La pandemia y sus impactos en la salud sexual y reproductiva

Autora: Titi Nicola / CC BY-SA 4.0.

El Instituto Guttmacher alerta sobre los efectos «devastadores» que la pandemia de coronavirus puede tener sobre el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva para millones de mujeres y personas gestantes. Calculan una caída del 10% en el uso de anticonceptivos y 15 millones de embarazos no deseados.

«Crisis en el horizonte: las pérdidas devastadoras para la salud reproductiva mundial son posibles debido al Covid-19» se llama el informe del prestigioso Instituto Guttmacher, organización que trabaja a nivel mundial con la promoción de la salud y los derechos sexuales y reproductivos.

«Cada año casi 700 millones de mujeres acceden a métodos anticonceptivos modernos, más de 90 millones dan a luz en un centro de salud y decenas de millones acceden a servicios de aborto seguro en países de bajos y medianos ingresos en todo el mundo. Sin embargo, en medio de esta pandemia, las malas políticas y las barreras estructurales pueden contribuir a que muchas personas pierdan el acceso a estos servicios esenciales», señalan.

El equipo de investigación del Guttmacher se basó en datos sobre la prestación de servicios de salud sexual y reproductiva de 132 países de ingresos bajos y medios, que abarcan a 1.600 millones de adolescentes y mujeres en edad reproductiva (de 15 a 49 años de edad), para estimar el impacto de los problemas relacionados con la pandemia en la prestación de servicios básicos y los resultados sanitarios.

Para evaluar estos impactos se tomaron como referencia otras crisis sanitarias, como el brote del Ébola, entre 2013 y 2016, en el África occidental. Según un análisis de los datos del Sistema de Información de Gestión Sanitaria de Sierra Leona, la disminución de la atención materna y neonatal debido a la interrupción de los servicios y al temor a buscar tratamiento durante el brote contribuyó a una cifra estimada de 3.600 muertes de personas gestantes, muertes neonatales y recién nacidos.

Según el informe, los países con menos recursos se enfrentarán a desafíos que van desde la interrupciones de la cadena de suministro, el desvío de equipos y personal a otros tipos de atención, mujeres que evitan la atención preventiva u optan por dar a luz fuera de las instalaciones sanitarias y el cierres de clínicas dedicadas a la salud sexual y reproductiva.

El acceso a este tipo de atención podría verse disminuida en un 10%, lo cual tiene implicancias directas en el aumento de los embarazos no deseados, los abortos inseguros y las muertes maternas y neonatales. «Una disminución proporcional del 10% en el uso de anticonceptivos reversibles a corto y largo plazo resultaría en 49 millones de mujeres adicionales con una necesidad insatisfecha de anticoncepción y 15 millones de embarazos no deseados adicionales. A su vez, esto llevaría a más abortos inseguros y otros resultados negativos», señala el informe.

En cuanto al impacto en la atención médica relacionada con el embarazo y el recién nacido, el Guttmacher habla de «consecuencias desastrosas para la vida de las mujeres y sus hijos: 1.7 millones de mujeres y 2.6 millones de recién nacidos experimentarían complicaciones mayores y no recibirían la atención que necesitan. Esto resultaría en 28.000 muertes maternas adicionales y 168.000 muertes de recién nacidos«.

Respecto del acceso a las prácticas de aborto seguro, estiman que, si un 10% de los abortos seguros se vuelven inseguros, «veríamos tres millones adicionales de abortos inseguros y 1.000 muertes maternas adicionales» por esta causa. Sobre este punto estiman, además, que la escala del impacto podría ser «muchas veces mayor en países o regiones específicas, ya que el virus y la falta de respuesta efectiva han afectado y afectarán más en ciertas áreas».

Recomendaciones

El informe formula una serie de recomendaciones a los gobiernos y autoridades sanitarias para mitigar el impacto de esta pandemia respecto del acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva. Entre ellas:

-Definir y promover la atención de la salud sexual y reproductiva, incluido el aborto seguro, la anticoncepción y la atención materna y neonatal, como esenciales. Esto permitiría a las personas viajar para recibir servicios de salud sexual y reproductiva incluso en áreas bajo órdenes de quedarse en casa o con restricciones de viaje sin temor a consecuencias legales.

-Fortalecer las cadenas de suministro nacionales y regionales para hacer que los medicamentos e insumos relacionados a la salud sexual y reproductiva sean más accesibles tanto para los proveedores como para los pacientes.

-Hacer que la anticoncepción esté disponible sin receta, descentralizar la distribución y facilitar la dispensación de medicamentos de salud sexual y reproductiva durante varios meses.

-Adoptar modelos innovadores de atención -incluida la atención virtual-, y evitar el desvío de recursos y personal de la atención de la salud sexual y reproductiva.

«Estas acciones no solo mitigarían el impacto del Covid-19 a corto plazo, sino que también proporcionarían beneficios a largo plazo, a medida que se adopten e institucionalicen las innovaciones», indican desde el instituto.

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