Gustavo Gatica, el rostro del autoritarismo armado de Sebastián Piñera

Las fuerzas represivas chilenas disparan a mansalva balinazos a los rostros de los manifestantes, como el joven Gustavo Gatica, que quedó ciego. El resultado es un récord mundial de lesiones en los ojos. Las sociedades médicas y Amnistía Internacional emiten declaraciones desesperadas. El gobierno ratifica su accionar.

El régimen de autoritarismo armado de Sebastián Piñera no sólo ya cobró 23 vidas para sostenerse en el poder, sino que además está dejando a enorme cantidad de chilenos con lesiones en los ojos. Van más 200 daños oculares registrados en las últimas tres semanas, producidas por balinazos disparados por los Carabineros. Según una publicación internacional especializada, por el mismo tipo de causa y en situaciones similares, entre 1990 y 2017 se registraron 261 lesiones equivalentes en todo el mundo. A partir de esa comparación, las organizaciones de médicos piden al gobierno que deponga el uso de armas que disparan balines y hablan de catástrofe sanitaria. Amnistía Internacional señaló que «las personas están siendo intencionalmente atacadas en las partes superiores del cuerpo, en la cabeza».

La imagen de Gustavo Gatica se está volviendo en el ícono de esta carnicera política de represión sistemática sobre el pueblo chileno. Gatica estaba protestando en Plaza Italia el viernes pasado cuando fue alcanzado por dos perdigones que impactaron en sus dos ojos. El joven de 21 años ingresó por la noche a la Clínica Santa María del barrio de Providencia. El nosocomio emitió ayer un comunicado en el que se detalla que Gatica fue «herido por el impacto de balines en ambos ojos, que le provocaron un traumatismo ocular bilateral severo y visión cero desde la primera evaluación». «El paciente fue intervenido quirúrgicamente por un equipo especializado de oftalmólogos de la institución, quienes comprobaron la grave lesión de ambos globos oculares», continúa el texto, que finalmente dictamina la «pérdida de visión en el ojo izquierdo», mientras que se espera «la evolución del ojo derecho». Ya por la tarde, el Colegio Médico de Chile certificó que el muchacho perdió sus dos ojos.

En una exhibición obscena de la ferocidad del régimen, los Carabineros reprimieron con carro hidrante y gases lacrimógenos una concentración de 300 personas que ayer habían ido a las puertas de la clínica para apoyar al joven universitario. Los gases llegaron a afectar a los pacientes internados.

Desde el mismo lugar donde estaba Gatica, representantes del Colegio Médico y de Amnistía Internacional apuntaron directamente a Piñera y a Gonzalo Blumel, el ministro del Interior y Seguridad Pública, pidiendo cese el uso de perdigones y balines en la represión. «Desde hace 17 días hemos señalado insistentemente, de manera pública y ante toda autoridad, lo que está ocurriendo en Chile. Empezamos a denunciar cuando había 29 ojos perdidos, hoy van más de 200. Hemos tratado de dialogar en todas las formas y nos enfrentamos a una pared que no responde. Es una irresponsabilidad, no sólo de quienes están utilizando estas armas, sino de todas las autoridades que han avalado de forma permanente este accionar y este daño», dijo Enrique Morales, presidente del Departamento de Derechos Humanos del Colegio Médico. El vicepresidente del Colegio, Patricio Meza sentenció: «estamos frente a una catástrofe sanitaria». Agregó que la cantidad de lesionados oculares «Es un récord mundial, y un desastre para la medicina chilena y la oftalmología nacional».

Gustavo Blumel hoy declaró en el Canal 13 de Chile que el gobierno no modificará nada de su política represiva. «Carabineros tiene la obligación, el deber de resguardar el orden público. Ese es un valor fundamental de nuestro estado democrático», dijo el ministro. «Los cambios pueden terminar en una situación peor», sentenció el joven conservador, uno de los responsables políticos de 23 muertos y miles de heridos. Cabe señalar que las mutilaciones masivas pueden ser delitos de lesa humanidad, sobre todo si son producidas de forma sistemática por una fuerza represiva, más todavía si es estatal. Carabineros reventado ojos a balinazos.

El presidente de Sociedad Chilena de Oftalmología, Dennis Cortés, declaró que «No hay ningún número en la historia de nuestra especialidad que avale estos números que tenemos en este momento». La afirmación la hizo basándose en los datos recopilados por la revista médica BMJ (la antigua British Medical Journal, de la Asociación Médica Británica). En 2017, allí se publicó un artículo con el análisis de 3000 registros de muertes, lesiones y discapacidad causados por estos balines y perdigones. Los registros recopilados correspondían al período 1990 a 2017, en siete regiones del mundo, incluyendo estadísticas de Estados Unidos, y otras zonas conflictivas del planeta como Israel y Palestina, Irlanda del Norte y el sur de Asia.

Ese artículo contabiliza más de 1900 lesionados en 27 años en casi todo el mundo por proyectiles equivalentes, pero sólo en 261 casos hubo lesiones oculares. En Chile ya van más de 200 casos en lo que va de la crisis.

Ante la sistemática repetición, desde Amnistía Internacional se señaló que «el Estado está utilizando la fuerza para dañar» y que «Hay demasiados casos y lesiones graves que indican que las personas están siendo intencionalmente atacadas en las partes superiores del cuerpo, en la cabeza, y por ello tenemos este número excesivo de casos de daño ocular irreparable».

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