Daniel Sznycer fue uno de los investigadores distinguidos con el Ig Nobel de la Paz 2026 por un estudio sobre la amistad, los enemigos y esa particular expectativa de que nuestros amigos no sean tan buenos… con quienes no nos caen bien.
Hay premios científicos que reconocen grandes descubrimientos, avances capaces de cambiar una disciplina o investigaciones que pueden transformar la vida de millones de personas. Y están los Ig Nobel, que parten de una premisa bastante más divertida: distinguir trabajos que primero hagan reír y después hagan pensar.
La edición 2026 tuvo entre sus protagonistas a un argentino. Daniel Sznycer, investigador especializado en comportamiento humano, integró el equipo que recibió el Ig Nobel de la Paz por una investigación sobre la amistad y la manera en que las personas queremos que nuestros amigos se comporten frente a quienes consideramos nuestros enemigos.
El trabajo, publicado en 2023 bajo el título Sometimes We Want Vicious Friends: People Have Nuanced Preferences for How They Want Their Friends to Behave Toward Them Versus Others, parte de una aparente contradicción. En general, esperamos que nuestros amigos sean confiables, generosos y amables con nosotros. Pero eso no significa necesariamente que queramos que se comporten de la misma manera con todas las personas.
Amigos buenos, pero no necesariamente con todo el mundo
La investigación analizó cómo cambian nuestras preferencias cuando aparece una tercera persona, especialmente alguien que no nos gusta. El resultado fue que, en determinados contextos, algunas personas valoran que sus amigos sean más duros o incluso crueles con quienes consideran sus adversarios.
La explicación tiene que ver con una dimensión social de la amistad que muchas veces queda afuera de los experimentos psicológicos: nuestros amigos no se relacionan solamente con nosotros, sino también con otras personas de nuestro entorno.
Así, una característica que resulta negativa en una relación individual puede adquirir otro significado cuando está dirigida hacia alguien que consideramos una amenaza, un rival o simplemente una persona que nos cae mal.
El equipo, integrado por Jaimie Arona Krems, Rebecka Hahnel-Peeters, Laureon Merrie, Keelah Williams y Daniel Sznycer, realizó seis estudios relacionados con más de 1.000 participantes de Estados Unidos e India para analizar las preferencias sobre el comportamiento de los amigos en distintos escenarios sociales.
En otras palabras: podemos querer que nuestros amigos sean buenos con nosotros y, al mismo tiempo, sentir cierta satisfacción cuando se ponen de nuestro lado frente a alguien que detestamos.
Una investigación que suena a chiste, pero no lo es
Ese es precisamente el espíritu de los Ig Nobel. Los premios fueron creados en 1991 y distinguen investigaciones científicas reales cuyos temas, resultados o enfoques resultan inesperados, extravagantes o directamente absurdos a primera vista.
La edición 2026 volvió a cumplir con esa tradición.
Entre los trabajos premiados hubo una investigación que estudió cómo evitar las salpicaduras en los urinarios mediante física y ecuaciones diferenciales; otra que utilizó probóscides de mosquitos como boquillas para impresión 3D; y un estudio que enterró 1.000 pares de calzoncillos en más de 25 países para analizar la actividad biológica y la salud de los suelos.
También hubo premios para una investigación que buscó establecer una definición científica del beso, otra sobre la percepción que tienen los padres del olor de bebés y adolescentes y un trabajo sobre la aerodinámica de sonarse la nariz.
La lógica es siempre la misma: detrás de una pregunta que puede parecer ridícula hay una investigación que intenta entender algo del mundo.
Los Ig Nobel se mudaron a Europa
La ceremonia de este año tuvo además una particularidad histórica. Por primera vez desde la creación de los premios, la entrega no se realizó en Estados Unidos, sino en Zúrich, Suiza. Después de 35 años de ceremonias en territorio estadounidense, la organización decidió trasladar el evento a Europa.
El cambio se produjo por las preocupaciones de los organizadores respecto de la seguridad y las condiciones de viaje para investigadores y visitantes internacionales en Estados Unidos.
La ceremonia mantuvo, de todos modos, el espíritu que caracteriza a los Ig Nobel: premios deliberadamente extravagantes, demostraciones científicas, humor y una idea que atraviesa todas las ediciones: la ciencia también puede empezar con una pregunta que parece absurda.
Y quizás ahí esté la verdadera gracia del premio que recibió Sznycer. Porque preguntarse por qué queremos que nuestros amigos sean buenos con nosotros pero no necesariamente con nuestros enemigos puede parecer una pavada. Hasta que alguien decide investigarlo y descubre que, detrás de esa reacción bastante humana, hay toda una trama de preferencias sociales, alianzas y comportamiento.
Primero nos reímos. Después pensamos. Justamente como querían los Ig Nobel.




