Argentina cae por primera vez en 10 años en las mediciones de paridad de género

El Foro Económico Mundial (WEF, sus siglas en inglés) presentó su Índice Global de Brecha de Género (Global Gender Gap Index), el cual elabora desde 2006, y no hay buenas noticias para el país. Según este ránking, Argentina retrocedió un puesto en este último año, pasando del 33 al 34 entre 144 naciones relevadas.

Cuando comenzó a elaborarse este índice, Argentina ocupaba el puesto 41; luego de una década ascendió hacia el 33, y este año cae por primera vez.

Según declaraciones de Vesselina Stefanova Ratcheva, analista del WEF, a El Cronista, «si bien Argentina ha hecho un gran progreso en la última década y es uno de los líderes en América latina, se ha estancado el último año, y vimos un retroceso en cuanto a empleo y paridad de ingresos».

Pero el mal año no fue sólo para nuestro país. «Se notó un retroceso por primera vez desde 2006, cuando comenzó a elaborarse el Índice Global de Brecha de Género. La brecha de acceso según género se amplió en los cuatro grandes campos que medimos: salud, educación, oportunidades laborales y participación política», destacó la especialista.

Según los análisis que realiza el WEF, los puntos fuertes de Argentina son el acceso a la salud y la educación, y las mayores dificultades se encuentran en el ámbito del trabajo, donde el país rankea en el puesto 94 en cuanto a participación femenina en la fuerza laboral, y 118 (casi al final de la tabla) en «percepción de igual salario por igual trabajo». La brecha mayor es la de ingresos, dado que las mujeres cobran un 30% menos que los varones por igual trabajo.

¿Y el resto qué?

A la cabeza de este ránking se encuentra, por noveno año consecutivo, Islandia, seguida por Noruega y Finlandia, y por algunas «sorpresas» como Ruanda (en el cuarto lugar) y Nicaragua (en el sexto), que están por encima de países como Francia, Canadá o Gran Bretaña. «Este ránking no mide el grado de riqueza de un país, sino si se distribuye equitativamente entre varones y mujeres», aclaró Stefanova. «Tanto Ruanda como Nicaragua hicieron grandes progresos el último año, implementando políticas de género desde el Estado».

Además de Nicaragua, los otros países latinoamericanos que han logrado mayor igualdad que Argentina, son Bolivia y Cuba, en los puestos 17 y 25 respectivamente. Colombia (34), Ecuador (42), Uruguay (56), Chile (61) y Brasil (90), vienen más atrás.

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Otra de las «sorpresas» del ránking es la caída de Estados Unidos cuatro posiciones, del puesto 45 al 49 el último año.

El informe cita estimaciones recientes que sugieren que la paridad económica de género podría agregar $ 250 mil millones adicionales al PIB del Reino Unido, $ 1,750 mil millones al de Estados Unidos y $ 2,5 billones al PIB de China.

Por último, el informe hace un estimativo de los años que le llevaría a cada región lograr la paridad absoluta, de continuar este ritmo. Así, la región donde esto se logrará más rápido será Europa (47 años), a Latinoamérica y el Caribe les llevará un poco más (64 años) y la que más tardará será Medio Oriente y Norte de África (580 años).

«Con el corazón»

En la página web del Foro Económico Mundial, además del informe completo, se encuentran publicadas una serie de notas que refieren al tema. Entre ellas, una firmada por la vicepresidenta argentina, Gabriel Michetti, titulada «Here’s what Argentina needs to do about its economic gender gap» (en español: Esto es lo que Argentina necesita hacer sobre su brecha económica de género).

Allí, Michetti destaca positivamente la participación en política de las mujeres argentinas y remarca la necesidad de que haya más CEO mujeres en las empresas privadas.

Hacía el final del escrito, la vicepresidenta vuelve hacer consideraciones, como lo hizo en su discurso ante la ONU, sobre «los atributos de lo femenino», las cuales le valieron en su momento algunas criticas por parte el movimiento de mujeres. Aquí, volvió sobre esas ideas: «Se reconoce que las mujeres tienen una capacidad intuitiva más aguda, una mayor capacidad de comunicación, empatía, flexibilidad y organización que generan transformaciones sociales que benefician a todos. Quizás más que los hombres, las mujeres reconocen a la persona, porque ven a las personas con sus corazones. Tienen la facilidad de verlos independientemente de varios sistemas ideológicos o políticos. Reconocen la grandeza y las limitaciones de los demás; intentan salir y ayudarlos».

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