La noche feminista de la televisión yanqui

El domingo 17 de septiembre se entregaron los premios Emmy, algo así como los Martín Fierro del norte, pero nada que ver.

La mayor parte de eso a lo que somos adictos gracias Netflix, Hbo y algún que otro servicio de streaming, se nominó y premió en esta coqueta gala, bastante más amena y rigurosa en cuanto a rescatar la calidad de los productos que los publicitados Oscar.

Bueno, la última edición de estos galardones -la número 69-, resultó ser la más feminista, hasta ahora, de la historia. Y es que los principales premios se los llevaron series con fuerte presencia femenina y temáticas con perspectiva de género y diversidad sexual, a saber:

Como Mejor Serie de Comedia la ganadora, por tercer año consecutivo, fue Veep, protagonizada por la también multipremiada Julia Louis-Dreyfus, quien le da vida desde hace seis temporadas a la senadora Selina Meyer. Louis-Dreyfus se llevó además el premio a Mejor Actriz Protagónica de Comedia, y ya tiene 11 Emmy’s en su casa: uno por Seinfeld, uno por The new adventures of old Christine, dos como productora de Veep y los otros seis como actriz principal de esta misma serie. Es la mujer más ganadora de la historia en la categoría Mejor Actriz Protagónica de Comedia.

El otro gran premio de la noche, a Mejor Serie de Drama, también quedó en manos de una historia protagonizada, escrita y dirigida por mujeres: The Handmaid’s Tale. Basada en la novela homónima de Margaret Atwood, de 1985, es la primera serie exclusiva para plataformas de streaming en llevarse el Emmy en esta importante categoría…y que todavía no puede verse de manera legal por estos pagos porque la plataforma Hulu aún no está disponible para América Latina.

Su protagonista, Elisabeth Moss, también se quedó con el premio a Mejor Actriz Protagónica en Drama, y una de sus directoras, Reed Morano, con el de Mejor Dirección en Drama, convirtiéndose en la segunda mujer en obtener la estatuilla en esta categoría. La única hasta hoy había sido Mimi Leder en 1995 por ER.

The Handmaid’s Tale es una historia distópica en la cual, debido al colapso de la tasa de natalidad del mundo como resultado de las enfermedades y la contaminación ambiental, las pocas mujeres fértiles que quedan son entrenadas, corregidas y educadas para luego asignarlas a los hogares de los altos gobernantes, donde son sometidas a una violación ritualizada por sus amos hombres para quedar embarazada y darles hijos a ellos y a sus esposas.

Big Little Lies, basada también en un libro del mismo nombre escrito por Liane Moriarty, se quedó con el Emmy a la Mejor Miniserie del año. Dos de sus protagonistas y productoras son Reese Witherspoon y Nicole Kidman, quien además se llevó el premio a Mejor Actriz en Miniserie.

Finalmente, los mejores guiones en Comedia y Miniserie, fueron aquellos que contaron historias con la diversidad sexual como eje. El de comedia fue para el capítulo “Thanksgiving” de la genial Master of None, creada por Aziz Ansari y que para este episodio le pidió a su compañera Lena Waithe que escribiera el guión, ya que el mismo cuenta la salida del closet de Denis, el personaje que Lena interpreta en la serie, y que de cierta forma refleja su historia personal. Waithe se convirtió así en la primera mujer afroamericana en ganar un Emmy en esta categoría.

En cuanto al guión de Miniserie, el más bello y radiante episodio de la oscura y angustiante Black Mirror, se alzó con la estatuilla: San Junipero. Aunque en este caso el guionista es un varón, Charlie Brooker, la historia de este episodio, con la siempre garpadora estética y música ochentera, es la de un amor entre mujeres que desafía el tiempo, el espacio y la muerte. Este episodio también se quedó con el premio a Mejor Película para Televisión.

No todo es color de rosa

Aunque todos estos premios a series que abordan el vasto y diverso mundo femenino, a directoras, guionistas y actrices, nos hace pensar que algo está cambiando en las consideraciones de la gran industria del entretenimiento que es Hollywood y que, nos guste o no, construye sentido, roles y modelos en todo el mundo, parece que detrás de cámara las cosas siguen un poco desiguales entre varones y mujeres.

Según un informe elaborado por la Women’s Media Center (WMC) -organización que trabaja para aumentar la visibilidad, viabilidad y poder de decisión de mujeres y niñas en los medios de comunicación- sobre las nominaciones a los Emmy de este año, éstas reflejan un déficit de oportunidades para las mujeres en los trabajos detrás de cámara.

En este sentido, remarcan que aunque el porcentaje de participación en las categorías de escritura, dirección, edición y producción, subió un punto respecto de 2016 (26 y 25% respectivamente), en general no hubo cambios en el porcentaje de mujeres nominadas en las 89 categorías de la edición 69 de los Emmy.

«Las mujeres representan sólo el 28% de todas las nominaciones no actuantes, y no hay mujeres nominadas en 18 de las categorías no actuantes. Esto es inaceptable. Estos números no reflejan el tremendo talento, experiencia e impacto de las escritoras, productoras, editoras y directoras. Si bien el ligero repunte en algunas categorías es alentador, las mujeres siguen lejos de la paridad y los hombres continúan su dominio. Los ejecutivos deben abordando la disparidad de las mujeres detrás de la cámara”, comentó Julie Barton, presidenta de la WMC.

La investigación mostró, además, que las mujeres perdieron terreno en la escritura (de 23 a 21%) y edición (de 21 a 20%), pero ganaron un punto porcentual en la dirección y dos en producción. “La razón del aumento de las productoras no está clara, aunque en parte se debe al aumento de actrices que están produciendo su propio material”, se destaca en el informe.

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