Hay instituciones que no ocupan los grandes titulares, pero que sostienen silenciosamente la calidad de nuestra democracia. La negociación colectiva es una de ellas.
Durante casi dos décadas, Santa Fe fue reconocida por construir un modelo de relaciones laborales basado en el diálogo, la negociación colectiva y la búsqueda de consensos. No era un camino exento de conflictos. Había diferencias, discusiones, rechazos y medidas de fuerza. Pero existía una convicción compartida: los desacuerdos debían resolverse en una mesa de negociación y no mediante decisiones unilaterales.
Ese proceso tuvo un punto de inflexión durante el gobierno de Hermes Binner. La institucionalización de la negociación colectiva docente, primero mediante el Decreto N.º 332/08 y luego con la sanción de la Ley Provincial N.º 12.958, no fue solamente una reforma administrativa. Expresó una manera de concebir el Estado: escuchar, negociar y construir acuerdos antes que imponer decisiones.¹
Como ministra de Educación participé en muchas de esas mesas. Nunca fueron sencillas. Hubo momentos de fuerte tensión. Pero siempre entendimos que un rechazo no clausuraba el diálogo sino por el contrario, imponía la responsabilidad de volver a convocar, escuchar los argumentos, revisar las propuestas y seguir negociando.
Por eso preocupa el cambio de paradigma que estamos observando.
El relevamiento comparado realizado sobre las principales jurisdicciones del país muestra una diferencia significativa. Mientras en Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires las negociaciones continuaron aún después del rechazo de propuestas, mediante nuevas convocatorias, reformulación de ofertas o reapertura de las mesas paritarias, en Santa Fe el cierre unilateral mediante decreto pasó de ser una excepción a convertirse en una práctica reiterada.²
No estamos discutiendo solamente salarios. Estamos discutiendo la calidad de nuestras instituciones.
La negociación colectiva existe precisamente para administrar los desacuerdos. Si cada vez que una propuesta es rechazada el proceso termina con una decisión unilateral, la paritaria pierde buena parte de su sentido institucional.
Las organizaciones sindicales forman parte de ese sistema institucional. No son infalibles ni están exentas de críticas, pero representan colectivamente a miles de trabajadoras y trabajadores y constituyen uno de los sujetos reconocidos por nuestro ordenamiento jurídico para la negociación colectiva. Debilitar ese ámbito de representación o vaciar de contenido la negociación colectiva termina afectando una herramienta que la provincia construyó durante muchos años.
Gobernar no consiste solamente en comunicar decisiones. También supone construir legitimidad a partir de la escucha. Una paritaria no puede reducirse a una reunión formal ni convertirse en un contenido para las redes sociales. Debe ser un espacio donde exista una posibilidad real de modificar posiciones, incorporar argumentos y alcanzar acuerdos.
La fortaleza de una negociación colectiva no se mide cuando todos están de acuerdo. Se mide cuando aparece el desacuerdo. Allí es donde se pone a prueba la voluntad política de escuchar.
Santa Fe supo ser un ejemplo en esa materia. Recuperar esa tradición no significa renunciar a la autoridad del Estado. Significa ejercerla con una convicción democrática: las decisiones más sólidas son aquellas que nacen del diálogo, del respeto institucional y de la construcción de acuerdos.
Notas
- La negociación colectiva docente en la provincia de Santa Fe se institucionalizó durante el gobierno de Hermes Binner mediante el Decreto N.º 332/08 y posteriormente con la Ley Provincial N.º 12.958, consolidando un sistema de negociación paritaria obligatoria entre el Estado y las organizaciones representativas del sector.
- Relevamiento comparado de las negociaciones salariales docentes (enero de 2024 – julio de 2026). Provincia de Santa Fe: 10 convocatorias relevadas, 8 concluidas por decreto y 2 mediante acuerdo. Provincia de Buenos Aires: al menos 18 reuniones documentadas, 11 acuerdos y ningún cierre unilateral por decreto. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: 14 instancias oficiales de negociación, todas concluidas mediante acuerdo. Provincia de Córdoba: al menos 16 reuniones documentadas, múltiples reformulaciones de ofertas y un único cierre por decreto en 2024, posteriormente reabierto y concluido con acuerdo. Provincia de Mendoza: al menos 13 reuniones documentadas, seis grandes rondas de negociación y ningún cierre unilateral identificado.
- Los indicadores utilizados consideran exclusivamente instancias oficiales de negociación documentadas (actas paritarias, comunicados oficiales y sindicales y actos administrativos), con el objeto de garantizar la comparabilidad metodológica entre las jurisdicciones analizadas.










