A 50 años de la Noche de los Lápices, los secundarios santafesinos marcharon y dieron una muestra contundente de organización y potencia política. Desde Pausa cubrimos la movilización y dialogamos con varios de los dirigentes gremiales de las 11 escuelas que realizaron la convocatoria.
Por Lucía Lucero
Foto: Lu Callero
“Estos jóvenes, si no los apurás, no arrancan” dice una señora mientras camina enredándose con una bandera. Un chico de unos 13 años le pasa por al lado casi corriendo, con una sonrisa de oreja a oreja y los rulos revueltos. El pibe enciende un cigarrillo y apura el paso para encontrarse con sus compañeros. Lleva una remera roja que le ocupa medio cuerpo con la cara del Indio Solari.
De a poco se arma una ronda, “no respondamos a provocaciones” indica una chica al resto de sus compañeros. Mientras tanto, otro grupo ultima los detalles de la seguridad de la marcha, la batucada y el corte de calle. Empiezan a cantar, se abrazan, saltan. Saben que el canto contagiará al de al lado y que en algún momento, la ronda se va a desarmar para que otro pueda sumarse.
El Foro contra la Impunidad y por la Justicia, despliega su bandera frente a la Escuela Normal Superior, se suman los gremios, las organizaciones políticas, HIJOS, NIETES y los movimientos sociales que acompañan la convocatoria a marchar a 50 años de La Noche de Los Lápices.
La columna sale desde el Normal hacia la Escuela Provincial de Música (CREI), para finalizar en la Escuela Industrial Superior, donde leerán un documento en conjunto. Cantan con fuerza: “Tomala vos, damela a mí, por el boleto estudiantil” y “qué cagazo, obreros y estudiantes como en el Cordobazo”. Llevan en alto los carteles de los estudiantes desaparecidos de la ciudad. Los rostros en blanco y negro se pierden entre el humo de las bengalas, en las fotos parecen más grandes que los jóvenes que los cargan.
Un señor refunfuña por la consigna de la barredora que encabeza la marcha: “¿Por qué hablan de fascismo? ¡Deberían hablar de Milei!”, vocifera. Los vecinos observan atónitos, algunos aplauden y filman con sus celulares con gestos de aprobación. Otros miran con desconfianza cómo los secundarios, sin pedir permiso, furiosamente alegres y organizados, avanzan en una columna de casi dos cuadras de gente.
Dirigentes secundarios santafesinos
Valentina Cordi, es la presidenta del Centro de Estudiantes de la Escuela General Juan Bautista Bustos, tiene 18 años. Se acercó a la política cuando ganó las elecciones Javier Milei. “Había una idea en gran parte de la sociedad de que la juventud se había derechizado, que éramos los responsables de que Milei nos gobierne. Que haya ganado Milei tiene que ver con la falta de unidad y de acuerdos programáticos principalmente en el campo popular. Desde el Movimiento de Unidad Secundaria (MUS) queremos discutir la soberanía, el comercio exterior, la cultura, el deporte en las escuelas. Más allá de quién lo votó o no, ¿cuál es la propuesta concreta que le ofrecemos a la gente? ¿Qué modelo de país queremos? Eso es lo importante”, expresó.
“Mi abuela cuando era joven era militante peronista. Mis viejos nunca participaron en un espacio concreto, pero la política siempre fue un tema que se habló en las comidas familiares” explicó Valentina y agregó: “muchos de los jóvenes que estamos hoy acá, con el tiempo tuvimos que salir a la calle y fuimos volviéndonos militantes”.
La dirigente gremial comentó que “el gobierno nacional subestima profundamente la educación pública, la universidad pública y particularmente a nuestro sector, como también lo hace Maximiliano Pullaro cuando le quita el presentismo a nuestros docentes y se subordina a las políticas de Milei. Caracterizamos al gobierno nacional como fascista en muchos aspectos, más que nada en su avanzada política e ideológica contra el pueblo argentino y la clase trabajadora”, declaró.
“Tenemos esperanza en el futuro y en el pueblo argentino que se caracteriza por sus luchas y por su resistencia. En el Industrial, la UNL, la preuniversitaria, la provincial, hay un cuerpo delegado activo. Hace poco en nuestra escuela luchamos por una copa de leche, juntamos firmas, fuimos hasta el Ministerio de Educación, nos organizamos a través del cuerpo delegado y las asambleas. Hay una gran participación del movimiento estudiantil secundario y esto es una reacción a las políticas del gobierno nacional. La juventud no se derechizó, soñamos con construir otra patria y lo vamos a hacer”, afirmó.
Regina Curcio Giardino, tiene 17 años y es secretaria de Derechos, Género y Diversidad del Centro de Estudiantes de la Escuela Provincial de Artes Visuales Prof. Juan Mantovani. “Para el gobierno los adolescentes muchas veces somos criminales, con los tiroteos nos mandaron a la policía a la puerta de las escuelas a controlarnos la mochila como si fuéramos delincuentes, también tenemos que cargar con ser los responsables de las políticas que impulsa este gobierno. Hace un tiempo leí por ahí: ¿qué pasa con la sociedad que en lugar de cuidar a los pibes les echa la culpa y no piensa que necesitan cuidado y amparo? Estamos en una etapa compleja de nuestras vidas y pasan un montón de cosas en el mundo, vemos que a nuestros viejos se les complica en la diaria para llevar un plato de comida a nuestras casas, echarnos la culpa no me parece lo correcto. Para el gobierno somos un gasto, si un país no invierte en su educación, ¿qué clase de personas se está formando?”.
Regina comentó que están luchando porque se atienda la problemática de la salud mental en las escuelas. “Necesitamos que haya gabinetes con psicólogos. La institución no se sostiene sólo con profesores dando asignaturas básicas o especializadas, necesitamos personas que contengan lo que está pasando en las aulas que están desbordadas”.
Santino Doffo tiene 18 años recién cumplidos. Es el presidente del Centro de Estudiantes de la Escuela Industrial Superior, una de las escuelas de la ciuedad con más desaparecidos durante la última dictadura. Sus nombres son recordados en una larga fila de baldosas frente a las escalinatas del colegio. Santino está en 5to año, en la especialidad de Mecánica Eléctrica.
“Mi escuela es técnica y preuniversitaria, nuestro principal problema es la falta de presupuesto, como sucede en todas las universidades del país. También debatimos si al finalizar la escuela estamos en condiciones de poner en funcionamiento nuestro título de técnicos o si sentimos que no salimos con esas herramientas y por qué sucede esto. Luchamos por los precios de la cantina, por los horarios, ya que tenemos jornadas muy extensas y también por la atención a la salud mental de los estudiantes, que es un eje transversal de las discusiones que tiene el movimiento secundario hoy en día”, expresó Doffo.
“El gobierno nacional busca dividir y parte de esa estrategia tiene que ver con no mostrar el avance que tenemos en nuestras discusiones y la fuerza que tienen marchas como estas. Desconocen la realidad de los estudiantes o les cuesta asumirla. Los secundarios nos estamos organizando y luchamos y somos conscientes de lo que eso genera hacia afuera. Cuando nos ven movilizarnos se activa una fibra muy sensible en la sociedad, esta cuestión de que “hay futuro” o de que “la juventud no está perdida". También a nosotros nos impulsa a seguir luchando, por todos los que vinieron antes y por todos los que vendrán después” manifestó.
“En todo pibe en algún momento va a nacer ese sentimiento de pelear contra cualquier injusticia, de querer organizarse, de juntarse con sus amigos o con quien sea para resolver las necesidades de los estudiantes, de los trabajadores, de los jubilados o de cualquier estamento de la sociedad. Mientras ese sentimiento prevalezca, siempre vamos a tener esperanza en el futuro”, declaró.
“Muchas veces la gente y lo veo incluso con integrantes de mi propia familia, no cree o no confía en que un chico de entre 14 y 18 años pueda realmente tener idea de lo que piensa o pueda tener conciencia. Te dicen: porque vos no viviste tal gobierno, porque vos no sabés lo que pasó tal día o tal año. Me parece que parte de ese discurso es lo que aprovecha este gobierno”, analizó el presidente de la EIS.
Ema Hernández tiene 16 años y va a la Escuela Juan Bautista Bustos. Cuenta que su interés por la política viene de familia. “Mis padres son muy militantes, mi mamá más que nada. Siempre tuve el impulso de ella que me dijo andá, discutí, fijate, leé. También en la escuela tuve Sociología, es una materia que me llevó a cuestionarme y me hizo querer cambiarlo todo. Hay una frase de la cineasta Lucrecia Martel que dice: "Intentemos imaginar un futuro que nos guste”. Creo que el futuro es lo que estamos intentando crear”, expresó la joven.
La movilización pasa por la Escuela Provincial de Música y se detiene unos minutos. En la vereda un grupo de estudiantes, despliega una bandera con el reclamo por el edificio propio.
Una chica con una remera de Viejas Locas, enciende una bengala azul y comienzan a sonar las trompetas. El Secretario General del Centro de Estudiantes, Patricio Correa, comentó que el CREI está a punto de cumplir 60 años y que hace más de 30 que vienen sosteniendo esta lucha. “Hoy en día, 1° y 2° año comparten aula con el ex Colegio Nacional y la sede principal comparte edificio con el Sarmiento, nunca tuvimos una respuesta concreta de ningún gobierno”, comentó el joven y agregó sonriendo: “Al futuro hay que construirlo entre todos, los días buenos ya van a llegar, van a volver en realidad.”
Lio es el presidente del cuerpo de delegados de la Escuela Normal, tiene 18 años. Cuenta que llegó a la militancia a través de sus amigos “Me enseñaron que para cualquier problema hay una salida y que siempre es colectiva. Antes no estaba tan interesado, por el mismo tabú que es la política, pero mis amigos me mostraron el camino y me enamoré y me quedé acá. A la primera convocatoria por la Noche los Lápices no pude ir porque en mi casa no se bancaban mucho las marchas ni los cortes de calles”, manifestó.
María Milagros Andeu, es la presidenta del Centro de estudiantes de la Escuela Secundaria de la Universidad Nacional del Litoral (ESUNL) . La joven reflexiona mientras camina, apurando las palabras para ir a cantar con sus amigas. “Hay una gran parte de la juventud que está indignada con este modelo del gobierno. Lo veo todos los días porque milito con los chicos de mi escuela, algunos recién ingresan, tienen 11, 12 o 13 años, hasta chicos de 18, 19 años. De mi escuela hoy vinieron 40 pibes y es un día de semana en que no hubo paro, así que tenían clases” mencionó.
Mateo Montenegro es el responsable del Movimiento Unidad Secundaria (MUS) de Santa Fe. Tiene 18 años, los cumplió el mes pasado. Su primer acercamiento a la política se dio cuando fue a rendir el examen de ingreso en la UNL: “Vi un montón de carteles de todos los colores y agrupaciones y dije es acá, quiero estar acá. Me gustaba mucho que haya pibes opinando. Venía de una escuela privada y en mi familia no se hablaba de política, me chocó mucho esa realidad, quería habitar un espacio donde los pibes discutan todo”, recordó Montenegro.
“Mucha gente cree que la juventud está derechizada, una parte pudo haber apoyado electoralmente al gobierno nacional en las elecciones presidenciales, pero después todos los días hay pibes que se organizan por cosas esenciales, como puede ser el boleto estudiantil, una copa de leche, la Ley de Financiamiento Universitario para las escuelas preuniversitarias, la defensa de la tierra, los derechos de las mujeres. Creo que es todo lo contrario, la rebeldía se disputa, el gobierno lo supo hacer en su momento y supo ganarse una parte, pero hay otra gran parte que peleamos contra sus políticas”, manifestó el dirigente.
“Sabíamos que en algún momento esos jóvenes que genuinamente se habían ilusionado con Milei, que a su vez tampoco creo que sean de derecha, iban a volver forreados por el mismo gobierno, por haber creído en algo que no iba a pasar. Teníamos que estar más abiertos que nunca para invitarlos a pensar proyectos colectivos, que es lo que necesitamos”, explicó y agregó con lucidez: “el gobierno sabe muy bien que hay una realidad que toca al sector secundario y es su transversalidad. Quizás más que la educación superior, a la que accede una menor parte de la sociedad. El nivel secundario atraviesa muchas capas sociales y cuando sale a la calle, cuando hace una asamblea y la sociedad lo ve, eso conmueve. Al gobierno no le conviene que la sociedad se conmueva por ver pibes de escuelas secundarias saliendo a luchar”.
“La consigna de esta marcha es por los pibes de ayer y de hoy y existen un montón de paralelismos en esas luchas, más que nada en las ganas de hacer, de organizarse, de ser solidarios. No vivimos en los mismos contextos, pero tenemos el mismo espíritu. Tal vez tenían un montón de ideas distintas y las pensaban de maneras diferentes, pero creían que algo había que hacer y se involucraron. 50 años después esos pibes demuestran que están más vivos que nunca, que se pueden transformar las cosas y que es justo luchar para hacerlo”, expresó Mateo.
“Cuando debatimos la consigna, les dije a mis compañeros que para mí hay que hablar más del futuro. No sólo porque se vienen las elecciones, sino para ver qué hacemos cada uno de nosotros en el presente. Cuando veo un pibe ayudando al otro, colaborando en grupos de trabajo en su barrio, organizándose en los centros de estudiantes, cuando veo humanidad y empatía y que está creciendo desde abajo un nuevo tejido social, pienso que inevitablemente hay futuro”, finalizó.












