
La CGT y las gremiales industriales convocaron al “mojón 0” de una alianza que no va a esperar que el peronismo muestre programa ni unidad. Dos highlights del encuentro: “si no se reconstruye el sistema político hay guerra civil” y “la industria y el trabajo no son el problema, sino parte de la solución”. industria trabajo
Una crónica puede arrancar de muchas maneras. Por ejemplo: “el microcentro de Rosario tiene ese no sé qué, no se qué pasa que el viento es tan fuerte y frío, nubes arriba, grises abajo… ¿adónde irá esta gente cuando llueve? Menos mal que ya llegamos”. “Hola, buen día sin sol, venimos de Pausa”, decimos y nos reciben con una sonrisa y un café a punto en la recepción de la Asociación Empresaria de Rosario, sede casi invariable de muchos encuentros entre la CAME, la FISFE y ADIMRA, pero que esta vez cuenta con una novedad que augura algo distinto: también está la CGT, más precisamente el Cosecretario General Jorge Sola, santafesino, venadense y una de las figuras de recambio de las que el peronismo local o nacional pueden disponer, aunque él no lo piense o no lo diga. industria trabajo
“A este encuentro lo promovimos nosotros y la Federación Industrial de Santa Fe”, nos confía Sola, que también se atribuye la paternidad de una de las frases más resonantes de la jornada: “la gente vota con la emoción y después reclama con la razón”, algo que fue dicho en el panel de cierre por Javier Martín. Y lo dijo luego de que Ricardo Cicarelli, empresario metalmecánico y titular de Cirubon, se situara a la izquierda el panel (tómenlo como quieran) y dijera con lágrimas en los ojos que “escuchando a Milei me entero de que ahora no sirvo más, ¡yo que estoy trabajando a un 30% de mi capacidad y pagando costos no llego a dos meses!”. Silencio y angustia generalizada en el salón de reuniones de la AER, cabezas que asienten, miradas que buscan el suelo o el techo. Sigue Cicarelli: “Yo antes exportaba el 60% de lo que producía, mandaba piezas a China y ahora con mis cotizaciones estoy fuera de mercado, entonces les pregunto con toda sinceridad: ¿vamos a hacer algo o vamos seguir tolerando el cierre de industrias? Sólo se lo puedo preguntar a ustedes”. Estallan aplausos generalizados y el industrial se quiebra definitivamente, se disculpa ante la mirada atenta de Elio Del Ré (ADMIRA), Ricardo Diab (CAME), Javier Martín (FISFE) y Jorge Sola (CGT). Martín contesta con un mensaje claro y contundente, un llamado a cambiar de actitud ante un gobierno que cierra 73 empresas por día: “¿Cómo no vamos a entender este drama? Nosotros también somos empresarios que, cuando nos dijeron tarados y muchos se quedaron callados, salimos a contestar”.

Fue Luis Caputo, el mesadinerista, el que los insultó y luego se desdijo por la red social X, diciendo que los tarados son los que defienden el modelo anterior. En FISFE hay empresarios como Cicarelli, que pagaban costos y salarios sin problemas y expandían sus plantas para mejorar su inserción en el mercado interno o exportar; esos empresarios no defienden los modelos que nos los incluyen, que les aplican impuestos internos equivalentes al 34% del precio final de producto, que les abren importaciones para arrasarlos y deprimen salarios, que los dejan sin compradores que cambien producto por plata y retroalimenten el círculo virtuoso de la economía más citado de la historia argentina.
Argentina que produce, diálogo que construye
"Argentina que produce" fue el titulo del encuentro, el jueves 27 de agosto en el Salón Empresario de AER, en Rosario. Hablando de modelos anteriores, el primer conversatorio de la jornada se pactó con Mario Oporto, profesor de historia, dirigente de formación y trayectoria peronista que fue Jefe de Gabinete de Felipe Solá y Director General de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires con Daniel Scioli. ¡Dorreguista además! Es decir admirador de un caudillo federal (el primero en cruzar la Cordillera para pelear en Chile) que en palabras de Oporto “era un demócrata con un proyecto nacional y de unidad latinoamericana”. Esto no le gusta a ninguno de los tres Caputos millonarios y conocidos.
Pero para tranquilidad del peronismo racional o amigable –también para tranquilidad de libertarios o apolíticos antiperonistas– Oporto no es kirchnerista, es un cuadro técnico de nivel que dijo cosas como éstas: “Hay que pensar la escuela desde el trabajo y la producción, todo el sistema educativo tiene que enseñar a trabajar, yo propondría un cartel en cada escuela que diga Aquí se Viene a Trabajar”. Hubo aplausos. Salir del modelo de “la escuela endogámica” es la frase más repetida por el ex funcionario. También destaca el Estado que crearon Sarmiento, Alberdi y Roca, entendemos que se refiere a la organización territorial y la potencia ideológica ordenadora del proyecto normalista. “Hay que rescatar lo bueno del Siglo XIX” propone Oporto, que como también es peronista debe saber que la paz y el orden sin derechos laborales ni limitaciones a la explotación semi esclavista de aquel entonces, no te deja en el mejor de los mundos pasados. ¡Y Sola lo escuchaba desde la primera fila!
Dice una de las frases de la jornada: “si la Argentina no reconstruye su sistema político está perdida, si no hay sistema político hay guerra civil”. Bueno, justamente de eso se ocuparon Mitre, Roca y Sarmiento, entre los más notables. Pero Oporto habla de la hora de hacer, sin esperar que la política resuelva lo que hace décadas no acierta resolver. 300 personas y ni una tos, se produce un silencio como ninguno antes ni después.
El especialista se despide con una frase para otra nota al decir que “antes de educar o capacitar en robótica o IA, hay que enseñar a aprender. Incorporar robótica a las salitas de 3 es hacer marketing berreta”. Estuvo a la altura, abrió fuerte.
El segundo disertante fue Fernando Grasso, titular de la Consultora EGC y ex Secretario de Industria del Ministerio de la Producción y el Trabajo del macrismo, con Dante Sica. No fue culpa del Grasso sino del modelo, pero en ese período el Ministerio se degradó a Secretaría, 14 de las 16 ramas industriales sufrieron caídas y se perdieron –sumando las gestiones de Jorge Triaca (h) y Sica– 234 mil empleos privados registrados.
“Para que este modelo concentrado en algunos enclaves compense las caídas en las ramas típicamente industriales y comerciales, el país tiene que crecer a un 8% anual y no al 2,4% que se estima para este año”, aseguró Grasso. Y de todos modos “no hay modelo que cierre ni dólares que alcancen si se siguen formando activos externos por más de 235.000 millones de dólares, con promedios mensuales de 2600 millones para 2025 y 2200 millones para 2026, hagamos lo que hagamos, así es imposible”, concluyó.
Nuevo contrato social entre la industria y el trabajo
Todos y todas las presentes esperaban el discurso de cierre de Jorge Sola, el invitado que –en una nota anterior que publicamos en Pausa– Javier Martín decía “no puede faltar y no debió faltar en la discusión de la reforma laboral”. Y la propuesta del cosecretario general fue “un nuevo contrato social entre la producción y el trabajo para no evitar el conflicto, sino para solucionarlo” porque de lo contrario lo que queda es el enfrentamiento. Después de cuatro paros y movilizaciones, a la espera de la movilización al Ministerio de Economía que los gremios industriales de la CGT preparan para el Día de la Industria, Sola refrenda el espíritu dialoguista para evitar enfrentamientos, pero en el marco de una “alianza de nuevo tipo” que haga del tripartismo una mecánica capaz de elaborar las propuestas para el trabajo y la industria que la política no tiene o no cuenta.

No lo dijo, pero se nos ocurrió a nosotros; Sola le propone a los empresarios la regla base de negociación política de Perón: tenemos un conflicto de intereses, perfecto, nosotros cedemos el 50% de lo que se disputa para quedarnos con el otro 50% (el más importante decía al rematar en voz baja, y todos contentos).
La primera novedad es que casi todo el arco político santafesino presente escuchó a industriales y gremialistas decir que la política sigue decepcionando, la que gestiona y la que se opone, y que serán los sectores más golpeados por la macro y la micro libertaria (hubo señalamientos críticos para la gestión del Frente de Todos) los que piensen en el presente y futuro de la industria y el trabajo. “No hay solución económica ni gremial sin solución política” asegura Sola, pero hoy se empieza a conformar algo nuevo.
Elio del Re (ADIMRA) fue el más gráfico para dimensionar la reunión que cerró en una ciudad aporteñada que no duerme siesta: “Este es el mojón 0 de un nuevo acuerdo, porque ni la industria ni el trabajo son un problema, sino parte de la solución”.
Se empieza a vaciar lentamente la casa de los industriales, en la retirada se multiplican los abrazos, las selfies y los cruces de teléfono; sillas desordenadas, vasos de café repartidos en todo el salón. Cicarelli se retira con su hijo, ladero y orgulloso de su padre, que nos corrige el apellido y nos regala una tarjeta para que lo tengamos presente, porque sus tiempos no son los de la construcción política.
Afuera el viento ya no empuja, susurra y el sol parece decir “para lo mismo de siempre vuelvo en primavera, pero si hacen algo mejor, me prendo”. Y salió lindo nomás.









