El presidente, quien supo confesar su admiración por Margaret Thatcher, anunció sanciones contra las empresas que operan en las Islas y la construcción de una base militar en Tierra del Fuego. Dialogamos con Adolfo Schweighofer, presidente de los Ex Combatientes de Santa Fe.
El presidente Javier Milei reivindicó ayer el reclamo por la soberanía argentina de las Islas Malvinas y anunció una serie de medidas, entre las que destacan la promesa de mayores sanciones contra el proyecto de explotación petrolera Sea Lion, que la empresa británica Rockhopper Exploration y la israelí Navitas Petroleum llevan adelante en la Plataforma Continental Argentina. Las sanciones contra las actividades de exploración y explotación en Malvinas ya están previstas en las leyes 26.659 y 26.915, sancionadas durante el último gobierno de Cristina Fernández de Kirchner; al respecto, Milei anunció que enviará un proyecto para endurecerlas y ampliar su alcance para las empresas que presten servicios a quienes realizan explotaciones hidrocarburíferas.
El mandatario también anunció que aumentará los recursos al ministerio de Defensa para avanzar en la construcción de una Base Naval Integrada en Tierra del Fuego -proyecto que había sido impulsado en 2022 por el ex ministro de Defensa Jorge Taiana- y prometió la creación de un Consejo de Seguridad Nacional.
En su discurso, Milei hizo un llamado a la unidad nacional, que se cristalizó en el reemplazo de su clásico "viva la libertad carajo" por un "viva la patria": "Podemos tener diferencias sobre cualquier otra cuestión, pero la defensa de nuestra soberanía exige que los argentinos mostremos un frente unido ante el mundo".
"Uno es preso de sus palabras"
En diálogo con Pausa, Adolfo Schweighofer, presidente de la asociación de Ex Combatientes de Malvinas en Santa Fe, hizo un análisis sobre el discurso de Milei y las consecuencias concretas que este aparente cambio de postura puede implicar.
—Lo que dijo Milei es básico y fundamental para mantener vivo el reclamo de Malvinas, que es un control económico, y es lo que los veteranos de guerra de todo el país venimos haciendo: repudiar la presencia inglesa. Después se pueden desprender algunas otras opiniones, por las circunstancias geopolíticas que está viviendo nuestro país y la cercanía con el gobierno de Estados Unidos. También se habló de un fortalecimiento del sistema de defensa, algo que es complejo, porque hoy el sistema tiene gente muy capacitada y muy patriota, pero logística y estructuralmente no estamos en el mejor momento. Si llegamos a encontrar un buque pesquero en infracción en mar argentino, hay que tener la voluntad política de una vez por todas de requisarlo y traerlo a puertos argentinos para su juzgamiento. Y en cuanto a la Base Naval de Tierra del Fuego, bueno, es el portón de la Antártida, geográficamente es el lugar adecuado, pero, ¿cómo lo vamos a fortalecer? ¿Vamos a dar apertura? Es una Base Integrada, ¿integrada con quién? Son interrogantes que deja el discurso.
—Hay una cuestión ahí, en relación a este alineamiento que mencionabas con Estados Unidos. ¿Hay temor en relación a esa futura base naval?
—Yo no sé si temor, pero bueno, hay cosas que uno no conoce, y evidentemente hay una cercanía. Lo que yo valoro como positivo es la firmeza del reclamo. El presidente pide un encolumnamiento al resto de las fuerzas políticas, y siendo un presidente que es muy díscolo con esto de las leyes, está invocando leyes. Leyes que vienen de antaño, que fueron sacadas en un gobierno que es la antítesis del gobierno actual, y que hablan específicamente de sancionar a empresas que usufructúen recursos naturales en el Océano Austral sin el consentimiento de la República Argentina.

—En ese sentido, para pasar del discurso a la realidad efectiva, ¿qué es lo que faltaría?
—Bueno, a los hechos vamos a remitirnos. Ayer Milei dictaminó con su discurso la posición del gobierno argentino, que va a ser duro e inflexible. Ahora ya está lanzado y es política oficial. Veremos cuando se de. De forma paralela, también hay empresas que iban a explorar o explotar recursos naturales en la cuenca malvinera que tienen activos en Argentina, que son parte de los famosos RIGI 1 y 2. Es un dilema, y ojalá se mantenga esta firmeza que se expresó ayer. Es decir, si alguien cruza el alambrado donde no debe, debe ser sancionado.
—Las empresas ya relativizaron el discurso y dijeron que van a seguir adelante con todo lo que tenían previsto.
—Bueno, por eso, vamos a ver. La palabra la vertió el presidente. Después, bueno, uno es preso de sus palabras, ¿no?
—¿Qué sensación ves en tus compañeros, en en el colectivo de ex combatientes en general? ¿Hay confianza, hay prudencia?
—Hay de todo. Hay compañeros que son escépticos, hay otros que lo ven bien; yo trato de ser moderado, porque siempre quiero tener esperanza en mi país y en mis dirigentes. Lo que sí, no dejamos de celebrar que se tocó el tema un tema que aflige a la economía y al futuro geoestratégico y geopolítico de la Argentina. Eso es importante.
Haz lo que yo digo y no lo que yo hago
Entre 2012 y 2022, Argentina sancionó una decena de veces a Rockhopper y Navitas, aplicando el régimen previsto en la Ley 26.659, sancionada en 2011, que prohíbe las actividades petroleras (tanto de exploración como de explotación) en Malvinas sin permiso oficial de la Secretaría de Energía. A pesar de que las dos petroleras continuaron con su actividad, en lo que va de su gobierno Milei no estableció nuevas sanciones.
Sin embargo, ayer Milei sostuvo que "si hoy no actuamos con firmeza y celeridad, en pocos meses tendrán la capacidad material de apropiarse de las reservas de petróleo que yacen bajo nuestro mar, algo que no había ocurrido nunca antes hasta ahora".
En un comunicado conjunto, las empresas relativizaron las sanciones anunciadas por Milei y sostuvieron que "no se espera que los recientes acontecimientos tengan efectos materiales en las actividades del proyecto de Sea Lion". Además, aseguraron que la licencia de exploración facilitada por el gobierno local de las Islas Malvinas cuenta con el "apoyo total y continuo del Gobierno británico".
En la misma línea, el ministro de Defensa británico Wes Streeting minimizó el discurso de Milei y consideró que tiene que ver más con cuestiones de “política interna” que con la disputa por la soberanía. De todos modos, aseguró que el "compromiso" británico por las Malvinas se mantiene con carácter “absoluto e inquebrantable”.
Milei’s statement overnight tells us more about domestic politics in Argentina than it does about the Falkland Islands.
The Falklands are British because Falkland Islanders choose to be British.
Our commitment to the Falklands is absolute and unshakeable 🇬🇧 🇫🇰 pic.twitter.com/pi0xd7OhYS
— Wes Streeting (@wesstreeting) September 4, 2026
180 grados
El discurso de Milei marca un quiebre tanto con la política de su gobierno en relación a la causa Malvinas como con su propia postura personal. Ya en 2023, en plena campaña presidencial, Milei había confesado a la BBC su "admiración" por Margaret Thatcher: "Hubo una guerra y a nosotros nos tocó perder. Eso no quiere decir que uno no pueda considerar que quienes estaban enfrente hacen bien su trabajo".
➡️ Milei: "Margaret Thatcher fue BRILLANTE"
El miércoles no se olviden de quién es fanático el presidente pic.twitter.com/44760RK8vp
— Televisión Argentina (@teleargentinaOK) July 12, 2026
Ya desde el sillón de Rivadavia, Milei rompió con un posicionamiento histórico de la Argentina, al sostener que cualquier solución diplomática debía tener en cuenta la opinión de los kelpers; el reclamo argentino siempre consideró que los habitantes actuales de las islas son población implantada, y que por lo tanto no tienen voz ni voto en la discusión. "Anhelamos que los malvinenses decidan algún día votarnos con los pies a nosotros, por eso buscamos ser una potencia, a punto tal que ellos prefieran ser argentinos", dijo el presidente en abril del año pasado.
La postura de Milei no se expresó solo en dichos, sino que se trasladó también a los hechos: en septiembre de 2024, en el marco del pacto Mondino-Lammy, el gobierno levantó la restricción que impedía los vuelos de países sudamericanos hacia las islas sin autorización argentina. Por todos estos motivos, figuras de la oposición hablan hoy de oportunismo y acusan al presidente de estar "galtierizando" su figura.
"En el año 2022, cuando era Ministro de Defensa, iniciamos las obras de la Base Naval Integrada de Ushuaia, que durante tres años fueron paralizadas por Milei y que hoy ante el creciente interés de la Causa Malvinas el gobierno vuelve a reactivar", expresó el el ex ministro de Defensa Jorge Taiana. "No es estrategia geopolítica, es oportunismo electoral", concluyó.
En el año 2022, cuando era Ministro de Defensa, iniciamos las obras de la Base Naval Integrada de Ushuaia, que durante tres años fueron paralizadas por Milei y que hoy ante el creciente interés de la Causa Malvinas el Gobierno vuelve a reactivar.
No es estrategia geopolítica es… https://t.co/l50pK7GS8v
— Jorge Taiana (@JorgeTaiana) September 4, 2026
Inclusive, hace solo 10 días, el gobierno de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur expresó su repudio a la presencia del buque petrolero VS Promise, de bandera británica, en el Puerto de Ushuaia. El Ejecutivo conducido por Gustavo Melella recordó que el puerto de la capital provincial fue intervenido por el Gobierno nacional, y sostuvo que "resulta inadmisible que, mientras el Reino Unido mantiene la ocupación ilegítima de una parte integrante del territorio de Tierra del Fuego, una embarcación de bandera británica opere en el puerto de la capital de la Provincia a la que esos territorios pertenecen conforme a la Constitución Nacional y a la Constitución Provincial”.










