Santo Tomé tiene un serio problema con sus residuos

Santo Tomé residuos
Foto: Santo Tomé al día.

El despido de contratados paralizó en Santo Tomé la recolección de residuos, en una ciudad donde el camión pasa sólo tres veces a la semana. Como una parábola de la historia nacional, atrás quedó la renovación de la flota de recolectores y la inauguración del relleno sanitario propio en 2015; hoy la flota es precaria y depende completamente del basural de Santa Fe.

Santo Tomé despertó otra vez sin recolección de residuos. Este lunes 2 de noviembre, más de 50 trabajadores municipales de Santo Tomé hicieron asamblea en el Obrador Municipal N.º 1. A las 8.30, los camiones recolectores que salen de ese predio todavía no habían empezado a trabajar, afectando el servicio en distintos sectores de la ciudad.

La medida la impulsó ASTEOM, el gremio de los municipales, que el 30 de octubre se declaró en alerta por la desvinculación de 15 trabajadores contratados. Según su secretario adjunto, Gabriel Benassi, la mayoría de esos contratos corresponde a recolección. El sindicato también denuncia traslados que considera arbitrarios, horas extras adeudadas, demoras en la ropa de trabajo y un parque automotor con vehículos riesgosos. De acuerdo con el gremio, la única explicación del Ejecutivo fue la situación económica del municipio y la dificultad para pagar los sueldos del resto del personal. ASTEOM mantiene la asamblea a la espera de una respuesta del intendente del PRO en Unidos, Miguel Weiss Ackerley.

La crisis tiene larga data: el 8 de enero de 2024, a poco de asumir, Weiss Ackerley afirmó que se encontró con “solo 2 camiones de recolección” en funcionamiento, y reorganizó los recorridos en función de ese equipamiento. Con ese justificativo, y a su pedido, declaró la Emergencia de Servicios Públicos, junto con la vial y la de seguridad.

Ese esquema de emergencia se extendió casi diez meses: recién el 28 de octubre de 2024 la recolección domiciliaria volvió a prestarse, con una nueva sectorización y con el recorte definitivo del servicio en las viviendas los fines de semana: el camión de la basura pasa sólo tres veces por semana (eso si vivís en el asfalto).

Pese a que, en diciembre de 2025, el municipio incorporó tres camiones con cajas compactadoras, las quejas vecinales son recurrentes. En agosto de 2026, un vecino de calle Mosconi aseguró que el recolector no pasaba desde hacía más de tres semanas y que las bolsas terminaban rotas y desparramadas; en Alberdi al 3800 se denunciaron basurales. El 28 de octubre, vecinos de Adelina Centro afirmaron que el servicio no se cumple a diario y que la acumulación de basura, ramas y pastizales genera microbasurales, sin respuestas a las notas presentadas.

El conflicto actual se cruza con las finanzas municipales. La misma caída de la recaudación que Weiss Ackerley invocó para explicar por qué no se le pagó a Aguas Santafesinas el agua del acueducto, generando una deuda una deuda que supera los $6.000 millones, aparece ahora, según el gremio, como argumento para no renovar los contratos de quienes recogen la basura.

En Santo Tomé, los pedidos del sindicato van más allá de los residuos

La nota que el gremio presentó el 29 de octubre va más allá de los despidos. Además de la reincorporación de los 15 contratados, ASTEOM reclama por maltrato y persecución laboral al personal de planta por parte de funcionarios, demoras en las resoluciones de la Junta de Reclamos, problemas edilicios en las dependencias municipales y la falta de concursos para cubrir cargos vacantes durante toda la gestión. Pidió una audiencia urgente con el intendente y, al no obtener respuesta, se declaró en estado de alerta y movilización.

La asamblea de este lunes no se limitó a recolección: también participaron trabajadores de agua corriente, espacios verdes, el área técnica hidráulica y el cementerio. El secretario de Gobierno se reunió con los delegados y tomó nota de los planteos, pero ASTEOM decidió sostener la asamblea hasta recibir una respuesta directa de Weiss Ackerley. Al cierre de esta nota no estaba claro si el Ejecutivo abriría una instancia formal de diálogo ni si la medida derivaría en un paro.

El conflicto llega en un momento de tensión acumulada. Buena parte de la agenda (horas extras atrasadas, contratados, pases a planta) ya había motivado un plan de lucha en agosto, y el anuncio del gobierno provincial del traspaso forzado del agua y las cloacas a Aguas Santafesinas abrió otro frente: ASTEOM reclamó que la ordenanza garantice por escrito la estabilidad de más de 80 trabajadores de esas áreas, porque no hay precisiones sobre si seguirán en el municipio o pasarán a la empresa provincial.

En 2015 iba todo para arriba y después… pasaron cosas

El problema tiene una historia larga. En mayo de 2015, el entonces intendente Fabián Palo Oliver inauguró una planta de selección y disposición final de residuos construida junto a la empresa Cotreco S.A. Con ella, Santo Tomé pasó a ser una de las cinco ciudades de la provincia con relleno sanitario, y en el mismo acto se pusieron en funcionamiento cinco camiones compactadores cero kilómetro.

Ese esquema no duró. A fines de 2018, la gestión de Daniela Qüesta rescindió el contrato con la operadora, que según la intendenta no podía garantizar el servicio en un año con tres devaluaciones en seis meses. Desde entonces, los residuos se trasladan al relleno sanitario de la ciudad de Santa Fe. La dependencia de la capital tiene costo. En abril de 2024, el municipio llevaba entre 500 y 700 toneladas mensuales al relleno de Santa Fe, donde los camiones se pesan y se le paga a la empresa concesionaria: un promedio de $12 millones por mes en ese momento. Santo Tomé tampoco implementó la separación en origen entre secos y húmedos.

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