La empresa Textilana SA atraviesa su peor momento por la caída del consumo y el contexto macroeconómico. Sus 175 trabajadores, recién reincorporados, vuelven a quedar en vilo.
La industria textil marplatense atraviesa una de sus horas más críticas. Textilana SA, la fábrica más importante de la ciudad y responsable de los reconocidos pulóveres Mauro Sergio, confirmó este lunes la apertura de un concurso preventivo, el paso judicial previo a la declaración de quiebra.
Con más de 45 años de producción ininterrumpida, la firma es considerada un símbolo de la industria textil argentina. Sin embargo, la empresa argumentó que la medida responde a“la contracción generalizada del consumo” y al “contexto macroeconómico actual”, sin hacer referencias explícitas al futuro de sus empleados, lo que encendió todas las alarmas en el sector.
El anuncio judicial llega en un momento especialmente delicado para el personal de la planta marplatense. En noviembre pasado, la compañía había dispuesto la suspensión de 175 operarios hasta el 30 de marzo, período durante el cual abonó el 78% de los salarios. Los trabajadores fueron reincorporados el pasado 1 de abril, pero el alivio duró apenas semanas: ahora, el concurso preventivo renueva la incertidumbre sobre la continuidad de sus fuentes laborales.
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A través de un comunicado, Textilana calificó la decisión como parte de un “proceso de reordenamiento” cuyo objetivo es “garantizar la plena operatividad” y “proteger el valor de la marca”. La firma aseguró que el abastecimiento a sus clientes no se verá afectado y expresó su “confianza en el país”.
“Entendemos que el contexto macroeconómico actual exige decisiones firmes para asegurar la sostenibilidad a largo plazo y el cumplimiento de nuestros compromisos empresariales”, señalaron desde la compañía.
El concurso preventivo es una herramienta legal que permite a las empresas renegociar sus deudas con acreedores mientras continúan operando bajo supervisión judicial, con el objetivo de evitar la quiebra. No obstante, especialistas advierten que el éxito del proceso dependerá de la capacidad de la empresa para llegar a acuerdos viables en un escenario de recesión y caída del consumo masivo.
Por ahora, ni la empresa ni los gremios textiles han dado precisiones sobre el impacto directo en el empleo. Pero los trabajadores, que ya sufrieron suspensiones y reducción salarial, temen lo peor. “Recién volvimos y ya estamos otra vez con el fantasma del cierre”, confió un operario de la planta marplatense.
Con información de InfoGremiales









