
Bajo una lluvia torrencial, todos los colores de ATE y Juntas Internas de otros organismos de ciencia y técnica, establecieron un paro por el cierre de servicios y despidos a granel en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial. ¿El que no toma no gana?
Cosas raras pasan entre gente normal y esencial. El presidente de un organismo apuntado para el remate, designado por el judío vocacional de la motosierra infinita, les avisa a los gerentes y sindicatos de su organismo que Sturzenegger ordenó más de 700 despidos (1400 en realidad, sobre un total nacional de 2300), pero que él nos lo va a firmar y que si eso le cuesta el cargo, que Dios se apiade de los y las trabajadoras.
Y además, ese funcionario atípico, Miguel Romero, no es científico sino martillero público, pero de los que tienen escrúpulos éticos y morales a la hora de rematar. No se ve todos los días algo así. Tampoco a más de 300 científicos enfrentando a cara descubierta a un gobierno que les avisó que venía por ellos, aunque no le creyeran o pensaran que el ajuste es el otro.
Un trabajador con guardapolvo y un doctorado en física, nos confiesa con modulada indignación que “esto es histórico, pero acá somos más de 1000, falta gente, falta conciencia gremial”. Otro asiente y lamenta el paisaje de Catamarca que se despliega sobre el playón que introduce a las 19 hectáreas que ocupa el INTI en Villa Martelli. La ocurrencia le pertenece y habla de “los mil distintos color de ATE, una orga aquí, otra mas allá”…pero “una lucha larga que nunca se pierde (si no se abandona)” le seguimos el cover y hay sonrisas con los dientes apretados.
Y es cierto, verde, verde y blanco, bordó, tricolor, marrón, negro y blanco, la fragmentación del sindicato estatal más combativo (ATE), de la Central de los Trabajadores que históricamente corrió por izquierda a la CGT y hoy luce sin músculo ni filo (CTA), es otra de las razones por las que la libertad avanza sobre el trabajo decente. Pero soltemos aquí este asunto largo y complejo, vamos por el título de esta nota.
Que “no hay futuro sin ciencia ni sindicato”, no era la idea que animó al creador del INTI, Pedro Eugenio Aramburu, el fusilador de Valle, el secuestrador del cadáver de Eva Perón, el fusilado de Fernando Abal Medina. El gorila que entendió tarde que no se podía hacer un país sin peronistas, hubiese dicho en diciembre de 1957 (al firmar el Decreto 17.138 que creó el INTI) algo así como “ciencia sí, sindicatos no”. Porque era un milico nacionalista e industrialista. Es decir que estuvo y está a la izquierda de Milei y Sturzenegger, que no quieren ninguna de las dos cosas en el Estado.
Escuchamos voces en la difusa platea que lee: “pero Milei derrotó al peronismo en las urnas, no lo proscribió”. Parcialmente cierto, impulsó la prisión domiciliaria de su máxima referente en una causa sin pruebas, todavía no intervino el partido y aún no tiene los votos para una reforma electoral que busca convertir al peronismo en un archipiélago de patrullas electorales sin destino de grandeza. No fusila a nadie (excepto a Pablo Grillo) sino mediáticamente, a golpes de insultos o de leyes y decretos que dejan sin trabajo a cientos o miles y convierten la actividad sindical en una práctica ilegal o en una concesión patronal.
Falta otro detalle no menor, el ingreso inminente a la destartalada coalición gobernante de un tecnofascista alemán confeso, que algo le hubiese vendido a Aramburu para cablear y monitorear peronistas y comunistas; el presidente de Palantir Technologies, Peter Thiel. Con Gotham (su aplicación más conocida) u otra adaptada a las razias específicas que evaluaron con Santiago Caputo en una reunión “filosófica” en donde debatieron algunos highlights del libro “La república tecnológica”. El tema es no sólo utilizar IA para carpetear opositores y colectivos indóciles violando su intimidad y en tiempo real, sino también proporcionar blancos policiales y militares para el control social masivo, prácticamente sin intervención humana.
Mirando la angustia, la bronca y las acciones programadas de los sindicatos en el predio del INTI, uno se pregunta si las organizaciones sindicales entienden acabadamente contra quiénes se están enfrentando.
Un aviso, dos actos, 1400 despidos y 47 millones de damnificados
Pausa llegó temprano y acompañó el acto y la conferencia de prensa de la Junta Interna del INTI, que se identifica con la conducción nacional verde de ATE, acompañada por las máximas autoridades del Consejo Directivo verde y blanco de ATE Capital.
En ese contexto, Daniel “el Tano” Catalano anunció un paro con movilización desde Plaza de Mayo hasta el Ministerio de Desarticulación y Demolición del Estado, para todos los organismos nacionales con sede en CABA, al que adhirió de inmediato Francisco Dolman, Secretario General de la JI de INTI.
Apuntando a los dos espacios presentes y como un mensaje a la Multisectorial gremial que representa a los autoconvocados del INTI, el Tano cerró su intervención diciendo que “la unidad no se declama, se practica, tenemos que abrazarnos con los que piensan distinto, que el gobierno no crea que hoy está debilitando a ATE, nos están fortaleciendo porque de esta vamos a salir todos juntos”. Baldeados desde el cielo, marchamos sobre Panamericana en dos columnas numerosas: la más ruidosa repleta de trabajadores y delegados gremiales, la más prolija y silente aportando un policía de la ciudad o gendarme por cada manifestante, en rigurosa fila india, a paso firme y sin esquivar charcos.

Un dirigente que revisa la cobertura mediática protegiendo el celu con un paraguas dice “no sé por qué dicen que cortamos Panamericana, es una marcha, tampoco estamos tomando nada, eso va a pasar si lo rajan a Romero y se producen los despidos”. Estaría costando encontrar un abogado o abogada, algún martillero o experto en subastas, que no tenga problemas en salpicar el currículum cargándose a un tercio o la mitad de los y las trabajadoras de un organismo que no sólo asegura la calidad de bienes y servicios, sino que también custodia la salud de la población.
Cuando aparezca el relevo, saldrá Romero y habrá que pasar a una etapa superior de la resistencia. ¿Cuáles serían las condiciones para tomar el organismo? ¿Cómo sería esa logística en un predio gigante que seguramente será militarizado y asediado por fuerzas policiales y federales? ¿Cómo convivirían todas las fracciones sindicales bajo una misma toma?
Debajo del tinglado que domina el acceso al estacionamiento del predio, bajo un gacebo de campaña, la Multisectorial que agrupa a todas las expresiones no oficialistas de ATE y un nutrido grupo de autoconvocados, hace un acto de espaldas al playón donde se manifiesta la Junta Interna del organismo. Hay cruces en los discursos, pases de factura, tensión. La unidad que proponía Catalano no parece sencilla. “Imposible, ni Milei los puede juntar parece, yo hablo con todos los compañeros y estoy a disposición para articular lo que haga falta y muchos trabajadores te lo piden, pero por algo ganó la motosierra y estamos así”, se confiesa Flavio, que acaba de salirse del acto de los autoconvocados para conversar con verdes y verdes y blancos.
El hecho es que todo el complejo de organismos de ciencia y técnica está resistiendo un submarino seco, ahogados presupuestariamente. Considerando la asignación porcentual presupuestaria de 2023, el INTI perdió el 52,1%, CONICET 42%, la CONAE del 60%, INTA el 44% y la CNEA un 50%. Pero además todos esos presupuestos fueron subejecutados, el ajuste del ajuste.
Según un estudio del Grupo EPC (Economía, Política y Ciencia del Centro Iberoamericano de Investigación), entre diciembre de 2023 y el mismo mes de 2025 se perdieron 5.750 puestos de trabajo en los organismos mencionados y empresas con participación estatal, el equivalente a más de siete trabajadores menos cada día. El INTA fue el más perjudicado pues el 40% de esas bajas se dieron en el organismo por el que antes pedía la Mesa de Enlace públicamente y en las reuniones en las que se le recordaba al Toto y al Secretario de Agricultura Sergio Iraeta, que ellos no sólo eran votantes naturales sino también uno de los principales aportantes de campaña.
Los y las trabajadoras del INTI perdieron el 37% de la capacidad de compra de sus salarios y -al igual que el resto de los estatales nacionales- trabajaron casi un año completamente gratis para el gobierno libertario. No son muchos, no son caros y los servicios que prestan son esenciales. Emociona verlos a todos reivindicando el orgullo y el derecho de ser reconocidos como profesionales y estatales. Como Sol, que salió del laboratorio con una pancita de siete meses y medio para sumarse a los actos; está en pareja con Marcelo, también estatal y perteneciente a un organismo de control que quieren fusionar con la Superintendencia de Seguros de la Nación, otra de las obsesiones de eterno e impune de Sturzenegger.
Sol y Marcelo compraron un departamento con un crédito UVA, sin ancianas prestamistas, sin escribanas falopa, juntando sueldos magros y públicos para calificar. No bailan en la cubierta de ningún Titanic, pelean en un país suele chocar contra el mismo iceberg pero no tiene ganas de hundirse. Son valientes, son hermosos, y van a criar una niña que será el fruto de ese coraje y la convicción de que “en algún momento, esta pesadilla se tiene que terminar”.

El peronismo y la izquierda, la ciencia y la fe inti
En la carpa de la Multisectorial, sobre el cierre de la jornada de lucha, hizo uso de la palabra Fernando Yapur, licenciado en Física y trabajador del laboratorio de Óptica Dimensional del INTI. Fernando es el más célebre y visto mediáticamente de los y las profesionales del INTI, pues fue uno de los testimonios más recordados de las audiencias públicas de 2025, que terminaron con el rechazo parlamentario de los cinco decretos desregulatorios que destartalaban al INTI, el INTA, Vialidad Nacional y el Banco Nacional de Datos Genéticos, entre los principales.
“Cuando volteamos el Decreto 462/25 fue una victoria enorme, pudimos defender al INTI con una lucha que fue a todo nivel, territorial, comunicacional, judicial y finalmente parlamentaria; pero todavía le queda mucho tiempo a este gobierno para hacer daño, para convertirnos en un país primarizado y con un 90% de la población bajo la línea de pobreza, sin ciencia, sin industria, un país que nosotros no queremos y estoy seguro que el pueblo argentino tampoco”, nos dice.
Bajo el gacebo se entusiasma y celebra la convergencia de legisladores trotskistas y peronistas bancando la jornada en el predio. Luego de leer un documento en donde los centíficos del organismo llaman a no avanzar con el cumplimiento de la resolución del Consejo Directivo que disuelve las prestaciones asociadas a la seguridad, la innovación, las certificaciones de trazabilidad y calidad de bienes y servicios y el acceso a mercados internacionales de las producciones industriales argentinas. Eso y ni un solo puesto de trabajo menos, por supuesto.
Yapur arenga diciendo que “hemos conseguido una unidad increíble entre referente de la izquierda y el peronismo, así somos en la Multisectorial, esa es la unidad que necesita el campo popular, todos juntos contra estos hijos de yuta que vienen a destruirnos, juntemos al peronismo y a la izquierda en las bases, en los gremios, en la política para ofrecer algo nuevo, porque cuando Milei se vaya vamos a necesitar un plan de gobierno”.
Llueve tanta agua como aplausos, el blend que propone Yapur puede pecar de ingenuo pero es lo que le piden a Myriam Bregman los streamers peronistas, pero sin programa de gobierno, sólo una firma con birome roja, al pie de una hoja virgen de definiciones, capaz de contener con su blanca palidez todo lo que quiera ganarle a Milei en 2027. En esos términos no va a suceder, habrá que ver qué pasa con los muchos votos que el peronismo perderá por izquierda, muchos más que los que se contaron en 2023, para un eventual balotage entre dos capitalismos.
Yapur como nosotros, como todos los que estuvimos en INTI, ve claramente lo que hay sobre el escenario de operaciones: fragmentos rebeldes y resistentes que se necesitan, que se invitan presumiendo el desaire, que se chicanean y se desconfían. Él no lo sabe, pero nosotros sí, que la expectativa más sólida y realista de ese espectro es darlo todo para reducir daños para intentar recomponer algún Estado, otro, ya no el que conocimos hasta 2015.
“Vamos el peronismo y la izquierda” gritan un puñado de trabajadores. “Vamos que tenemos que llegar a Santa Fe antes de que el día se apague”, pide el cronista. Vamos que todavía otro país es posible, les pedimos a los millones de compatriotas que empiezan a entender (ojalá), que la que le retacean al INTI y todos los estatales, no se la ponen en el bolsillo ellos; que la que les falta para llegar a fin de mes no la tienen ni Cecilia de INTA, Adriana de la Comisión Nacional de Energía Atómica, ni Paula del CONICET. La tiene Adorni y algunos otros más.






