El Shakespeare más político

Octavio Bassó y Camilo Céspedes protagonistas en esta versión de "Coriolano" de W. Shakespeare dirigida por Jorge Eines.

A días de las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias en la provincia, se estrena en sala Marechal la tragedia más política de Shakespeare, y quizás una de las menos conocidas, con un trasfondo filosófico que cuestiona hasta el mismísimo concepto de la felicidad.

Surgida hace cuatro años de un seminario que brindara el español Jorge Eines, “Coriolano. Hay un mondo en cualquier parte” se presentará en este fin de semana, los días 12 y 13 a las 21.30 y el domingo 14 a las 20 horas. Sus protagonistas, Octavio Bassó y Camilo Céspedes -bajo la asistencia de Nidia Casís- llevan más de un año y medio de ensayo con la dirección general, en su mayor parte a la distancia, del maestro de actores, con quien dialogamos antes del estreno de esta noche. Al final de la primera y segunda función habrá un conversatorio abierto con los protagonistas.

-¿Por qué Coriolano?
-Todos los que amamos a Shakespeare, tenemos un Coriolano adentro. Este hombre salido del pueblo no quiere volver al pueblo. Este hombre que es un militar y que fue preparado para matar, parecería que lo único que quiere es volver a matar. Pero tampoco quiere eso. En realidad, una vida dedicada a una función pública (sea a través de lo militar) en él genera un marco tan grande de contradicciones, que si bien no es difícil encontrar en la obra de Shakespeare, la amplitud de los desarrollos de la conducta, es más grande que en otras obras. Uno se da cuanto que los que matan por poder o vanidad pero no es el caso de Coriolano. No se sabe por que mata. Fue educado para eso y lo hace. Ahora cuando le toca la oportunidad de convertirse en Cónsul y se tiene que dirigir al pueblo por el lado del convencimiento y la oratoria (haciéndole caso a su madre) y decirle lo que el pueblo quiere escuchar, ahí empiezan los problemas. Y ahí empieza Coriolano porque existen esos conflictos.

-¿Cómo surge el proyecto?
-Tuvo mucho que ver el equipo formidable que hicimos con Octavio, Camilo y Nidia de búsqueda sobre como yo trabajo. Ya que para entender a Eines hay que entender mucho su técnica. Yo vine 4 veces desde el último seminario en octubre de 2017 para los ensayos presenciales. Hace 4 años que Octavio en un seminario me planteó hacer Coriolano. Y terminamos en el último seminario de Santa Fe probando la dupla Octavio y Camilo y resultó. Lo mismo ocurrió con la incorporación de Nidia en la asistencia de dirección que es fundamental en este tipo de proyectos para que cuando yo no estoy asuma, no el control, sino la mirada. Yo no doy órdenes nunca, ni la gente con la cual trabajo. No creo que la tarea del director sea dar órdenes. Cuando el nivel de implicación, de deseo, de gestión de la espiritualidad es muy alto, a las cosas no las para nadie.

Jorge Eines en el ultimo seminario en Santa Fe. Octubre 2017. Foto: Benjamín Cortes Lyon

-¿Cómo fue trabajar a la distancia teniendo en cuenta la importancia que tiene el ensayo en presencia para usted?
-Hay situaciones puntuales, grupos específicos que funcionan de una determinada manera y que asumen mi distancia como una oportunidad de libertad que yo les doy incluso cuando estoy. Hablamos de libertad para crear. Hablamos de gente que descubre que si la técnica existe y se mide por lo que ocurre en un ensayo, su existencia es directamente proporcional al nivel de creación en libertad que la técnica promueve. Si el equipo es consciente de los rigores en los cuales opera la técnica en la construcción del objeto artístico se dan cuenta que lo fácil es copiar el objeto de la vida cotidiana, lo fácil es hacer lo que más común y hace la mayoría: interpretar es lo mismo que hay afuera pero con un poquito más de conflicto. Eso lo van entendiendo y van asimilando que lo que yo planteo es que ellos no recojan acciones descriptivas ni ilustrativas. Un actor debe desarmarse, entrar por otro lado, aprender a dar al ensayo un valor diferente más superador que al de ordenar las cosas. De esta forma, empiezan a surgir en el proceso creador acciones que construyen y constituyen. Y que al mismo tiempo son sorprendentes.

-Está por salir su octavo libro “La astucia del Cuerpo”. ¿Podría adelantarnos algo?
-En la “La astucia del cuerpo” he tenido la necesidad de revivir al maestro de actores Konstantín Stanislavski para que nos cuente porqué tomó algunas decisiones. Para que nos haga ver que algunas decisiones que el tomó, que no las hubiera tomado si la realidad hubiera sido diferente. También reviví a Shakespeare y lo reviso a través la voz de dos actores que están ensayando y para profundizar en algunas cosas se convierten en Stanislavski y Shakespeare y se sacan chispas. Y luego yo saco conclusiones más teóricas y más técnicas de esos capítulos.

Exhibicionismo

Para el mestro Eines, el punto donde se realiza la profesión del actor está ligado de una forma muy fuerte a la exhibición. Para él el arte de la escritura o la pintura, entre otras, puede generar bienes cultuales que perduren en el tiempo, pero distinta es la realidad del actor. “Si tomamos el ejemplo de Modigliani, de Van Gogh, de Kafka, no necesitan que se vendan libros o cuadros para dejar obras para la posteridad, incluso Mozart…pero un actor sí tiene que ser visto. ¡Exhibido! Y si eso no se realiza hay algo de la profesión que no se ejerce”, explica.

Pero más adelante afirma que eso conlleva también el riesgo más grande para actor “uno de nuestro grandes problemas es que en nombre de la exhibición se incentivan las rentabilidades y se permite al actor cualquier decisión en nombre de eso. Sin embargo o también por sobre todas las cosas quiero que mis espectáculos los vean la mayor cantidad de gente posible. Pero la diferencia es que yo tengo valores, que no estoy dispuesto a hacer determinadas cosas para llenar un teatro, aun cuando quiera llenarlo. Y esos valores me llevan a una determinada manera de trabajar y de construir el objeto artístico. El tema es con que cosas negocio y con que cosas no”.

-¿Cuáles fueron las rupturas más grandes que tuvieron que enfrentar con respecto a Coriolano?
-La más importante fue que cuando yo llegué en abril del año pasado para el ensayo me encontré con una exuberancia de contenidos textuales justificada en nombre de la gran dificultad que tienen los textos de Shakspeare. Ya que sus personajes “hablan raro”. Todo eso da un universo de palabras que cuando se mete en Shakespeare uno se siente devorado por eso, no sabe que hacer. Cuando al actor John Wayne le dieron para leer Shakespeare sin decirle que era ese autor para que interpretara el personaje del padre de Hamlet, dijo “Quien escribió esta mierda”. Si vos te pasas toda la vida haciendo TV y te entregan Shakespeare es probable que no entiendas nada. Por eso el punto de anclaje de uno en el autor inglés no es decir bien, es “hacer para poder decir”. Y hacer para poder decir y que ahí ocurran cosas. El Coriolano que vamos a ver tiene que ver con eso. Quiero que la gente que trabaje descubra, pueda crear sin traicionarse. Porque la traición es copiar lo que hizo otro, copiar la vida. El actor creativo es el que construye algo que no estaba antes de que él llegara. Y ahí empieza el tema .Como hacer que la construcción sea interesante.

-Siempre habla que hay que trabajar desde la pregunta y no para la respuesta. ¿Cuál fue o fueron la/s pregunta/s de Coriolano?
-La pregunta es colectiva. El planteo debe ser de una espiritualidad compartida sino el ensayo no da lo que tiene que dar. La razón se tiene tiene entre todos y todas. ¿Qué le pasa a alguien que niega unilateralmente todo lo que es el proceder habitual? ¿Qué es lo que se debe hacer para conseguir el poder? Y el se plantea “No las voy a hacer”. Impulsado por su madre tratará de hacerlo pero no las hace. Entonces esa es una pregunta alrededor de la condición humana Y eso articula con el personaje “El trinche” de mi otra obra actualmente en cartel en Buenos Aires en el Centro Cultural de la Cooperación, que decía “porque yo iba a querer ser famoso es mejor que no serlo”.

Y según Eines la otra gran búsqueda será la pregunta por la felicidad. “Tengo bastante claro cómo se consigue la felicidad: no es más que “hacer lo que uno quiere, con la gente que uno quiere. Sin embargo a muchos les cuesta muchísimo (hasta resultar imposible) descubrir que es lo que quieren, y luego les cuesta muchísimo descubrir a quienes son los que quieren. No obstante, difícilmente debería haber algo más claro que esto. Esa es la paz de mi vida, a mi lo que me gusta es esto que me pasa: ensayar, dar una clases. Tuve suerte de me ha ido bien en la vida, justamente porque renuncié a la acumulación de dinero que impone el sistema. ¿Y por qué? Simplemente porque no hay goce para mí en ahí”.

Funciones

Durante el mes de abril las presentaciones serán viernes 12 y sábado 13 a las 21.30, y domingo 14 a las 20, en la Sala Marechal del Teatro Municipal “1° de Mayo” (San Martín 2020). Las entradas están a la venta en la boletería del Teatro, por: $200 generales, $150 descuento estudiantes y jubilados.

Ficha técnica

“Coriolano. Hay un mundo en cualquier parte” – Adaptación de la obra de W. Shakespeare
Dirección: Jorge Eines
Dramaturgia: Jorge Eines y Octavio Bassó
Actúan: Octavio Bassó y Camilo Céspedes
Asistencia de dirección: Nidia Casís
Diseño y realización de escenografía, vestuario e iluminación: Lucía de Frutos y Diego Julián López
Diseño gráfico: Emmanuel Caram
Fotografía y video: Julieta De Lorenzo

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