Ordenaron cerrar los salones de belleza en Afganistán

Afganistán
Foto: Reuters / Ali Khara

El decreto del Gobierno talibán hará desaparecer a miles de comercios regentados por mujeres, privándolas de una de sus únicas autonomías.

Miles de salones de bellezas cerraron de manera definitiva en Afganistán con la entrada en vigencia de un decreto del Gobierno talibán que priva a las mujeres de una de sus escasas fuentes de ingresos y uno de sus últimos espacios de libertad.

Estos establecimientos eran a menudo el único recurso para sus familias y constituían uno de los últimos espacios de libertad y sociabilización para las afganas.

De este modo, 60.000 mujeres que trabajan en 12.000 establecimientos perderán sus ingresos, según la Cámara de Comercio e Industria del país.

Una propietaria contó a la agencia de noticias AFP que fue forzada a firmar una carta en la cual decía que cerraba su establecimiento por propia voluntad y renunciaba a su licencia para administrarlo.

"Fue una escena horrible: llegaron con vehículos militares y fusiles", declaró.

La violencia sistémica contra las mujeres

Desde su regreso al poder en agosto de 2021, los talibanes, integristas musulmanes, excluyeron a las mujeres de la mayoría de los centros de educación secundaria, de las universidades y de la administración pública.

Las mujeres tampoco pueden trabajar para organizaciones internacionales, acceder a parques, jardines, gimnasios o baños públicos o viajar sin ir acompañadas de un familiar varón. También deben cubrirse integralmente al salir de casa.

Resistencia y represión

La semana pasada, una manifestación contra ese decreto terminó con las fuerzas de seguridad reprimiendo con camiones hidrantes a las decenas de mujeres que salieron a expresarse.

Al confirmar la medida días después de la promulgación del decreto, el Ministerio de Prevención del Vicio y Promoción de la Virtud precisó que los salones tenían un mes para cerrar sus puertas.

La cartera justificó el cierre de los salones alegando que la gente gasta en ellos unas sumas extravagantes para bodas, lo que consideraba una carga demasiado pesada para las familias pobres, y afirmando que algunos de los servicios que se ofrecían no cumplían la ley islámica.

Tener maquillaje impedía que las mujeres efectuasen correctamente sus abluciones antes de la oración, había dicho el ministerio. Las falsas pestañas y trenzas también fueron prohibidas.

Los salones de belleza proliferaron en Kabul y las grandes ciudades afganas durante los 20 años de ocupación de las fuerzas estadounidenses y la OTAN.

Con información de Télam

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