Santa Fe Fashion Week
Foto: Lu Callero

Santa Fe Fashion Week convirtió el Liceo Municipal en una pasarela para el diseño regional en su segunda edición. En medio del deterioro económico del sector, marcas emergentes y diseñadores locales sostienen la apuesta por producir y crear.

El antiguo edificio industrial del Dique II dispone de una doble pasarela. A ambos lados, hileras de personas observan, a través de sus celulares, el resplandor del cuero metalizado, las lentejuelas y los polka dots, bajo la luz violácea. El beat electrónico y el sonido de los flashes opacan las conversaciones de espectadores enfundados en sus mejores trajes.

El sábado 9 de mayo, Santa Fe Fashion Week realizó su segunda edición en el Liceo Municipal Antonio Fuentes del Arco, de la mano de Trendy Estudio, Confina by Pali y Model Experience by Celeste Berron. Trece diseñadores de Santa Fe, Rosario y Entre Ríos presentaron sus colecciones en uno de los formatos más prestigiosos de la industria.

En un escenario marcado por la caída de la producción y el consumo de vestimenta, así como por el aumento de los precios de la misma, una vez más, los productores locales apuestan por el Fashion Week como plataforma para impulsar sus proyectos.

En esta ocasión participaron: Bonjour Petit, Zaffira, Silvestre, Lucía Teresita, Nítida, Caselli, Proyecto Ay, Oassian, This Week, By Saint, Maricel Raineri, Romu y Jesica Córdoba. Una vez más, el director de Argentina Fashion Week, Hector Vidal Rivas, acompañó la propuesta.

Jésica Córdoba. Foto: Lu Callero.

Nueva pasarela, mismos desafíos

Los concurrentes aprovecharon la oportunidad para desplegar sus mejores looks. Desde jóvenes portando calzados taby —criollamente llamados zapatos “pezuña”— tapados de piel con estampados animal print, minifaldas tableadas con botas y cancanes con motivos; hasta señores de galera y echarpe, mujeres de tacones carmesí y cabellos dorados. Entre lo clásico y lo emergente, la moda vuelve a irrumpir en la agenda santafesina pese al frío.

Alrededor de las 17, Bonjour Petite abre con su colección invernal para infantes. Se destacan prendas coloridas, de diversas texturas y motivos, entre los que predominan el cuadrillé, las flores y los tonos burdeos, azulados y verdes. El peluche como textil, haría que las niñeces marquen una tendencia que se repetiría en las colecciones de otros diseñadores. Tras un inicio que pisa fuerte, esta edición presenta su novedad: la presencia de accesorios en la pasarela. Sobre trajes negros Zaffira exhibe colgantes, cinturones, hombreras y corbatas de diseño. La propuesta se completa con diademas y tocados. Por su parte, Silvestre, marcó con decisión con una serie de pañuelos, bolsos y abanicos estampados en tonos brillantes.

El antiguo Molino Marconetti es testigo de una singular exposición de estilos variados. Entre café y pastelería, algún hijo se despega de su silla para acercarle una bebida caliente a su madre. Una novia eufórica graba a su pareja en la pasarela. Los presentes disfrutan del esfuerzo de pequeños emprendedores por poner en valor sus piezas.

By Saint. Foto: Lu Callero

El evento se realiza en un contexto de profundas dificultades económicas para la moda. El último informe de la Cámara Argentina de la Indumentaria señala una caída interanual del 8,4% en las ventas durante el primer bimestre de 2026. A su vez, registra un aumento del 15% en los precios y una caída equivalente en la producción respecto de febrero de 2025. El panorama impacta de lleno en el sector: acumulación de stock, dificultades para trasladar costos y ajustes laborales.

La crisis tampoco fue ajena a la organización. Micaela Antoniazzi, de Trendy Estudio, reconoce que “la realidad de la industria significó un inconveniente”, aunque insiste en la necesidad de seguir apostando por la pasarela: “Esperemos que este evento pueda minimizar un poco la brecha económica. Nos parece fundamental para que la gente entienda el valor agregado del diseño argentino”.

En la misma línea, el director de Santa Fe Fashion Week, Héctor Vidal Rivas, sostiene: “Necesitamos que al diseño argentino se le den las mismas prerrogativas que a la ropa importada y que bajen los impuestos para que puedan producir”.

Santa Fe Fashion Week: texturas, brillo y diseño local

Ante la crisis: modos de resistencia

Fucsia, tul, flecos y retazos. Crochet y brillos. ¿Una Virgen María rodeada de lentejuelas? Una melange de intervenciones superpuestas, graffiti y pintura a mano. En el contraste entre los ladrillos vistos y el suelo de cemento, la colección Campanas de Lucía Teresita hace que la pasarela emule un aire de semana de la moda neoyorkina. Las prendas marcan la posición de su diseñadora respecto a la moda y su interés por salirse de lo convencional.

En diálogo con Pausa, Lucía asegura que para ella diseñar es transgender, rebelarse, evoca a diseñadores como Alexander McQueen, Goltier y Franco Moschino. “Como jóvenes artistas tenemos la obligación de romper las bolas. Estamos en un momento de crisis social y nadie se mueve, nadie sale a la calle, nadie pelea y yo creo que el arte siempre nos ha salvado. Hay que salir a romper el molde”, sostiene la diseñadora. Su trabajo parte del reciclaje y la circularidad y encuentra en la ruptura una forma expresiva.

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Lucía Teresita. Foto: Lucas Beccaria

Mangas abullonadas, volados, encaje y colores pastel. El verde menta resalta en sus diseños y crea un contraste suave con las pieles pálidas de las modelos. Por segunda vez consecutiva, Nítida se presenta en Fashion Week. En esta ocasión trae Poesía Infinita, una colección que profundiza la impronta romántica de la marca. “Para esta colección intentamos enfocarnos en valorar los talleres y materiales locales. Creemos que es importante poner el foco en el diseño para poder salir adelante. Comunicando ese diferencial para que la gente siga apostando a lo argentino”, asegura Juli, una de las mentes creativas de la firma. Además expresa: “Como somos una marca muy local nuestra limitación está definida por la cantidad. Cuidamos mucho el diseño y no nos enfocamos en la producción en masa, para poder hacerlo posible en términos de costos”.

Por otro lado, Caselli es primeriza. La propuesta lleva por nombre el apellido de sus creadoras, las hermanas Josefina, Florencia y Lucía. Marcadas por patrones sencillos y tonos chocolates, rojos y verdes, las cápsulas de vestimenta están pensadas para perdurar en el tiempo. Esto aparece en la simpleza de sus diseños y en la decisión de trabajar con materiales 100% algodón. “Intentamos hacer un sistema de vestimenta, pensando en una perspectiva de slow fashion, amigable con el medioambiente y nuestra piel”, asegura Flor. Asimismo, las creadoras hacen hincapié en la conciencia de su proceso productivo y en ese sentido, Jose comenta: “Apostamos a lo local. Estudiamos en universidades argentinas; diseñamos y producimos desde ese lugar. Trabajamos con talleres argentinos y cuidamos mucho que tengan buen ámbito laboral”.

Última pasada

La primera tanda de diseños es interrumpida por un número músical y la gente aprovecha el intervalo para dispersarse. Los miembros del staff, apresurados, le indican a los impacientes que vuelvan a sus lugares. La siguiente etapa del evento no tarda en comenzar. Las señoras despreocupadas hacen caso omiso a los pedidos de la organización, razón por la cual, las modelos, vestidas por prendas Oassian, se chocan con las rebeldes. Las inoportunas corren desesperadas a sus asientos. Los rostros de las jóvenes muchachas que visten diseños prêt-à-porter sostienen el gesto profesional, ajenas al desorden. El primer bloque finaliza con This Week, quien aporta novedad con su colección de ropa masculina.

A las 18, Micaela Antoniazzi da pie para que, ahora sí, los presentes dejen sus asientos. El frío de afuera y los outfits de pocas capas impiden que la gente salga del recinto. Las diseñadoras saludan a sus familiares, se pasean con ramos de flores y se acercan al stand de Tostadero Wellington para tomar un café. Detrás de una cortina negra, en el ala sur, funciona el backstage. Chicas apresuradas atraviesan la tela negra, hablan por un pequeños micrófonos sujetos a la barbilla. Un periodista distraído intenta irrumpir, le piden que aguarde, no puede pasar. Las mini modelos de Bonjour Petite se asoman entre los pliegues de la cortina.

Para las 18:30, el intervalo llega a su fin y comienza la pasada final. Esta última etapa es, sin duda, una melange exquisita de la alta costura. El estilo de By Saint es elegante, con una sencillez que no pierde su originalidad ni su factor de riesgo. El cuero y el encaje son sus textiles predominantes. Romu apuesta al juego: tules, patchwork, pedrería bordada, tonos terracota y estampados de serpiente. Los géneros envuelven los cuerpos y el juego de luces hace centellear las prendas .

Sobre el satén azabache, las lentejuelas anaranjadas vibran bajo los reflectores de forma irregular. Por momentos, parecen agitarse como alas de mariposa monarca. La frase popular asegura que “el arte imita la vida” y los diseños de Jesica Córdoba son una prueba de ello. Una vez más, Santa Fe Fashion Week ofrece una experiencia donde la creatividad y el talento local son protagonistas. En el espacio comprimido del ex Molino Marconetti, la pasarela santafesina insiste en algo más que una tendencia: la necesidad de seguir creando aun cuando el contexto parece empujar en sentido contrario.

Romu. Foto: Lu Callero

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