Estrenan corto documental sobre la campaña Santa Fe sin Hambre

cocineras Santa Fe sin Hambre
Foto: Santino Bravi

Con Javier Milei, los comedores populares sufrieron un ajuste salvaje. Con el aumento de la pobreza real, empezaron a enfrentar el incremento de la demanda, siempre con la cocineras poniendo su trabajo sin reconocimiento. En ese escenario nació la campaña Santa Fe sin Hambre, cuya tarea quedó plasmada en un documental.

Durante julio y agosto, se llevó adelante en la ciudad una nueva campaña Santa Fe Sin Hambre. Más de 90 voluntarios y voluntarias recorrieron comedores comunitarios y copas de leche de distintos barrios, entrevistando a quienes asisten y a quienes sostienen estos espacios, en su mayoría mujeres que reclaman por una ley que reconozca su trabajo.

La tarea quedó registrada en un corto documental de La Comuna Contenidos, llamado "Santa Fe Sin Hambre", que se proyectará este jueves 29 en el Cine Auditorio ATE a las 18:00. A través de las voces de las y los protagonistas, el cortometraje recupera la experiencia de la campaña, su historia y sus ejes políticos, pone en el centro el trabajo de las cocineras comunitarias y busca ser un aporte a la lucha por la Ley Provincial de Trabajadoras y Trabajadores de Comedores Comunitarios.

La campaña Santa Fe sin Hambre

La campaña “Santa Fe Sin Hambre 2026”, impulsada por Fuerza Común, relevó comedores y merenderos populares de la ciudad de Santa Fe, entre julio y agosto de 2026. Es la segunda edición: la primera se hizo en 2024. El objetivo es diagnosticar la situación de estos espacios, de quienes trabajan en ellos y de quienes asisten, para aportar al diseño de políticas públicas integrales y valorizar su papel en la contención de la emergencia social. La muestra incluyó 426 encuestas en 26 espacios de 31 barrios, que en conjunto sirven 1760 raciones.

El estudio halló que la inseguridad alimentaria severa alcanza al 60% de los adultos y al 40% de los menores. La mitad de las familias que asisten a comedores y copas de leche pasa habitualmente un día sin comer. La mitad tampoco podría garantizar una ración diaria si estos espacios no existieran.

El 70% de las familias empezó a concurrir a un comedor desde la asunción del gobierno de Javier Milei: el 30% lo hizo en el último año y el 40% hace entre uno y tres años.

El informe dedica un eje a la feminización de la pobreza. El 65% de quienes retiran la comida son mujeres, y el 90% de quienes sostienen los comedores y merenderos también lo son. En la mitad de los hogares entrevistados el principal ingreso lo aportan mujeres. El 72% de los hogares con menores sostenidos por mujeres son monoparentales. Además, el 75% de las mujeres se encarga de todas o casi todas las tareas de cuidado (cocinar, limpiar, cuidar menores, hacer compras, pagar cuentas). Entre los varones esa proporción baja a la mitad.

Por último, el documento describe las condiciones materiales de los hogares. El 61% de las familias tiene necesidades básicas insatisfechas, según el criterio NBI: vivienda precaria, falta de baño, hacinamiento, inasistencia escolar o baja capacidad de subsistencia. En cuanto al empleo, en el 25% de las familias ningún integrante trabaja, y el 42% de las personas encuestadas no tiene trabajo. Del 58% que sí trabaja, el 70% tiene empleo temporal. Además, el 30% de las familias pidió fiado o un crédito en los últimos 30 días.

 

 

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