Morales llama a la paz y a nuevas elecciones, la oposición reclama que sea proscripto

Sin control sobre la Policía y el Ejército, con una oposición que quema casas y lincha a líderes y funcionarios del oficialismo y un dictamen desfavorable de la OEA sobre la transparencia de los últimos comicios, el presidente boliviano llamó a la paz y ofreció como prenda nuevos comicios. La oposición no acepta la oferta.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, llamó hoy a la realización de una nueva elección y a la revocación del Tribunal Supremo Electoral. «Después de esta decisión que tomamos, quiero pedir bajar toda la tensión. Todos tenemos la obligación de pacificar a Bolivia», dijo Morales, luego de que se conociera un análisis del proceso electoral efectuado por la OEA, a pedido del gobierno de Morales, que dictaminó la existencia de irregularidades en los comicios del 20 de octubre. Desde ese día, Bolivia está sumida en una serie de violentos incidentes de la oposición, sin ningún tipo de respuesta represiva ya que la Policía y el Ejército apoyan el alzamiento. El principal líder opositor, Carlos Mesa, exigió que Morales y su vicepresidente, Álvaro García Linera, no puedan presentarse a una próxima elección y los responsabilizó de fraude.

Morales venció en primera vuelta el 20 de octubre, tras obtener el 47,08% de los votos, superando por 10,57 puntos al segundo, Carlos Mesa, quien impugnó los resultados provisorios en la noche misma de los comicios y llamó a la oposición a salir a la calle. Según la ley boliviana, no hay ballotage cuando la diferencia entre el primero y el segundo supera los 10 puntos. La OEA, a menos de cuatro días de realizada la elección, ya estaba pidiendo que de todos modos hubiera ballotage (así como lee). Fue entonces cuando el canciller boliviano, Diego Pary, le solicitó al organismo internacional que audite el proceso.

Mientras tanto, la oposición boliviana efectuó una serie de hechos de violencia pocas veces vistos, azuzados por un dirigente de segundo orden, Luis Fernando Camacho, de Santa Cruz de la Sierra, una de las provincias bolivianas de la medialuna rica. Entre otras acciones, el 6 de noviembre pasearon, agredieron, pintaron la cabeza y cortaron el pelo de Patricia, la alcaldesa del Vinto, Cochabamba, tras quemar el edificio gubernamental.

Otros hechos similares se produjeron las estaciones de medios oficiales Bolivia TV y Radio Patria, donde los manifestantes apretaron a periodistas. Mucho peor fue el caso de José Aramayo, director de la radio de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia.

Estos hechos, sucedidos ayer, fueron coronados con el incendio de la casa del gobernador de Oruro y Chuquisaca. Morales denunció que la oposición llegó a quemar la casa de su hermana.

Mientras tanto, la Policía boliviana se plegó a la oposición, que directamente pide la renuncia de Evo Morales o que haya nuevas elecciones sin que el líder aymara pueda presentarse. El Ejército anunció que no va a intervenir en el conflicto, por lo que Morales quedó con el sólo sustento del Movimiento al Socialismo y sus fuerzas aliadas, como la Central Obrera Boliviana.

En este marco, ayer por la noche Morales convocó a los partidos de la oposición para encontrar una salida institucional a la crisis y hoy se conoció el informe de la OEA. La reacción del gobierno fue automática, convocando a nuevas elecciones y a la pacificación: «Después de esta decisión que tomamos, quiero pedir bajar toda la tensión. Todos tenemos la obligación de pacificar a Bolivia. Hago una convocatoria: respeto entre familias, respeto a propiedades privadas, respeto a autoridades, respeto a todos los sectores sociales. Todo lo que tenemos en Bolivia es el patrimonio del pueblo boliviano. Entre bolivianos no podemos estar enfrentados para hacer daño», dijo hoy Morales.

 

 

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