En 1941, Santa Fe fue la primera provincia argentina en darle rango ministerial a la cartera de salud, de la mano de Abelardo Irigoyen Freyre. Hoy, ¿qué lugar ocupa la sanidad en la agenda pública?
*Por Pablo Speziale, integrante de la Misión de Salud Irma Carrica, de Patria Grande.
En el campo de la planificación política, al menos en materia sanitaria y desde la tradición nacional y popular, es muy recordado el primer Ministerio de Salud de la Nación, creado a mediados del siglo XX y conducido por el santiagueño Ramón Carrillo.
Con él, y un grupo de cuadros políticos, bajo el gobierno de Juan Domingo Perón se llevó adelante, tal vez, el proyecto sanitario más ambicioso que haya conocido nuestro país. Entre sus logros se fortaleció el sistema de salud público, duplicando el número de camas hospitalarias; se implementó el tren sanitario para llegar a los lugares más inhóspitos del territorio argentino; se impulsó EMESTA, la primera empresa de medicamentos públicos de la Nación; y se erradicaron patologías endémicas, como el paludismo, a través de una campaña de erradicación masiva y reconocida internacionalmente. En fin, se llevó adelante un plan sistemático para garantizar el acceso a la salud de todos y todas las personas que habitaban el suelo de Argentina.
Para lograr esa planificación centralizada y ejecución descentralizada, como decía Carrillo, fue necesario elevar la cartera de salud a Ministerio, proveyendo al sector mayores recursos, capacidad y eficiencia, lo que se concretó en el año 1949. Sin embargo, poco se reconoce que la provincia de Santa Fe fue pionera en ello.
Un día como hoy, pero hace 85 años, a través de la Ley Provincial nº 2952, se formaba el Ministerio de Salud y Trabajo de la Provincia de Santa Fe, siendo la primera provincia en reconocer con ello que la salud debía tener una planificación centralizada en un Ministerio.
Corría el año 1941, y Santa Fe transitaba un ciclo político encabezado por Simón de Iriondo y Joaquín Argonz, quienes fueron gobernadores durante el período 1937 a 1943, identificados ambos por el radicalismo antipersonalista de la época. Se trataba de un sector del radicalismo más alejado de las ideas del yrigoyenismo, de raigambre democrática y popular.
El primer Ministerio de Salud provincial que se implementó en todo el país fue el santafesino, conducido por Abelardo Irigoyen Freyre, donde se llevó adelante una gesta sanitaria considerable, en la que el Estado ejerció lo que en salud se conoce como rectoría, capacidad fundamental para conducir la política sanitaria.
Durante el mandato de Irigoyen Freyre se trasladaron decenas de efectores de salud que pertenecían a las antiguas Sociedades de Beneficencia, se construyeron centros de atención en zonas rurales y se comenzó a regular el precio de los medicamentos que pasaban a ser el gasto central del sector salud a partir del desarrollo tecnológico. En otras palabras, el Estado pasaba a tener las riendas del asunto.
De hecho, una de las políticas más emblemáticas de la gestión fue la implementación del Código Bromatológico provincial, que tenía la finalidad de fiscalizar y controlar la composición de los alimentos que consumían los santafesinos. Debe destacarse que la herramienta diseñada de la época sentó las bases para diseñar el código nacional actual. Expresión concreta de un Estado presente.
Por si aún hay algún despistado a esta altura del texto, un gobierno con principios alejados de las banderas de la justicia social, y que de hecho fue un soporte fundamental para
sostener el fraude electoral que vivió el país en aquellos tiempos, reconocía la importancia del Estado en la salud de los compatriotas.
Abelardo Irigoyen Freyre, ministro de Salud de los gobiernos antipersonalistas, sostenía que la salud de los santafesinos era un tema central para que el pueblo pueda desarrollarse integralmente, trabajar, alimentarse correctamente, acceder a una vivienda digna. Sí, el Ministerio también tenía una Comisión Provincial de Vivienda Popular; la salud se pensaba de forma integral.
La experiencia de Irigoyen Freyre y del cuerpo de trabajadores de la salud que formó parte de su Ministerio nos invita a preguntarnos el lugar que hoy ocupa la planificación sanitaria en nuestros trabajos, en las discusiones cotidianas y políticas, en la agenda pública.
Viajando al presente, el relato del primer Ministerio de Salud que tuvo el país parece una utopía. Hoy tenemos un gobierno nacional que deliberadamente está destruyendo el sistema de salud argentino. Recortes en programas destinados a la atención de enfermedades prioritarias (ITS, Cáncer, tuberculosis, chagas), desfinanciamiento del programa Remediar, desmantelamiento de políticas destinadas al sector de la discapacidad… la lista podría continuar.
Ajustazo: educación, salud y universidades son los sectores más recortados por el Gobierno
Pero a nivel provincial también la situación se complejiza. Y principalmente sobre quienes soportan el tejido vital del sistema de salud: la fuerza laboral. Mientras en algunas localidades se llevan adelante obras de infraestructura de centros de salud y hospitales, el bolsillo y el desgaste de los trabajadores se tornan evidentes.
Las paritarias durante la gestión actual nunca lograron superar la inflación. El desfasaje entre el proceso inflacionario y los salarios demuestra una pérdida de alrededor del 30%, según el reclamo de los sindicatos. Cada vez, menos salarios.
Sumado a ello, se están perdiendo puestos de trabajo. Los cargos del personal que se jubilan no se reemplazan en la mayoría de los casos. Quienes renuncian, porque directamente prefieren dedicarse al subsector privado, generan vacantes que tampoco son cubiertas. Cada vez, menos trabajadores.
Y, como si fuera poco, la pérdida de fuentes laborales genuinas, es decir, el trabajo registrado, está en caída libre a nivel nacional. Con ello, la gente que depende exclusivamente de la atención pública está en aumento. Cada vez, mayor demanda.
Combo final: menos salarios, menos trabajadores, con mayor demanda.
El tiempo dirá cuánto más se tolera la situación, si es que no ya está explotando. Mientras tanto, tenemos la tarea de planificar un futuro en el que el Estado vuelva a estar presente, como lo entendía Irigoyen Freyre al frente del primer Ministerio de Salud.
Luego de 85 años, tenemos el gran desafío de recuperar un Estado capaz de planificar, cuidar y garantizar el derecho a la salud de los santafesinos.




