Habló CFK sobre la negociación con el FMI y apuntó al nuevo Congreso

La vicepresidenta se expresó en una carta y fue taxativa: la responsabilidad final de la negociación con el FMI depende del Congreso. Apuntó a la oposición por su responsabilidad en el endeudamiento y resaltó el discurso del 9 de Julio del presidente Alberto Fernández.

La vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner publicó hoy una carta en su sitio web, titulada «De silencios y curiosidades. De leyes y responsabilidades», donde expresa su posición respecto de la negociación del gobierno con el FMI por el pago de la deuda externa de 44.500 millones de dólares contraída «en menos de un año» durante el gobierno de Mauricio Macri. La palabra de la mandataria surge en respuesta a la inquietud por su silencio en las últimas semanas respecto del tema, pese a que el gobierno en repetidas oportunidades hizo saber que en bloque presentará un «plan plurianual» al Congreso, con el objetivo de trazar la política económica en función del acuerdo con el organismo internacional.

«Hoy, como marca la Constitución y la ley 27.612, no es Cristina… son los y las 257 diputados y diputadas y 72 senadores y senadoras quienes tienen la responsabilidad legal, política e histórica de aprobar o no cómo se va a pagar y bajo qué condiciones la deuda más grande con el FMI de todo el mundo y de toda la historia», sentencia la vicepresidenta.

En la carta, CFK repasa la legislación vigente en la materia, que vigoriza el rol del Congreso como único responsable final de los acuerdos de endeudamiento con el FMI. Como se recordará, Mauricio Macri endeudó a la Argentina por arbitrio de su propia voluntad, sin cumplir con los trámites legales vigentes en nuestro país. De hecho, en su discurso del 1º de marzo a la Asamblea Legislativa, el presidente Alberto Fernández había anunciado que iba a iniciar una «querella criminal tendiente a determinar quienes han sido los autores y partícipes de la mayor administración fraudulenta y de la mayor malversación de caudales que nuestra memoria registra», en referencia al préstamo contraído en 2018.

Poco parece quedar de esa ilusión. Sí, en cambio, se continuó con la línea planteada en ese discurso respecto de que el programa que se acuerde «será enviado al Congreso Nacional para garantizar la sostenibilidad y la transparencia como políticas de Estado». La carta de CFK no se separa de ese planteo: tras recordar cómo la Ley de Fortalecimiento de la Sostenibilidad de la Deuda Pública fue votada prácticamente por unanimidad en ambas cámaras, la vicepresidenta recuerda que:

…la totalidad de las fuerzas políticas de ambas coaliciones asumió la responsabilidad de decidir si se aprueba o no, lo que el Poder Ejecutivo negocie y acuerde con el FMI. Todo ello sin perjuicio de que es el titular del Poder Ejecutivo quien lleva adelante las negociaciones en ejercicio de su responsabilidad constitucional en esta materia.

Vale la pena aquí parafrasear y corregir el título al que hiciéramos mención al comienzo de este texto: la lapicera no la tiene Cristina… siempre la tuvo, la tiene y la tendrá el Presidente de la Nación. Y no lo digo yo, lo dice la Constitución Nacional. Que a nadie lo engañen sobre quién decide las políticas en la Argentina.

Con todos adentro

La carta también deja clara la posición de CFK al interior del Frente de Todos: que el acuerdo no deje de lado la inclusión social.

Argentina, como el resto del mundo, fue y sigue atravesada por la pandemia y los riesgos de una mutación y retorno permanentes. Nuestro país además, tiene el peso inédito de una deuda también inédita con el FMI. Es un momento histórico de extrema gravedad y la definición que se adopte y se apruebe, puede llegar a constituir el más auténtico y verdadero cepo del que se tenga memoria para el desarrollo y el crecimiento CON INCLUSIÓN SOCIAL de nuestro país (mayúsculas en el original).

Cita al final, en extenso, el discurso de Alberto Fernández el 9 de Julio:

“Todos los días peleo porque la Argentina se ponga de pie, y todos los días peleo contra los que quieren ver de adentro a la Argentina arrodillada. Y no paro, y sigo, y acordamos con los acreedores privados, estamos negociando con el Fondo. ¿La Argentina sabe que este año, de acá a fin de año, tenemos compromisos por casi 5 mil millones de dólares que afrontar con el Fondo, tomado por un gobierno que asumió ese compromiso hace dos años atrás? ¿La Argentina lo sabe? Y además me reclaman que arregle rápido. Mi modelo no está en los que mandan balas de goma a Bolivia. Mi modelo sigue siendo San Martín, Güemes y Belgrano. Nunca esperen de mí que firme algo que arruine la vida del pueblo argentino, nunca, nunca. Y espero que me entiendan, porque si alguien espera que yo claudique ante los acreedores o que claudique ante un laboratorio, se equivoca. No lo voy a hacer. Antes me voy a mi casa, porque no tendría realmente cara para entrar en esa sala si hiciera algo semejante”.

Críticas a la oposición

Al comienzo del texto, la vicepresidenta alude al triunfo de la oposición en las últimas elecciones y a las responsabilidades que entraña tener una banca en el Congreso.

¿En serio que los mismos y las mismas que trajeron de vuelta el FMI a la Argentina, reiniciando el ciclo trágico de endeudamiento que Néstor Kirchner había clausurado en el año 2005, hoy no se hagan cargo de nada?

¿En serio que los mismos y las mismas que recorrieron el país y los canales de televisión recitando el mantra “hay que quitarle la mayoría a Cristina en el Senado para que el Congreso no sea una escribanía del gobierno”, ahora quieren que “Cristina defina si el acuerdo con el FMI está bien o está mal”?

¡Vamos! ¡Por favor! La política debe dejar de ser sólo un show para la televisión. A partir del 10 de diciembre de este año y por primera vez desde 1983, con el advenimiento de la democracia, el peronismo no tendrá quórum propio en la Cámara de Senadores de la Nación.

Cuando se busca el voto popular en elecciones libres y sin proscripciones se debe ejercer la responsabilidad de esa representación. Más aún, cuando se han ganado las elecciones. ¿O para qué quieren las bancas? ¿Para cobrar la dieta? ¿O tal vez para viajar al exterior con pasajes gratis y viáticos en dólares? ¿Para posicionarse de cara al 2023?

Más adelante en el texto, CFK recuerda la derogación en 2016 de las Leyes de Pago Soberano, momento en el que se abrió el tercer gran ciclo de endeudamiento externo de país.

Aún retumba en mis oídos el eco de los discursos de algunos compañeros y compañeras legisladoras que votaron en contra de aquella derogación y premonitoriamente sostuvieron que a partir de allí se iba a iniciar un proceso de endeudamiento que indefectiblemente culminaría con la vuelta del FMI a la Argentina. Aunque debo reconocer que ninguno de ellos ni de ellas, como así tampoco quien escribe estas líneas, nunca imaginamos la magnitud de lo que iba a suceder.

 

 

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