Odisea de una madre en una ciudad hostil

Protagonizada por Julieta Zylberberg, “Aire” es un film local que narra de qué manera una mujer carente de comodidades sortea dificultades para reunirse con su hijo. El director y guionista de la película, Arturo Castro Godoy, destaca el rol de Santa Fe en el relato: “El título es una metáfora de la necesidad de un respiro”.

Amanece. Es un día cualquiera, en una ciudad cualquiera. Lucía cumple con los ritos matinales previos a acompañar a su hijo hasta la puerta de la escuela y luego llegar a su trabajo. Un rato después, un llamado telefónico le anuncia que el pequeño ha sufrido un golpe. Así comienza a atravesar un sinuoso periplo que la enfrentará con sus empleadores, directivos escolares, personal de hospitales, taxistas y demás piedras que dificultarán el camino. Y en ese devenir, su respiración será incómoda, tensa, agitada, angustiada, imposible de sostener. Una metáfora perfecta del ritmo y el nudo narrativo de Aire (Argentina, 2018, 72’ ATP), la película que protagoniza la notable Julieta Zylberberg bajo la dirección Arturo Castro Godoy.

Sobre la composición de su personaje, la actriz (La niña santa, La mirada invisible y Relatos salvajes, entre otras) comentó a Pausa que hubo un trabajo anterior basado en lectura del guión junto al cineasta. “Había que tener en cuenta los pequeños matices y los pequeños momentos. Básicamente hicimos juntos ese trabajo, así como de los distintos momentos del asma. Fue un detalle puntilloso a tener en cuenta porque las películas se filman desordenadas y a la hora de filmar tiene que estar súper presente”, precisó.

Una ciudad que asfixia

“Lucía enfrenta un montón de obstáculos en un entorno que no está preparado para las madres”. ilustró la actriz en diálogo con Pausa.

Para la estructura dramática, el asma que padece Lucía resulta tan significativo como sus condiciones personales, pero también el perturbador contexto social de esa ciudad que llega a ser asfixiante. “Se tiene que enfrentar a un montón de obstáculos en un entorno que no está preparado para las madres y menos para las madres con un niño que, quizás, precisa más de ella en ese momento. Siempre es difícil la crianza en una ciudad. Es como si no estuviese contemplada la crianza en lugares tan grandes, tan abrumadores, en donde sí o sí hay que trabajar y tener mucha plata para moverse. Es como si todo eso no estuviese contemplado. Parece increíble, pero es así”, subrayó la protagonista del filme que se rodó casi íntegramente en nuestra ciudad durante tres semanas, entre febrero y marzo de este año.

Tanto la actriz como el realizador coindicen en caracterizar la trama como una odisea. Y no es un dato menor si se analiza el argumento y el sustrato social. “La protagonista de la trama es esta madre buscando encontrarse con su hijo. Es como un viaje hasta reunirse con su hijo. Es como una película de acción”, definió Zylberberg. Por su parte, Castro Godoy mostró ante todo su interés por “los conflictos familiares” inscriptos en el género dramático. Esta, que es una su segunda ficción (la primera fue El silencio, 2016), “es una película sobre la relación entre una madre y un hijo en un contexto de desprotección por parte de las instituciones, siendo los más necesitados de contención. El niño tiene Asperger. Ella es madre soltera, está precarizada en el trabajo –detalló–. Hay un cúmulo de situaciones sociales que la condicionan y que la han convertido en la persona que es: una mujer acostumbrada a luchar para proteger esa cosa valiosa que es la relación con su hijo”. Y sintetizó: “El camino la va llevando a diferentes lados, los cuales debe superar, al mismo tiempo a través de un crecimiento personal. El personaje sufre una transformación”.

En el ojo del espectador, el rostro de Lucía y su caminar –en ocasiones desesperado– ilustran una maternidad carente de comodidades. Ante la consulta sobre cómo se puede reconocer su personaje en otras vidas y en otros lugares, Zylberberg no dudó en aseverar que “la mayoría (de las madres) en este país no goza de comodidades y tiene que trabajar, hacer todo y criar a sus hijos. El momento que está atravesando el país es muy difícil. Definitivamente, debe ser muy complicado para las otras ‘Lucías’ del país”, sostuvo. Y en ese aspecto, otra cuestión clave es el carácter social de la maternidad, una problemática que el filme no elude. “El rol de la maternidad está en movimiento porque el rol de la mujer está en movimiento”, opinó la actriz. “Hay una cosa muy exigida de ser buena madre y estar presente. Y a la vez las mujeres trabajamos. También hay una exigencia de ser partícipes. Apenas somos madres, ya insertarse en la sociedad y en lo profesional, que es muchísimo”.

Esa mujer madre cursa su odisea entrampada en una suerte de telaraña burocrática que le quita lo que más necesita, aire. “Lucía tiene, a lo largo de toda la película, un ataque de asma que va empeorando. Y el título tiene que ver con una metáfora de la necesidad de un respiro. Detenerse un segundo y darse cuenta que no todo el mundo le es indiferente, ni todo el mundo está en su contra, sino que hay ayuda siempre y cuando uno esté dispuesto a aceptarla. Es la transformación que hace ella”, esgrimió Castro Godoy.

Santa Fe

La plaza, el colegio, el supermercado, las calles, los edificios públicos no son meros telones de fondo. Hablan de una ciudad que marca la identidad del relato a lo largo el metraje. “Fue hermoso filmar en Santa Fe –resaltó Zylberbeg–. Me encantó poder hacerlo. No conocía la ciudad. Me han tratado hermoso. Para filmar una historia que fue escrita para hacerse en un lugar, es un lujo poder hacerla en ese mismo lugar porque tiene la idiosincrasia con la cual fue escrita. Está bueno ir a otro lugar para filmar porque uno está ahí para eso y eso obliga a estar muy concentrado en la filmación”, explicó.

Desde la perspectiva del director, el espacio geográfico juega como un elemento propio de la narración. “Es una ciudad un poco más grande que Santa Fe en el imaginario del verosímil de la película. Sin embargo, es completamente santafesina. Filmamos acá y eso se traduce inevitablemente en las imágenes. Hay una identidad local que se manifiesta y nos encanta. Por eso estamos comprometidos con filmar acá. Santa Fe es un lugar muy lindo para filmar. Sentimos que la ciudad le da un carácter específico y particular a las imágenes que no lo tendría en otro lugar”, fundamentó este venezolano que llegó a estas tierras, en 2004, para estudiar letras y se dejó llevar por la fascinación del cine.

A Zylberberg la acompañan dos nombres ilustres de la escena nacional: María Onetto y Carlos Belloso. Aunque sería desatinado no reconocer el sello santafesino en la conformación del elenco. “Santa Fe tiene una escena teatral increíble que nutre constantemente el audiovisual y nos aporta actores y actrices como Raúl Kreig, Camilo Céspedes, Silvana Montemurri, Sergio Abbate, Roberto Trucco, Sergio Cangiano y Carolina Cano, entre otros. Disfruto mucho trabajando con la gente de acá porque son profesionales tremendos. También sumamos elenco de Rosario”, ponderó el realizador.

Producción

Aire fue el resultado del trabajo conjunto de la cooperativa Mucha Siesta y Aleph Cine SA (la cual también intervino en la realización de Cauce, 2017, de Agustín Falco). Según la productora ejecutiva Paula Rodríguez, la cooperativa comenzó a trabajar en 2009 y en 2013 se constituyó legalmente. Hoy se encuentra “en desarrollo de tres largometrajes documentales, cuatro ficcionales y una serie de ficción”.

Para llevar a cabo Aire se contó el aporte de la Liga Asperger 7 y la Asociación Argentina de Asperger. “El 95% de las locaciones fueron en Santa Fe y un solo día se registraron imágenes de Rosario por la necesidad de contar con un lugar con más tránsito. En Santa Fe tenemos equipo técnico de calidad. Cada persona que trabajó dio lo mejor de sí y eso se ve reflejado en la película”, remarcó la productora. El financiamiento provino del INCAA, así como se recibió un premio de Espacio Santafesino (por parte del gobierno provincial) y el apoyo municipal del programa Santa Fe como Set de Filmación.

Cómo es hacer cine hoy

Arturo Castro Godoy, director de cine: “El INCAA está parado como nunca”. Foto: Mauricio Centurión

En una coyuntura crítica por los recortes presupuestarios que impone el gobierno nacional particularmente en el campo del quehacer artístico, Castro Godoy manifestó: “Como cualquier trabajador de la cultura, estamos descorazonados. Pero al mismo tiempo con muchas ganas de resistir y de intentar darlo la vuelta. El INCAA está en una parálisis increíble, como nunca. Y no se cumple la Ley de Cine. La verdad es que no se está filmando. Es un horror porque se está poniendo en riesgo todo lo que se ha logrado”.

Por su parte, Rodríguez hizo hincapié en los costos que requiere la producción cinematográfica y ponderó que, poco tiempo atrás, la provincia declaró al sector audiovisual como industria. “Estamos en proceso de formación de una cámara a nivel provincial para poder concretar una Ley de Cine Provincial que beneficie al sector pensado como una industria”, indicó y también aseguró que el propio INCAA “abrió unos concursos que permite que las productoras chicas tengan más cerca la posibilidad de concretar producciones sin la necesidad de un coproductor”.

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