Científicas argentinas logran reparar fisuras en el hormigón con bacterias

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Investigadoras de la UTN Santa Fe y la Universidad Nacional de Córdoba desarrollaron un sellador biotecnológico capaz de reparar grietas en menos de una semana. El avance dio origen a CALFIX, la primera empresa de base biotecnológica de la UTN.

Dos científicas argentinas lograron desarrollar una innovadora formulación que permite reparar fisuras en el hormigón utilizando bacterias no patógenas. El desarrollo, que ya mostró resultados prometedores en laboratorio, permitió crear CALFIX, la primera empresa de base biotecnológica surgida de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), en articulación con el Conicet y la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).

El proyecto es impulsado por la doctora Anabela Guilarducci, docente e investigadora de la UTN Santa Fe, y la doctora Gabriela Paraje, investigadora del Conicet y la UNC. Ambas desarrollaron un sellador capaz de reparar fisuras de hasta cuatro milímetros en menos de una semana, utilizando microorganismos extraídos del suelo que generan calcita, un material similar a la cal.

La empresa CALFIX se conformó como una spin-off —una start-up nacida del ámbito académico— y contó con el financiamiento del fondo de capital GRIDEX, creado en Argentina en 2015 y dedicado a invertir en empresas de base biotecnológica. El proyecto fue seleccionado entre iniciativas de toda Latinoamérica y actualmente tiene su patente en trámite, que sería compartida entre la UTN, el Conicet y la UNC.

Cómo funcionan los “mini albañiles”

El corazón de este desarrollo está en la capacidad de ciertos microorganismos para producir calcita, un compuesto que se deposita en las grietas del hormigón y permite su sellado.

La propiedad que tiene este microorganismo detectado es que produce calcita, un material parecido a la cal, que se va depositando en la fisura y hace el relleno. Lo que se logró con la investigación es que sobrevivan en un ambiente hostil como el hormigón y que además generen mayor cantidad de calcita”, explicó la doctora Guilarducci.

El proceso se activa cuando ingresan agua y oxígeno en una fisura, lo que despierta la actividad de los microorganismos. De este modo, el hormigón puede “autorrepararse” sin necesidad de intervenciones externas complejas.

Las bacterias utilizadas son simples, no patógenas y se extraen del suelo, lo que facilita su uso sin riesgos sanitarios. Además, los resultados obtenidos en laboratorio muestran que los microorganismos continúan generando calcita hasta sellar la grieta, pero sin exceder la superficie del material, gracias a un mecanismo de autolimitación.

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Foto: Calfix.

De los laboratorios a la obra

El proyecto nació en la Facultad Regional Santa Fe de la UTN, donde el Centro de Investigación y Desarrollo para la Construcción y la Vivienda (CECOVI) fue clave para elaborar los hormigones y realizar los ensayos necesarios. Allí se comprobó que la incorporación de microorganismos no altera las propiedades estructurales del material.

Por su parte, en los laboratorios de la Universidad Nacional de Córdoba, la doctora Paraje logró identificar el microorganismo adecuado y determinar qué condiciones necesita para sobrevivir dentro del hormigón.

El desarrollo contempla dos formas de aplicación. Por un lado, la utilización de un sellador para reparar estructuras existentes. Por otro, la incorporación de estos microorganismos directamente en la elaboración de nuevos hormigones, de modo que queden en estado latente hasta que aparezca una fisura y puedan actuar.

“El sellador que desarrollamos puede tener distintos formatos y consistencias y sirve para fisuras grandes. A diferencia de los selladores poliméricos tradicionales, este no se fisura ante cambios de temperatura porque sus compuestos son compatibles con la estructura del hormigón”, destacó Guilarducci.

Un camino que comenzó con una idea

El origen del proyecto se remonta a una experiencia académica que despertó la curiosidad de las investigadoras. Según relató Guilarducci, un pasante proveniente de Bélgica comentó que en su universidad estaban experimentando con microorganismos para reparar piedra.

“En un congreso escuché decir que el hormigón es la piedra artificial que creó el hombre. Ese fue el momento eureka: si podían reparar piedra, podían reparar hormigón”, recordó la investigadora.

El trabajo tomó impulso en 2020, cuando Guilarducci convocó a Paraje para sumarse al proyecto. En 2023 presentaron una iniciativa en la Universidad Nacional de Córdoba y comenzaron las pruebas de laboratorio. Actualmente, avanzan en un nuevo proyecto de investigación en la UTN para desarrollar un aditivo que pueda incorporarse directamente en hormigones nuevos.

En 2025, el equipo participó del programa IGNITE de GRIDEX, donde se sumó Pablo Montequín al proyecto para aportar experiencia en el desarrollo de negocios y consolidar la empresa CALFIX.

Proyección internacional

El impacto del desarrollo trascendió las fronteras del país. La empresa CALFIX fue seleccionada por el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) para participar en el programa de aceleración de empresas “The Engine”.

En los próximos días, las investigadoras viajarán a Estados Unidos para formar parte del programa BLUEPRINT, cuyo objetivo es transformar científicos en líderes empresariales en un período de ocho semanas.

Además del potencial económico, las investigadoras remarcan la importancia de visibilizar el trabajo científico que se realiza en universidades públicas argentinas.

“Las instituciones, tanto UTN como UNC y Conicet, nos acompañaron e hicieron grandes esfuerzos para que lleguemos hasta acá. Esto permite mostrar todo lo que se hace dentro de las universidades argentinas”, concluyó Guilarducci.

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