El mapa expandido del sonido popular: Oscar "Poli" Gomitolo y el festival Sonamos Latinoamérica

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Con una programación que reúne a referentes de más de 15 países, la XXI edición del encuentro independiente Sonamos Latinoamérica reafirma una política de resistencia cultural. Frente a la hegemonía del mercado que vende la cultura como un consumo enlatado para algoritmos, el músico y organizador Oscar "Poli" Gomitolo desarma la cocina de un proyecto donde la obra y el intérprete recuperan el centro de la escena.

En un presente donde los circuitos hegemónicos insisten en empaquetar al arte como una "experiencia" efímera, sponsoreada por marcas de golosinas y amplificada por influencers de ocasión, encontrarse con el hecho artístico desnudo se volvió una rareza, algo revolucionario. sonamos latinoamérica

Cuando la cultura se reduce a un insumo para el entretenimiento corporativo, el público deja de ser un interlocutor activo para convertirse en un simple activador de métricas. A contramano de esa lógica burocrática y homogeneizadora, el festival Sonamos Latinoamérica vuelve a tomar la ciudad de Santa Fe desde este domingo 25 de octubre y hasta el 1 de noviembre para demostrar que la música de nuestros pueblos no se cotiza en dólares ni responde a las directivas del mercado.

Gestado en el año 2006 en la intimidad de la asociación Espacios Ekekos, el proyecto nació como una respuesta local que buscaba romper el aislamiento estético de una provincia acostumbrada a mirar hacia Buenos Aires antes que al resto del continente. Dos décadas después, aquella propuesta se consolidó en una red de circulación colectiva con presencia en 15 países de Latinoamérica y Europa, respaldada por un sello discográfico propio con más de 30 títulos editados, ciclos radiales y proyectos didácticos. Llegar a los 21 años de historia ininterrumpida no representa un trámite formal, sino el triunfo de una tenacidad militante y comunitaria.

La geopolítica estética y el barro de la autogestión

Al repasar la trayectoria del encuentro, el músico, docente y coordinador general del espacio, Oscar "Poli" Gomitolo, invita a reconfigurar la manera en que entendemos el mapa cultural de la región. "Podríamos decir que Santa Fe, al igual que Buenos Aires, es en realidad parte de ese 'resto' del continente. Hablar de lo ajeno o lo nuestro, de las periferias o de los centros hegemónicos, resulta muy controversial dentro de las lógicas de circulación del capital cultural", reflexiona Gomitolo.

Respecto al esfuerzo cotidiano que exige sostener la estructura sin tutela oficial rígida, el organizador detalla: "Con el Sonamos hemos afrontado numerosos momentos difíciles. Lo más complejo ha sido sostener un ejercicio continuo de administración de incertidumbres ante una orfandad institucional que se profundiza. Pero es precisamente la chispa colectiva la que mantiene en pie este proyecto: un compromiso comunitario por nuestras músicas, que son la maceración de procesos históricos complejos".

Sostener una infraestructura de escala internacional sin depender de chequeras corporativas ni someterse a los condicionamientos de las modas comerciales exige una ética del compromiso diario. Ahí donde las políticas culturales dominantes reducen el arte a una caja de resonancia publicitaria, la autogestión responde alojando músicos en casas particulares, compartiendo el pan y haciendo de la llamada "diplomacia de la empanada" un manifiesto político innegociable.

"La metáfora de la 'diplomacia de la empanada' no representa para nosotros una mística romántica, sino una definición política basada en el compromiso real con las músicas y las comunidades", sostiene Gomitolo con firmeza. "Si estos espacios comunitarios y autogestivos son escasos, no es por casualidad. Lo son porque las políticas culturales oficiales suelen funcionar como meras cajas de resonancia del mercado. El mercado solo visibiliza lo que es rentable y homogeneíza las estéticas, dejando en la oscuridad a una enorme cantidad de referentes y maestros tradicionales que no entran en sus cánones comerciales".

Sincretismo sin purismo: tradición y vanguardia en diálogo

Uno de los mayores aciertos del festival Sonamos Latinoamérica radica en su negativa a rendir culto al chauvinismo o a las visiones esencialistas del folklore. La grilla de esta XXI edición demuestra que la tradición no es un museo inmóvil, sino la materia prima indispensable sobre la cual se edifica cualquier vanguardia legítima.

"Las etiquetas son ambiguas y suelen estar desgastadas por los filtros que imponen el mercado o la academia. No compartimos miradas esencialistas ni mucho menos puristas", advierte Gomitolo. "Si existe una vanguardia, esta se sustenta inevitablemente en una tradición. Como decía Béla Bartók: 'Todo arte tiene el derecho de hincar sus raíces en el arte de una era anterior; no sólo tiene derecho a hacerlo, sino que debe arrancar de él'. En los diferentes abordajes de estas músicas pueden convivir diversas sonoridades, estilos y técnicas; el único requisito indispensable es el respeto".

Esa convivencia de lenguajes se traduce en una grilla bien nutrida que hermana la rústica cadencia del Coco do Amaro Branco (Pernambuco) o los ritmos del forró ejecutados en rabeca por Tito Méndez, con las búsquedas del "joropo urbano" de Mayelé, el jazz fusión de Barranco Trío o la investigación con el bajo eléctrico de Alejandro Rutty en Why Bass?. La paleta se completa con el cuatro venezolano de Jhonatan Segovia, el tiple de Valeria Arena, la poética andina de Carmen Gutiérrez y la presencia local de Alborada Trío, CheCafé, Canto Libre, Héctor "Chucu" Rodríguez y los ensambles del CREI y el Coro Cantares.

Las creadoras y la utopía de la belleza

Asimismo, Gomitolo destaca el lugar central que ocupan las mujeres en esta edición y en la historia de la música popular latinoamericana, desarmando sesgos patriarcales consolidados: "El protagonismo de las mujeres en este entramado musical es innegable y milenario. Visibilizar esto nos permite discutir el imaginario hegemónico que erróneamente consagró al varón como el portador exclusivo de la guitarra, restituyendo el lugar histórico, político y artístico que las mujeres siempre han tenido en la construcción de nuestra identidad".

En paralelo a la grilla nocturna, la pedagogía vuelve a ser trinchera viva a través del ciclo Sonamos con los chicos, que cruza a cientos de escolares con la sonoridad directa del tiple, la bandola o el violín caucano. Garantizar la entrada libre y gratuita en escenarios clave como la Casa de la Cultura, La Josefa, el Mercado Progreso y el Centro Cultural Provincial no es un detalle menor: es el pilar de un proyecto que concibe a la cultura como un derecho inalienable. sonamos latinoamérica

Para el cierre, el referente de Espacios Ekekos recurre a la poética de Federico García Lorca para sintetizar la utopía que impulsa los próximos 20 años de gestión: "Detrás de este proyecto subyace una idea simple: la necesidad de que todas las criaturas, por sobre la desgracia o la falta de medios, gocen del supremo bien de la belleza, que es vida, bondad y serenidad. Como pequeños Sísifos, intentamos cargar esas piedras y esos sueños. Aunque no sepamos qué hay en la cima de la montaña, estamos convencidos de que el camino vale la pena".

Asistir a una nueva entrega del festival Sonamos Latinoamérica es, en definitiva, un gesto de desobediencia poética y colectiva: una oportunidad para comprobar que, frente al aislamiento digital y los enlatados corporativos, el arte popular sigue latiendo con fuerza de trinchera en el corazón de Santa Fe.

Sonamos Latinoamérica: programación oficial (entrada libre)

Domingo 25 de octubre (18 a 21 h) — Casa de la Cultura (Bv. Gálvez 1274): Valeria Arena (Colombia), Trío Picaporte y Ximena Duque (Colombia), Jorge Nascimento (Brasil), Alborada Trío (Arg), Barranco Trío (Brasil), Agrupación Coral Cantares (Arg), Agrupación Folklórica Cayastá (Arg) y Agrupación Clarinetes del CREI (Arg).

Martes 27 de octubre (9:30 y 14 h) — Centro Cultural Provincial (Junín 2457): Conciertos didácticos "Sonamos con los chicos" para delegaciones escolares.

Jueves 29 de octubre (19 a 22 h) — Espacio Cultural La Josefa (La Rioja 2300): CheCafé (Arg), Dúo Prado Andino (Colombia), Carmen Gutiérrez (Perú), Tito Méndez Grupo (Brasil) y Grupo Mayelé (Colombia).

Viernes 30 de octubre (20 a 23 h) — Mercado Progreso (Balcarce 1625): Jhonatan Segovia Grupo (Venezuela), Alejandro Rutty Grupo (USA/Arg), Tito Méndez (Brasil) y Coco do Amaro Branco (Brasil).

Sábado 31 de octubre (21 h) — Centro Cultural Provincial (Junín 2457): Dúo Prado Andino (Colombia), Carmen Gutiérrez (Perú), Coco do Amaro Branco (Brasil), Grupo Mayelé (Colombia), Jhonatan Segovia Grupo (Venezuela), Canto Libre (Arg) y Héctor "Chucu" Rodríguez (Patagonia Arg).

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