La Liga Infantil de los Barrios ya nuclea a 14 clubes e involucra a más de 1500 pibes y pibas.

Es domingo por la mañana. En la Manzana 6 de Alto Verde, a las 10.00, bajan de un colectivo los jugadores y jugadoras de Barca Juniors de barrio Yapeyú. Atrás de ellos, siguen las categorías más infantiles con algunos padres que vinieron a acompañar a sus hijos. Del lado del local, en el salón de Arroyito Seco, ya se está armando un tablón para poner un bolsón de facturas, como cada domingo, para que los chicos no tengan la panza vacía antes de jugar. En unos minutos va a empezar el primer partido de la jornada de la Liga Infantil de los Barrios (LIB).

“Cuando no jugamos de local, nos subimos al transporte que nos lleva al club visitante a las 9.00 de la mañana. Pero para las 8.00 ya tengo a todos los pibes tocándome la puerta de mi casa, preguntándome cuándo arrancamos”, cuenta Silvia Benegas, quien es la cabeza del club Barca Juniors.

Pasada las 11.00, dos madres salen del salón de Arroyito Seco con una olla enorme y, de a poco, un fueguito empieza a humear desde el piso. Algunos se acercan para zafar el frío y de paso convidarles un mate a los padres que están armando el guiso comunitario. El olor conquista a las personas que están viendo el partido que se disputa. Por única vez en el día, la jornada se toma un descanso, la protagonista deja de ser la pelota y pasa a ser el guiso de arroz. Este es el motor de la LIB: el aporte colectivo de cada miembro.

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Cada club tiene su historia particular, pero en todos los casos hay una razón de nacer –y de ser– que se repite: personas comunes de las barriadas que se juntaron para que los chicos y chicas de la zona tengan la posibilidad de entrenar y competir, dignamente, en un torneo fútbol, sin poner un peso.

Cinco años de trabajo

La LIB nace en 2013 por una necesidad explícita de crear un marco donde diferentes escuelitas de fútbol (la mayoría de ellas ya existía, pero no competían) puedan jugar un torneo de carácter formal con árbitros y tabla de posiciones. Pasados cinco años de su fundación, la liga se consolidó y hoy la integran 14 instituciones de Santa Fe y Santo Tomé. Mariano Montagna, integrante de la comisión directiva, en una entrevista del programa Santa Fe Directo, aseguró que la LIB “es un marco ideal de integración para todos esos clubes periféricos y los arrabales a los cuales pertenecen. Acá se pueden fortalecer y crecer”.

La LIB reúne a 1500 chicos cada domingo, de diferentes categorías y barrios, por la competencia del torneo y también con el fin de integrar los barrios más abandonados de la ciudad. La forma de financiamiento, para cumplir con los gastos de transporte, el pago a los árbitros y mantenimiento de las canchas, es autogestionada. Ningún chico paga por jugar.

Una liga inclusiva

Por razones de crecimiento poblacional y de políticas centralistas, los barrios de las periferias de Santa Fe se encuentran fuera del radar donde es posible levantar un club nuevo. También de esta forma el Estado está ausente. Así como no hay calles de cemento o los centros de salud no existen o funcionan mal, no hay instituciones que estén acompañando el crecimiento de los más chicos. La desigualdad se va haciendo carne, a medida que uno se aleja del radio céntrico que enmarcan el Bulevar, Avenida Freyre y la Costanera.  

LIBUno de los aspectos básicos de la educación es crear el contexto adecuado para llevar adelante el proceso de aprendizaje. Si se entiende al deporte como un aprendizaje más –igual de necesario que el académico–, se comprende el rol necesario de los clubes que integran la LIB. Por eso, desde hace cinco años, sin ningún apoyo formal gubernamental ni privado, la LIB junta a las personas de los barrios más postergados. Con el correr del tiempo, la Liga fue profundizando desde el deporte diferentes problemáticas. Uno de ellos era la falta de equipos femeninos. En este aspecto, cada club que juega en la LIB, tiene un equipo donde las chicas pueden competir. La idea es que, a medida se vayan sumando más mujeres, se formen también categorías inferiores y no sólo una división especial para ellas. En este sentido, si entendemos al fútbol como bien cultural, el acceso debería ser igual tanto para mujeres u hombres.

El rasgo inclusivo que tiene la LIB es el más importante de todos y donde radica la grandeza de esta institución y la capacidad de sus miembros para trabajar dentro y con el barrio. En sólo cinco años se han encargado de suplir, sin medios económicos estables y seguros, un lugar donde el Estado debería estar presente.

El Barca Juniors de Yapeyú

Las historias de los clubes tienen puntos en común: coinciden en su origen, una canchita deshabitada o un baldío y las ganas de empezar a habitarlo y darle una identidad barrial. El caso del Barca Juniors de Yapeyú es así. Silvia Benegas recordó: “Formé un grupo de 50 personas y encontramos una plaza que estaba totalmente abandonada hace más de 17 años, en calles Santa Fe y Chaco. Juntamos palas, carretillas y fuimos mejorando el terreno. Un día empezamos a practicar y a los vecinos les pareció una idea copada porque le daría espíritu al barrio y evitaría que sus hijos anden en la calle muchas horas”.

Hoy Barca Juniors cuenta con personería jurídica y sus más de 200 integrantes esperan conseguir el comodato del terreno. Eso les permitiría imitar el ejemplo de otros clubes con su propio espacio. Benegas afirmó: “Necesitamos obtener el comodato, que es municipal, porque precisamos construir, al menos por ahora, un vestuario en donde los chicos puedan cambiarse y hacer sus necesidades. Actualmente, los vecinos nos dan una mano y cuando alguien necesita ir al baño pasan a sus casas”.

Eligieron participar de la LIB porque: “La gente humilde de los barrios no tiene dinero como para formar parte de otros torneos locales. Lo que propone la LIB es que ningún pibe tenga que pagar nada para participar”.

Los clubes

Atleta de Cristo – Barrio Scarafia

Barcelona Jrs – Barrio Santa Marta

Loyola – Barrio Loyola

Barca F.C. – Barrio Yapeyú

Arroyito Seco – Barrio Alto Verde

Cebollitas – Barrio Loyola Sur

7 Jefes – Barrio Cabal

Pompeya F.C. – Barrio Pompeya

Los Ciclones – Barrio Policial

San Francisco Solano – Barrio Barranquitas

El Apache F.C. – Barrio Yapeyú

Los Ángeles – Barrio Los Angeles

El Nacional – Santo Tomé

Los Piratitas – Santo Tomé

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