Jorge Castro: “La inundación es el gobierno de los incapaces”

Reutemann zafa de las rejas con una Justicia a medida.

A 18 años del crimen hídrico que dejó a un tercio de la ciudad bajo las aguas del Salado, uno de los dos actores civiles en la Causa Inundación reflexiona sobre la continuidad del reclamo de justicia y la importancia de la memoria colectiva.

Casi 16 años le llevó al Poder Judicial santafesino establecer una sentencia en la Causa Inundación. Solo dos funcionarios provinciales, Edgardo Berli y Ricardo Fratti, fueron condenados por estrago culposo agravado por la muerte de 18 personas. Quien era intendente de la ciudad en 2003, Marcelo Álvarez, murió en la impunidad. El entonces gobernador, Carlos Reutemann, ni siquiera fue acusado. El actual senador nacional, principal responsable político del crimen hídrico que se llevó 158 vidas y que afectó a 130 mil vecinas y vecinos de la capital provincial, tuvo hasta el privilegio de declarar por escrito. «Desgraciadamente, el Poder Judicial ha tenido una actuación deficiente en la Causa Inundación, por decirlo de una forma educada. Ha obstaculizado de la manera más clara que puede hacerse en una causa penal, que es no investigar», afirma Jorge Castro, 18 años después del inicio de la causa judicial y de la inundación.

Castro es, junto a Milagros Demiryi, uno de los dos actores civiles que demandaron al Estado por los hechos de 2003. La sentencia de Berli y Fratti, que data del 1° de febrero de 2019, fue confirmada en segunda instancia y ahora aguarda el dictamen de la Corte Suprema de Justicia de la provincia.

—¿Qué significó la inundación de 2003?

—La inundación es el gobierno de los incapaces. Santa Fe se inundó por una defensa que no era tal y ahí fracasaron el Estado y el conocimiento. Habiendo tantos ingenieros hídricos en la ciudad, el fracaso fue grave. Nos salvamos en 1998, justamente porque un ingeniero hídrico vio el peligro y extendió la obra de defensa hasta la calle Estado de Israel. En 2003 se comieron todo lo que estaba escrito sobre los planos, sobre las obras de defensa que decían claramente dónde se debía cerrar en caso de una inundación extraordinaria. No lo hicieron porque estaban tras las elecciones de aquel momento. Esa es la prueba más flagrante de que el Estado dejó de cumplir su función específica que es la defensa del pueblo.

Para el referente del Movimiento Ecuménico de los Derechos Humanos, «el pueblo de Santa Fe salvó al pueblo inundado». «Eso es una marca de fortaleza», define. Luego, amplía el argumento: «Cuando José Corral hablaba de ‘ciudad resiliente’ lo hacía en un sentido corporativo, no en el principal rescate que es la fuerza popular que sacó a los santafesinos de una muerte segura. Hubo solo 23 ahogados porque hubo miles de santafesinos que con sus canoas, sus lanchas, actuaron en esas cuatro o cinco horas que fueron desde las 14 hasta las 21 del 29 de abril».

«Eso está en las fotos, en las canciones, en los videos, en la retina de todos los santafesinos. El que emergía del agua y alguien le daba una sopa caliente o un abrazo o una manta: toda esa vivencia es parte de la memoria y de la conciencia del pueblo de Santa Fe», rememora Castro. «El pobre, el que no había completado la escuela primaria, el que apenas había completado la secundaria, el ‘negro’, el ‘del bajo’, tuvo más conciencia que la otra ciudad, que si bien se comportó de manera solidaria, 30 o 40 días después ya comenzó a criticar y a pedir que cierren los centros de evacuados y que los ‘negros’ vuelvan como sea a sus casas llenas de parásitos, de porquería», relata.

«Pero uno siempre se va a acordar de todos aquellos que aún ante esas diferencias se comportaron de manera honesta y solidaria», matiza el entrevistado. «Creemos que la fortaleza está en que sepamos reconocer a todas aquellas personas de bien que nos dieron una mano. La lucha que se gestó después tiene esa fuerza», considera.

Causa lenta como esperanza de inundado

La inundación de 2003 afectó a 130 mil santafesinos y dejó 23 muertos reconocidos por el Estado; el movimiento de inundados contabilizó 158 víctimas fatales. De los 23 casos fatales que admitió el Estado, 18 están incorporados en la causa penal. En total hubo 70 declaraciones testimoniales, diez indagatorias, siete sobreseimientos, tres procesados, dos culpables, un excluido por deceso y un impune que ni siquiera fue acusado. El expediente quedó compuesto por 26 cuerpos con 5238 fojas.

«De los 22 fiscales que intervinieron en la causa, solo un investigó durante tres meses y lo sacaron», califica Castro, en diálogo con Pausa. Se refiere al fiscal Norberto Nisnevich, que en 2008 requirió la elevación a juicio. «Ese fiscal también intentó involucrar a Reutemann pero no lo consiguió», agrega. «Si tenés 22 fiscales que en teoría representan al pueblo contra la parte acusada y 21 no acusan, la flagrancia es total», grafica. «Todos los fiscales hicieron la plancha: pagamos sueldos para que no hagan nada», cuestiona.

Del 5 de mayo de 2003 al 1° de febrero de 2019

Según explica el mismo Castro, debido al viejo Código Procesal Penal de la provincia de Santa Fe, las pruebas aportadas por los denunciantes recién fueron consideradas 13 años después de ocurridos los hechos. «Si en una causa penal tenés que esperar trece años para poder hacer efectiva la prueba, indudablemente el que se beneficia es el acusado y no el perjudicado, como en este caso nosotros», señala. «El tiempo y las circunstancias favorecen al armado de una defensa con artilugios: se fueron turnando para ir apelando cada uno en su tiempo y forma. Nunca hubo apelación de todos los implicados, de la Provincia y de la Municipalidad al mismo tiempo. Se iban sucediendo las apelaciones y eso provocó que la causa se extienda».

A 18 años del crimen hídrico, Castro resume el impacto de los vericuetos judiciales que por 16 años dilataron la causa y favorecieron la impunidad: «muchísimos inundados se mueren sin justicia». «Es un genocidio judicial, a pesar de que la causa de la inundación del 2003 es la primera que logra una condena contra el Estado provincial y es única», califica. Castro resume lo que la condena a Berli y Fratti convalida: que quisieron hacer pasar por un fenómeno natural un crimen. «Más allá de que la condena ha sido irrisoria, el efecto real que va a quedar en la historia es que en la Primera y Segunda Instancia se condenó», reflexiona. «Aunque no haya nadie en prisión», lamenta.

Al momento de la sentencia, Jorge Castro recordó que durante la última etapa de la investigación judicial «hubo 35 testimonios que incluyen los de los peritos que coinciden en que el agua entró a la ciudad porque la defensa estaba inconclusa y que la orden de evacuación debería haber sido dada como mínimo 24 horas antes». Con ese argumento, plantearon que la Justicia debería ampliar la investigación y citar a indagatoria al ex gobernador. «Hay tanto material probatorio», indicó Castro, «que hoy sería más que suficiente para iniciar una causa paralela, pedir el desafuero y llamar a indagatoria a Reutemann».

Los fundamentos del fallo en la causa inundación

Castro piensa que «la batalla de la memoria está ganada, pero no pone a nadie preso». «Es una batalla política, ideológica, cultural. Pero en el ámbito de la justicia no incide», afirma. «Miremos lo que costó meter a los dictadores presos. Fue una batalla titánica del pueblo argentino. Y el pueblo de Santa Fe también, porque esto no es una causa que nos represente a nosotros como personas, esto representa al pueblo», piensa el denunciante.

«A la gente inundada le comieron el futuro. Mucha gente no tuvo ninguna oportunidad de sobreponerse. Todo aquel que tenía más de cincuenta años no se sobrepuso. Los chicos que vivieron la inundación hoy lo tienen marcado a fuego. Y los jóvenes que vivieron aquella etapa lo siguen recordando y se siguen preocupando cada vez que llueve en Santa Fe. Más si son del sector norte y oeste, donde el agua cubrió», opina.

La lucha por justicia sigue en pie: «Queda pendiente la decisión de la Corte Suprema de Justicia: nosotros no le tenemos nada de confianza, pero si hay que seguir a la Corte Suprema de la Nación iremos, y si tenemos que ir a los organismos internacionales, iremos». «Si nos llegara a pasar algo, nuestros hijos seguirán con la causa», finaliza Castro.

Un solo comentario

  1. No solo fueron ineptos, fueron perversos y asesinos. Reutemann supo cuidar sus campos y su ganado… eso fue imperdonable…. Increíble que la justicia no haya actuado… imperdonable…

Dejar respuesta

Por favor, ¡ingresa tu comentario!
Por favor, ingresa tu nombre aquí