también nos cuesta mucho establecer un diálogo con aquellos que te dicen, “tienen que presentarse junto a nosotros”, pero son los mismos que después, si pueden, van a poner un piso electoral.

En lo que siempre he creído es en una gran unidad de la izquierda, de todos los sectores, incluido el trotskismo, pero con otros sectores de izquierda como la nuestra, que es una izquierda nacional, más amplia. Algún día se va a tener que juntar todo eso. Alguna vez se tiene que dar una alternativa de izquierda en serio en la ciudad en la provincia, y en el país.

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