Estados Unidos vota mañana y las encuestas anticipan una histórica ola demócrata

elon musk donald trump

Las últimas encuestas dan a los demócratas como favoritos para recuperar las dos cámaras del Congreso. Elon Musk pone una fortuna para bancar el nacionalismo cristiano. Dura traición del sionismo demócrata en Michigan. La disputa entre socialistas y nacionalistas cristianos.

Este martes 3 de noviembre Estados Unidos renueva la totalidad de la Cámara de Representantes, un tercio del Senado y decenas de gobernaciones, en la primera prueba nacional del segundo mandato de Donald Trump. Los republicanos tienen mayorías mínimas: 53 a 47 en el Senado y 218 a 214 en la Cámara baja. Los meteorólogos del electorado predicen una tormenta demócrata: en los siete estados que NYT/Siena relevó en la recta final, apenas el 38% aprueba la gestión de Trump.

El modelo FLIPR de Nate Silver, en su actualización del 1° de noviembre, da a los demócratas un 95% de chances de recuperar la Cámara de Representantes, con una ganancia neta promedio de 25 bancas: pasarían de 214 a unas 239, muy por encima de las 218 que dan la mayoría. El Senado es más disputado. Los demócratas necesitan arrebatar cuatro bancas netas y Silver elevó sus probabilidades al 79% el 30 de octubre y al 80% en la víspera, tras conocerse los últimos sondeos de Siena.

Las encuestas finales de NYT/Siena, hechas entre el 23 de octubre y el 1° de noviembre, muestran a los demócratas adelante en siete estados clave: Michigan (Abdul El-Sayed 53%, Mike Rogers 42%), Texas (James Talarico 50%, Ken Paxton 43%), Maine (Troy Jackson 51%, Susan Collins 45%), Ohio (Sherrod Brown 49%, Jon Husted 44%), Kansas (Adam Hamilton 49%, Roger Marshall 44%), Alaska (Mary Peltola 48%, Dan Sullivan 46%) e Iowa (Josh Turek 48%, Ashley Hinson 47%). Si todos esos resultados se confirmaran y los demócratas retuvieran sus bancas, sumando Carolina del Norte —que Silver considera su conquista más segura—, el bloque pasaría de 47 a 54 senadores. Pero en Alaska e Iowa la diferencia está dentro del margen de error.

Contiendas clave

En Kansas no manda un demócrata al Senado desde 1932, cuando George McGill retuvo su banca en plena Depresión, aunque sí tuvo gobernadores demócratas. Esta vez el desafiante es Adam Hamilton, un pastor que fue republicano. Siena lo muestra cinco puntos arriba del senador Roger Marshall, con un 4% para el libertario David Graham. Trump eligió Kansas para cerrar su gira el domingo. La gobernación también está abierta: la demócrata Cindy Holscher (48%) aventaja por un punto al republicano Ty Masterson (47%).

Otro bastión de los republicanos es Texas. Los demócratas no ganan una elección estatal en Texas desde 1994 y no ganan una banca en el Senado desde 1988. El candidato republicano es Ken Paxton, fiscal general del estado, que desplazó en la interna al senador John Cornyn y que en 2023 sobrevivió a un juicio político. Enfrente está James Talarico, legislador estatal y seminarista presbiteriano. Siena le da siete puntos de ventaja, y en la gobernación la demócrata Gina Hinojosa (48%) empata en los hechos con Greg Abbott (47%). Es la elección al Senado más cara de la historia: más de 560 millones de dólares.

Buena parte de esa cifra la puso Elon Musk. En septiembre donó 158 millones de dólares al Senate Leadership Fund, que los transfirió a Texas PAC, el súper PAC que respalda a Paxton; en total, Musk lleva al menos 168 millones volcados en Texas y más de 276 millones en toda la elección de medio término, casi lo mismo que gastó en las presidenciales de 2024. Esta vez no hace actos: financia avisos digitales y operativos territoriales. Los spots apelan a la guerra cultural: acusan a Talarico de promover cirugías de cambio de sexo en menores, algo que él desmiente. Musk también hace campaña en primera persona desde X, donde escribió que hay “algo profundamente mal” con Talarico y que el demócrata “odia a Texas y a Estados Unidos”. Talarico convirtió el ataque en eje de campaña: denuncia que “un trillonario” quiere comprarse un senador y repite que “Texas no está en venta”.

En Michigan se juega la banca que deja el demócrata Gary Peters. Abdul El-Sayed, epidemiólogo y exdirector de Salud del condado de Wayne, ganó la interna del 4 de agosto con el 48,5% frente a la diputada Haley Stevens, pese a que AIPAC, el principal lobby proisraelí, gastó 30 millones de dólares en su contra. Si gana, será el primer musulmán en el Senado de Estados Unidos. Siena lo ubica 11 puntos arriba de Mike Rogers, y en la gobernación la demócrata Jocelyn Benson aventaja por 13 a John James.

Pero el domingo 1° de noviembre, a dos días de la votación, Stevens asistió a un servicio religioso en una iglesia de Detroit junto a Rogers y anunció su respaldo al republicano. El quiebre venía de semanas antes. Stevens es una aliada firme de Israel y con fuerte apoyo de votantes judíos y negros. El acto de unidad previsto para ese domingo se cayó: Stevens dijo que El-Sayed le había hecho saber que ya no era bienvenida.

Barack Obama se involucró de lleno. El 12 de octubre lanzó un aviso de TV —uno de los 24 que grabó para candidatos a senador y gobernador— en el que presenta la elección como una defensa de los ideales fundacionales del país en su 250° aniversario. El 24 de octubre encabezó un acto ante miles de personas en Detroit y salió a responder los ataques por la fe musulmana del candidato y las acusaciones republicanas de vínculos con la Hermandad Musulmana: “Ya vimos esta película. Yo la protagonicé”, dijo. Del otro lado, Trump llamó “yihadista” a El-Sayed en un acto en Port Huron.

Socialistas yanquis versus cristianos nacionalistas

Hoy el peso institucional de los Socialistas Democráticos de América (DSA) es mínimo: dos miembros en la Cámara, Alexandria Ocasio-Cortez y Rashida Tlaib, más la referencia externa de Bernie Sanders en el Senado y de Zohran Mamdani como alcalde de Nueva York. En las primarias de este año se presentaron 64 candidatos socialistas a cargos nacionales y ganaron 19. Como casi todos compiten en distritos muy demócratas, lo más probable es que ganen: el bloque socialista pasaría de 2 a cerca de 10 bancas, alrededor del 4% de una bancada demócrata de unos 239 diputados. Sin embargo, la mayor influencia de los DSA pasa por la imagen y la agenda.

En el Partido Republicano la relación de fuerzas es la inversa. Según la encuesta de valores 2026 del instituto PRRI, el 59% de los republicanos adhiere o simpatiza con el nacionalismo cristiano, contra el 26% de los independientes y el 18% de los demócratas. Es la corriente mayoritaria de la base republicana. Si las encuestas se cumplen, el sector perdería su apuesta más emblemática, el texano Paxton, que rechazó el cristianismo progresista por no reflejar “lo que dicen las Escrituras”, caería ante un seminarista demócrata que hizo campaña contra el nacionalismo cristiano.

Recuérdese, se trata de una tendencia teocrática estadounidenses, de fuerte anclaje en los evangélicos pentecostales, que entre otras delicias defiende el “voto hogareño”, un galimatías para no decir que quieren dar de baja el voto femenino.

Dejar respuesta

Por favor, ¡ingresa tu comentario!
Por favor, ingresa tu nombre aquí