Otra vez cayeron las ventas en supermercados y mayoristas

Foto: Gabriela Carvalho

La caída del consumo expone el deterioro del poder adquisitivo: los hogares recortan gastos, priorizan lo básico y reconfiguran sus hábitos de compra en un escenario de ingresos que no logran seguirle el ritmo a la inflación.

Las ventas en supermercados y autoservicios mayoristas volvieron a registrar caídas en febrero y consolidan un escenario de retracción del consumo, según los últimos datos difundidos por el INDEC.

En el caso de los supermercados, las ventas a precios constantes bajaron 3,1% en la comparación interanual, mientras que en los mayoristas la caída fue del 1,2%. También los centros de compras mostraron un retroceso, del 2,1%, lo que refleja una contracción generalizada en distintos canales de venta.

El comportamiento del consumo muestra además una tendencia sostenida a la baja: en el primer bimestre del año, los supermercados acumularon una caída cercana al 2,1%, en línea con un arranque de 2026 marcado por la pérdida de poder adquisitivo.

Más allá de la retracción en términos reales, los datos nominales evidencian el impacto de la inflación. Las ventas totales en supermercados crecieron más de 23% interanual en pesos corrientes, pero ese incremento queda por debajo de la suba de precios, lo que confirma la caída del consumo en términos reales.

En cuanto a los hábitos de compra, el informe muestra cambios en los medios de pago. Las tarjetas de crédito concentraron la mayor parte de las operaciones, con más del 40% del total, mientras que el uso de efectivo también creció en términos interanuales, en un contexto de tensiones sobre los ingresos y la liquidez de los hogares.

A nivel de rubros, los mayores incrementos nominales se registraron en alimentos básicos como carnes y productos frescos, lo que sugiere una concentración del gasto en consumos esenciales frente al ajuste en otros bienes, especialmente los durables, que muestran caídas más marcadas.

El panorama general confirma una tendencia que se viene profundizando en los últimos meses: el consumo masivo continúa en retroceso y redefine tanto qué se compra como cómo se compra, en un contexto económico que sigue presionando sobre el poder adquisitivo.

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