Volví a leer poesía americana originaria bajo la pregunta de un alumno de quinto año: ¿y cómo son los textos que no estaban escritos por cronistas europeos? Me puse a pensar que, aparte de los dos que me acordaba y me siguen gustando (el Popol Vuh y Los comentarios del Inca Garcilaso) me pasaba como con los apellidos y la historia de la línea toba en mi familia: los nombres se pierden, los relatos se dejan de contar.

Sabemos que había escritura en las culturas americanas originarias pero el conocimiento era fundamentalmente oral. Una de las preocupaciones de los europeos desde 1492 en adelante era fijar. Entender los idiomas y organizar sus gramáticas. Estudiarlos para traducirlos. Reproducirlos en papel, fijar.

La oralidad, creo, también tiene sus reglas de fijar: melodía, rima o estribillos, por ejemplo (quienes improvisan, lo saben). Y también: lo fijo está en quien escuchó y guardó. Va a decirlo de nuevo a otro, va a decirlo. Y el otro lo guardará. Con algunas fórmulas, como por ejemplo los epítetos y las repeticiones.

Hace unos días se murió Blas Jaime, último hablante del idioma chaná cerca de Nogoyá, Entre Ríos. Un guardamemoria elegido para preservar el idioma que aprendió de sus abuelas. Guardó silencio porque, como dice Liliana Ancalao sobre el mapuche, “la política del avergonzamiento hizo estragos”. Florián Paucke, el naturalista del litoral, tiene un capítulo sobre el idioma de “sus” indios. Allí hace notar que no es posible escribir las reglas del idioma mocoví y abipón debido a su “mutabilidad”: si alguien se muere (humano o animal) dejan de usar esa palabra; las personas cambian de nombre a cada rato y no se sabe cómo hay que llamarlos; no hablan abriendo la boca sino entre dientes, y suavemente, nunca en voz alta.

 

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Miro un video de Blas Jaime donde dice que se arrepiente de haber guardado silencio. En la Ley de Educación Nacional 26.206 que todavía nos rige se establece la modalidad oficial de Educación Intercultural Bilingüe, con la figura del Auxiliar Docente Aborigen o Idóneo Indígena, que enseña junto con las maestras y maestros. Dice Liliana Ancalao que fue la institución escuela la que obligó a usar la lengua de castilla y dejar para la casa, para adentro, para la comunidad, la lengua originaria. La ley 26.206 restituyó algo, pero en la práctica nunca alcanzó.

No hay que estar dormidos, si no las palabras se pierden. Dice Ancalao: Yo desperté un día en el medio de un lago, a boqueadas intenté decir gracias y no supe las palabras. No me habían sido dadas. Encontré en la poesía en castellano la posibilidad de expresar algo de todo lo que sentía. Y la nostalgia por mi pasado mapuche me llevó a recuperar su idioma. Cuando se cumplieron los 500 años del desencuentro, empezamos a aparecer los brotes y cada vez fuimos más regresando a nuestro origen.

Hay mucha música referida a los idiomas originarios. Hay escritores recuperando esa música oral, como por ejemplo Dany Zelko en su sitio Reunión. Yo elijo un poema y una canción muy conocida.

Al poema lo encontré en el Portal Guaraní, es una repetición rítmica que imagino cantada: la bruja con su bastón de ritmo aleja el peligro del huracán. Es un poema acción.

Canto ritual con el que nuestra abuela desvió el viento huracanado

Perfecta, en verdad, estuvo mi verdadera madre
cuando blandió su bastón de ritmo,
cuando por primera vez blandió su bastón de ritmo;
danzando con su bastón de ritmo,
danzando por primera vez con su bastón de ritmo:
blandiendo su bastón de ritmo;
danzando con su bastón de ritmo;
alzando en la mano el bastón de ritmo.
"A Karavié Guasú, primeramente,
entonadle buenamente cantos largos.
A Pa’i Ramói, primeramente,
entonadle buenamente cantos largos.
A Arary Vusí, primeramente,
entonadle buenamente cantos largos.
A Tanimbú Guasú, primeramente,
entonadle buenamente cantos largos.
A Japarié Guasú, primeramente,
entonadle buenamente cantos largos.
Acerca de esta tierra, carente aún de bosques,
entonad buenamente cantos largos.
Acerca de esta tierra, carente aún de fundamento,
entonad buenamente cantos largos.
Acerca de esta tierra, surgida milagrosamente,
entonad buenamente cantos largos.
Acerca de las almas divinas, carentes aún de que hablar,
entonad buenamente cantos largos.
Acerca de las almas, aún sin multiplicarse,
entonad buenamente cantos largos...
Que se desvíe y no me acierte esta aflicción.

Después elijo “Antiguo dueño de las flechas” (Ramírez-Luna, 1972) versionada tres veces: una por Canto Ancestral Qom, otra por Mercedes y en el final por Tonolec en vivo.

¿Qué me maravilló a mí cuando leí y escuché? La palabra como acción, los sonidos de las semillas, el canto entre dientes y luego abierto en todas las versiones, la voz y el cuerpo transformando, igual que en el poema. Nuestras cantoras Mercedes y Charo cambian algo en nosotros, en la audiencia. Miren a Mercedes que hace aplaudir y bailar, pura alegría. A Charo mírenle los ojos mientras nos dice lo que tiene que decir. Ese secreto es de cada uno, guárdenlo primero, después elijan a alguien y cuéntenselo.

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