¡Quiricocho!

Llega un momento de la vida en el que tenemos que empezar a
creer, por necesidad, en fuerzas sobrenaturales para poder sobrellevar la
pesadumbre… Ese momento es cuando lo llamamos a Reinaldo “Mostaza” Merlo para
que venga a hacer cuernitos.
Sí, la reciente llegada de Quiricocho a Santa Fe causó
revuelos en la franja futbolera y cholula setubalera: los hinchas de uno y otro
equipo han plagado las redes sociales con chistes en referencia al amigo del
Coco Basile (sí, no se sabe cómo, pero tienen amigos) y los empresarios de la
noche han desempolvado los carteles de bienvenida y cambiado el “Coco” por el
“Mostaza”. Incluso, ya se está hablando de una reapertura de Bacán.
Desde luego no voy a hacer acá una crítica al desempeño como
DT de Merlo, ni voy a ahondar sobre el juego de sus equipos porque odio a los
opinólogos destructivos de fútbol y a los opinólogos en general, que desde la
comodidad de su sofá critican a cualquier crack como Messi, por ejemplo,
sacándose la pelusa del ombligo (si se lo encuentran entre los rollos) y
quejándose del calor porque el tipo jugó mal un partido… Ellos, que no pueden
jugar porque su calidad y destreza futbolística no les da ni para la reserva
del equipo B de Agua y Energía. No, no lo haré; los especialistas sabrán convertir
las estadísticas del técnico en una reflexión.
Sin embargo, me interesa destacar que en 28 años de
profesión, Mostaza tiene un solo título obtenido: el Apertura 2001 con Racing
Club, lo cual le valió una estatua y el amor eterno e incondicional de la que
dicen es la hinchada más sufrida del país… Si La Guardia Imperial
es la más sufrida, a pesar de su Copa Intercontinental, qué le queda al Lobo
platense que, en 127 años, sólo cuenta con la “Copa Centenario” en su vitrina
(es el único que la posee; la copa no se volvió a jugar), mientras su eterno
rival es uno de los clubes más prestigiosos a nivel títulos y de donde
surgieron los DT con mayor gloria en la Selección Nacional
(un campeonato mundial y dos finales). Pero retomando, para Mostaza ese título
imposible significó la gloria en medio de la debacle postcorralito. Perico, el
más emblemático hincha de Racing de nuestra cordial, llora en silencio por
aquello que aún hoy todavía no vuelve a ser.
En el fútbol todo es opinable. Por eso vayamos a lo indiscutible:
Merlo es, después de Bilardo, uno de los DT más cabuleros del mundo: cuernitos,
Quiricocho, botellas de agua puestas siempre en el mismo lugar, mismas camisas,
misma tintura y marca de whisky en la semana previa a un partido importante,
miradas erotizantes a las movileras deportivas y un sms a Horacio Pagani, su
amigo (también nos deja perplejo que Pagani tenga amigos) 15 horas y 29 minutos
previos al match son algunas de las estrategias trabajadas durante la semana
para llegar al domingo sin nada librado al azar.
Bueno, miren: yo no pretendo que ustedes crean en la
efectividad de las cábalas. Pero yo sí creo, y hay que respetarlas. Es tal mi
convencimiento en la seguridad que nos brindan estos rituales que, incluso, a
veces llegué a pensar qué sería de la carrera de Mostaza si perdiera, en un
accidente, el dedo meñique de ambas manos. ¿Se sentiría con confianza para
dirigir un equipo? ¿Podría sobrellevar la incertidumbre de no conocer el
destino de cada ataque rival por no poder apelar a los cuernitos? Observen cómo
lo que para cualquiera de nosotros es algo casi tan insignificante como el
apéndice puede representar para un obrero del vestuario el final de su carrera.
Yo creo que, previendo esta posibilidad, aceptó ocuparse del incipiente ascenso
sabalero. Colón es, para Merlo, su nueva cábala. Repasemos (agradezco al
estadista Rodrigo Barba por estos datos).
1) Gerardo Martino: campeón con Newell’s, DT del Barcelona y
actual entrenador de la
Selección Nacional.
2) Edgardo Bauza: doble campeón de la Copa Libertadores.
3) Alfio “Coco” Basile: multicampeón con Boca y ex DT de la Selección.
4) Miguel Ángel Russo: campeón de la Copa Libertadores.
Ascenso con Rosario Central.
5) Juan Antonio Pizzi: campeón con San Lorenzo. Ex DT del
Valencia, con quien llegó a semifinales de la Europa Ligue.
6) Mario Sciaqua: a punto de ascender con GyE de Jujuy.
Como sea, lo de Mostaza no es casualidad. El “inflador
anímico” viene en busca de un futuro. Es el peldaño necesario para reconquistar
el éxito, que tan esquivo le ha sido al simpático “paso a paso” en estos
últimos años. Ojalá lo comience a recuperar en Santa Fe, devolviendo a Colón al
fútbol de elite, para que la alegría santafesina sea completa y el año que
viene vuelva a jugarse el clásico y tenga que verlo en la misma silla, sentado
de la misma manera y mandándole a mis amigos el mismo mensaje de texto cada vez
que el equipo rival se acerca a nuestro arco: “Listo. Cagamos”.
Publicada en Pausa #146. Pedí tu ejemplar en estos kioscos
de Santa Fe y Santo Tomé.

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