Ya no es simplemente un juego de niños y aficionados: Japón busca regular el mercado de las cartas de Pokémon, cuyo valor cercano en 2025 alcanzó los 9 mil millones de dólares.
Las cartas coleccionables de Pokémon dejaron de ser un simple juego para convertirse en activos que pueden alcanzar precios de millones de dólares. Ante este fenómeno, Japón analiza crear un marco regulatorio para un mercado que ha crecido aceleradamente y que ahora enfrenta problemas como falsificaciones, robos y presunto lavado de dinero.
El gobernante Partido Liberal Democrático (PLD) creó un grupo de trabajo encargado de estudiar la industria y presentar recomendaciones para establecer normas que permitan impulsar el sector sin frenar su crecimiento.
"Las tarjetas coleccionables ya no son simples productos de consumo", señaló el grupo parlamentario en un comunicado. Añadió que la rápida expansión del mercado y el aumento en el valor de estas piezas han generado problemas que ya no pueden ignorarse.
De acuerdo con estimaciones de la industria, el mercado primario de cartas coleccionables, que incluye sobres, cajas y productos nuevos, alcanzó un valor cercano a los 9 mil millones de dólares en 2025.
A ello se suma un mercado secundario de reventa que supera los 2800 millones de dólares anuales, aunque su tamaño real podría ser mucho mayor debido a las transacciones entre particulares y plataformas no reguladas.
El crecimiento se aceleró durante la pandemia de Covid-19, cuando millones de personas retomaron aficiones de la infancia impulsadas por la nostalgia. Además, creadores de contenido en redes sociales convirtieron las cartas más raras en objetos de inversión.
Según The Pokémon Company, antes de la pandemia se habían impreso poco más de 30 mil millones de cartas Pokémon desde el lanzamiento del juego en 1996. Para 2025, la cifra ya superaba los 75 mil millones de unidades.
En Japón, el mercado interno creció cerca del 90% entre 2021 y 2025, hasta alcanzar un valor aproximado de 338 mil millones de yenes (más de 2 mil millones de dólares), de acuerdo con datos citados por Bloomberg.
Para el gobierno japonés, la creciente financiarización del mercado es un problema: el valor de las cartas lo define en buena medida una empresa estadounidense, a pesar del origen japonés de franquicias como Pokémon.
Seiji Kihara, el legislador del PLD que preside el nuevo grupo parlamentario, dijo que quiere centrar el debate en apoyar la propiedad intelectual y el contenido de origen japonés, sin caer en el tipo de regulación estricta que obstaculizó el crecimiento de la industria local de criptomonedas y la empujó a mudarse a Estados Unidos.
Más que Pokémon: fraudes, falsificaciones y posible lavado de dinero
Uno de los casos más conocidos es el del creador de contenido Logan Paul, propietario de una carta Pikachu Illustrator, considerada una de las más raras del mundo. La pieza fue revendida este año por alrededor de 16.5 millones de dólares, convirtiéndose en una de las cartas Pokémon más valiosas de la historia.
🚨🟣 Logan Paul vende su Pikachu Illustrator por 16,49 millones de dólares y rompe el récord mundial de cartas coleccionables:
La compró en 2022 por 5,27 millones y la ha vendido por más del triple💰
Estuvo 42 días en subasta y recibió 97 pujas. pic.twitter.com/jyJiicBFkI
— Movistar eSports (@MovistareSports) February 16, 2026
El propio influencer también fue víctima de una estafa en 2022, cuando pagó 3.5 millones de dólares por una supuesta caja sellada de cartas Pokémon de primera edición que en realidad contenía cartas de G.I. Joe.
Además, la empresa PSA informó que solo durante 2025 interceptó más de 200 millones de dólares en cartas falsificadas antes de que llegaran al mercado.
Las autoridades japonesas también han advertido que las cartas de alto valor pueden utilizarse para ocultar o trasladar grandes cantidades de dinero, una práctica similar a la observada con relojes de lujo, joyas o obras de arte, debido a que concentran un alto valor económico en objetos pequeños y fáciles de transportar.
Con información de El Economista









