Pilar Ferrer, un bióloga de 25 años egresada de la Universidad Favaloro y becaria doctoral del Conicet, lidera el desarrollo de un hidrogel inyectable hecho con membrana amniótica de placenta que busca reparar el tejido cardíaco dañado tras un infarto.
Una científica argentina de 25 años está en el centro de la escena internacional de la medicina regenerativa. Pilar Ferrer, licenciada en Ciencias Biológicas por la Universidad Favaloro, desarrolló junto a su equipo un hidrogel inyectable pensado para reparar el tejido del corazón después de un infarto, uno de los problemas que hasta hoy no tiene solución en la cardiología.
Cuando una persona sufre un infarto, el músculo cardíaco pierde células que no logran regenerarse: en su lugar queda una cicatriz permanente que, con el tiempo, puede derivar en insuficiencia cardíaca, arritmias graves o la necesidad de un trasplante. Ferrer y su equipo buscan revertir ese proceso con un gel que se inyecta directamente en la zona dañada y funciona como soporte para que las células sanas se multipliquen y reconstruyan el tejido perdido.
Un desarrollo con base en la placenta
El hidrogel está hecho a partir de membrana amniótica, un tejido de la placenta que ya se utiliza en la medicina para el tratamiento de heridas y quemaduras por su capacidad regenerativa. La investigadora aclaró que la fórmula no utiliza células madre, sino únicamente la matriz del tejido, lo que ella describe como "el soporte", transformada en un gel que puede aplicarse de forma directa sobre el músculo cardíaco.
El proyecto nació en el Laboratorio de Medicina Regenerativa Cardiovascular, dirigido por las doctoras Daniela Olea y María del Rosario Bauzá, y se desarrolla en articulación con Amnios BMA, una empresa argentina habilitada por el INCUCAI como banco de membrana amniótica y por la ANMAT como laboratorio de producto médico. En 2025, además, el trabajo recibió una mención especial en el Premio César Milstein a la investigación en biotecnología con impacto en salud.
🧬 Una bióloga argentina de 25 años desarrolló un hidrogel inyectable para reparar el corazón tras un infarto de miocardio.
🔬 Pilar Ferrer es investigadora del CONICET y trabaja con tejido de placenta sin células madre.
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— Filo.news (@filonewsOK) August 5, 2026
El rol del Conicet y de la ciencia pública
Ferrer es becaria doctoral del Conicet en el Instituto de Medicina Traslacional, Trasplante y Bioingeniería (IMETTyB), un instituto que depende de manera conjunta del Conicet y de la Universidad Favaloro.
Es en ese marco institucional donde se sostiene buena parte de la investigación, aunque el equipo también cuenta con financiamiento propio conseguido como emprendedores en CITES para avanzar en las etapas de desarrollo.
De las pruebas en células a los ensayos con animales
Los primeros estudios in vitro, con células, arrojaron resultados que el equipo calificó de alentadores. Hoy la investigación avanza a la etapa de pruebas con animales, un paso necesario antes de poder pensar en ensayos clínicos en humanos que, según estimaciones, podrían darse recién hacia 2028.
Ferrer, que además es CEO de la startup Amnova Biotech vinculada al desarrollo, contó en distintas entrevistas que decidió estudiar biotecnología por interés en entender el funcionamiento del cuerpo humano, y que ese camino la llevó a un desarrollo que hoy despierta atención tanto en Argentina como en la comunidad científica internacional.
El caso de Pilar Ferrer se suma a una serie de desarrollos recientes del sistema científico argentino que combinan universidades, el Conicet y financiamiento privado o de incubadoras, en un contexto donde el sector atraviesa fuertes tensiones presupuestarias y de recorte de recursos públicos por parte del gobinero de Javier Milei.










