Lista de deseos: un detergente que funcione, un libro que conmueva

una garza libro

“Toda persona es poeta” es un taller paranaense de poesía . Allí, Soledad Escobué gestó “Una garza”, su primer libro, y lo presenta el 7 de agosto. Voces de distintas generaciones que alternan su existencia en el plano como mamushkas-gurisas que juegan con el tiempo.

Por Laura Cerioni

Nuestros óvulos, los de cualquier mujer, se generan durante nuestra propia etapa como feto. El futuro se diseña ahí mismo, entre la semana 10 y la 30 de nuestra gestación. Lo sé porque me lo contó mi prima, mientras sometía los suyos a la más rigurosa inspección que la ciencia y su obra social le permitían.

Estoy contando esto porque le pedí a Soledad Escobué una copia de su primer libro: "Una garza". Googleo si una garza es una cigüeña. No, no lo es. Es de la familia.

"A las que alguna vez estuvieron dentro de otras", se lee en la primera página. Avanzo ansiosa. En una escena alguien limpia una Pelopincho. No logra dar con la claridad del agua. "El riesgo de esta situación es perder el interés en el proceso, imagino cuántas veces en mi vida no tuve la paciencia de bancarme los tiempos de las cosas, entonces corro detrás de otras que en realidad no quería".

Amiga, same.

Sigo leyendo y sufro porque se pasa de cloro, la filtra demasiado. Quiero estar ahí y decirle que solo necesita precipitante, ese líquido con policloruro de aluminio que hace que todo decante, al menos dentro de la pileta. Soledad decreta: "El agua me sigue enseñando, a veces no hacer nada es la clave de algo".

"Una garza" son entradas de diario de distintas generaciones que alternan su existencia en el plano como mamushkas-gurisas que juegan con el tiempo. Es que quizás el verdadero talento sea eso: vencer la linealidad temporal y saber doblarla a tu gusto. Como un secreto que viaja entre generaciones y se trasmite en los gestos de la cotidianidad, de las recetas para hacer la vida más rica.

Lo leo de un tirón en la habitación más chica y super calefaccionada de mi casa en Balvanera porque necesito esa contención para adentrarme en tantas emociones. Un libro, un vehículo que funciona como un "trans litoral express".

Quizás siempre estamos sabiendo antes de aceptarlo. Creo que esperaba encontrarme con la Soledad Escobué que conocí, la que estudió conmigo y era capaz, con una simple observación, de desarticular una proposición pomposa de un profesor de filosofía sin jamás creérsela. Como si hubiera venido al mundo para eso. Con bastante elegancia.

Soledad siempre desconfiaba de cualquiera que hablara desde arriba. Se le veía antes de que abriera la boca: giraba apenas la cabeza, entrecerraba un ojo y hacía una observación tan precisa que desinflaba cualquier solemnidad. Yo no me acordaba hasta escribirlo que la admiraba por eso. En sus propios términos creo que “además de ser espectacular por fuera, era muy espectacular por dentro”.

Sigo leyendo y aparece: un desorden familiar con el que estaba cómoda. El de las casas donde las cosas son lo que son y no lo que deberían ser. En "Una garza" se retoma y, sin spoilear, subrayo sobre el pdf: "Es toda una gran mentira del mercado de las familias tipo".

El protagonismo estelar de las mujeres que lloran lavando los platos, un poco debo decir que lo envidio porque la tradición en la mía era prender fuego la casa, con todos adentro. Pero me acuerdo que una vecina me enseñó, que aún o sobre todo cuando te estás muriendo, querés un detergente bueno, uno que funcione. Se confirma ese momento como indicador.

En "Una garza" no hay exabruptos, abundan las escenas de las tareas del hogar contadas a veces con fastidio y a veces con placer pero, seguro, con mucha dedicación. Porque se trata de eso: del amor por lo cotidiano. Como cuando se tiende la ropa: "cada movimiento al colgar debe ser lento, o mejor dicho debe ir al compás del ritmo de un hogar. Que nada nos apure. Porque un tender bien puesto es una cosa preciosa".

La escritura de Soledad navega esa matriz que se teje con las historias que pasan de boca en boca y que, en este caso, han tocado el papel en distintos momentos, en distintos años y no sé si sabemos bien cuándo, a quién y por qué le corresponde cada sentimiento, cada confesión, pero la lectura se hace mucho más fluida y placentera cuando aceptamos que no importa dilucidarlo todo.

Presentación de Una garza

Hay una presentación, lo dije primero. Si estuviese allá trataría de no perdérmela. Entonces a riesgo de ser pesada y crinjosa, dejo la info que importa sin mi tinte: viernes 7 de agosto, en el Centro Cultural Juan L. Ortiz, Paraná. Entrada libre y gratuita

Habrá lecturas de fragmentos del libro y una ronda de conversación alrededor de una pregunta que aparece una y otra vez en "Una garza": ¿cómo se transmiten los gestos de cuidado?

Participarán Natalia Yujnovski y Liza Benedetti, profesionales del campo de la salud mental. También habrá un momento musical a cargo de Emilia Cersofio y acompañará Eva Cabrera, ilustradora de la tapa.

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