Ramona no murió de coronavirus, murió de Larreta y Santilli

La referente de La Garganta Poderosa en la Villa 31 venía advirtiendo desde el 3 de mayo sobre el abandono del barrio: semanas sin agua, demoras en los testeos, falta de rastreo y aislamiento de los potenciales contagiados. Su demanda no tuvo eco. Ramona enfermó de coronavirus y hoy murió.

Primero ser aislados, luego ser testeados, tener un lugar donde hacer la cuarentena y donde poder lavarse las manos y la cara todo el tiempo, para mantener a raya el coronavirus. De todo eso disfrutaron los turistas que llegaron a Buenos Aires en un Buquebús desde Uruguay, cuando a un chetito se le ocurrió hacer el chiste de subir infectado al barco. En la Villa 31, por el contrario, pasaron 12 días sin agua en plena pandemia desatada, y nunca se efectuaron rastreos, testeos y aislamientos. Desde el 3 de mayo, Ramona Medina plantea esta situación en las redes sociales, pero el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta, intendente de la Capital Federal, cuenta con todo el apoyo y el aval de los medios de comunicación y, también, del gobierno nacional.

El sábado 2 de mayo se registró la primer muerte de una persona de la Villa 31. Cuando se cortó el agua en el barrio, había apenas 13 casos confirmados. Hoy, las villas de la Capital Federal, junto con los paradores para personas en situación de calle y los geriátricos, hacen que la ciudad más rica –por lejos– de la Argentina sea, al mismo tiempo, un foco de coronavirus que escala al mismo ritmo que en los lugares donde hizo estragos. Esa es la situación real de la pandemia en la capital del país.

El 3 de mayo, un día después de la primera muerte, Ramona denunció al gobierno de la ciudad de Buenos Aires, apuntando al vicejefe, Diego Santilli.

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El 13 de mayo intubaron a Ramona, contagiada de coronavirus. Había intentado sostener el aislamiento, pero en una vivienda con siete personas, hacinada y sin agua, se complica un poco. El 15 de mayo su hija, con discapacidad, también fue internada por coronavirus. Ramona era, ya no es, insulino dependiente, madre de una niña con Síndrome de West y Síndrome de Aicardi: está en silla de ruedas, no puede hablar, ni comer sola, ni plantear síntomas, ni mantener la postura, requiere oxígeno por las noches y asistencia total. Junto con ellas vivían su pareja, otra hija, su cuñada de 62 años, su cuñado de 68, su sobrino con problemas cardíacos y su sobrina diabética.

Sus dos hijas, su sobrina y sus cuñados, ya están entre los nuevos confirmados de coronavirus. Su compañero, como su sobrino, todavía está esperando los resultados. Aislamiento, testeo. Lavarse las manos.

Organizaciones sociales plantearán la situación de la Villa 31 ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos

Ramona era gestora de trámites para personas con discapacidad, coordinando sus traslados a escuelas y centros de terapia. Cocinaba para las personas del barrio y dirigía el área de salud en la Casa de las Mujeres y las Disidencias, en la Villa 31.

El 17 de mayo por la mañana, Ramona Medina, con 42 años, murió. Y su voz así es recordada por su organización.

Los contagiados en las villas de Buenos Aires están por ser más de mil en estos días. Santilli había dicho a comienzos de este mes que la situación en la Villa 31 «estaba controlada».

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