Entre dos tierras

La manija que queda después de ver Stranger Things 2 no es solamente porque no haya más capítulos que descubrir sino que, justamente, como conocimos tanto más acerca del Upside Down en esta segunda entrega es muy difícil no preguntarnos por universos paralelos al nuestro. Como que ya nos resignamos a no tener poderes mentales, ¿no? Bueno.

Ahora bien, ¿qué dice, por ejemplo, un físico teórico de Columbia acerca de estos universos? Mirá, el bueno de Brian Greene contesta, desde New York: «“La simple premisa de una realidad diferente no está en conflicto con las leyes de la física; sin embargo, existe un escepticismo respecto a la existencia de multiversos y a las teorías que los proponen debido a que no hay evidencia que las compruebe”.

No es raro que las opiniones acerca del tema sean divididas, ¿o no es mágica la naturaleza acaso? Además, si todavía hay tierraplanistas, si el tipo de las frutas sigue yendo a la peatonal, lo de los universos paralelos puede pasar perfectamente. Así lo dice la interpretación de los mundos múltiples de Hugh Everett, un físico cuántico que poco después de hacer pública su teoría, tuvo que dejar la profesión porque nadie le pasó cabida. Hace poco, algunos experimentos le dieron un poco más de fuerza a esta posibilidad, aunque sigue siendo todo muy vago.

¿Y entonces no podemos ir?

multiversos

 

Aún si se terminara de comprobar que hay mundos o dimensiones paralelas en la que somos lilas o que tenemos un gemelo, Bill Poirier, físico y químico cuántico de la Universidad Tecnológica de Texas nos corta el chorro: “El universo se ramifica en muchas copias de sí mismo, pero estas vías ramificadas nunca pueden interactuar”. ¿Por qué hacerle caso a lo que dice Bill? Pues porque él es uno de los herederos de Everett y ha reformulado algunos términos en su teoría de los «muchos mundos que interactúan».

La diferencia es que la teoría original habla de universos ramificados a partir de un punto en común, mientras que esta nueva ya se trata directamente de existencias alternas que de alguna manera pueden llegar a «hablar», sí. Pero esperá, porque si ya estamos flasheando en que se abre un portal en el baño y se nos mete un Demogorgon, no: “Los únicos mundos que podrían realmente hablar e interactuar entre sí serían los que se movieran un poco, a escala nanométrica uno del otro”. O sea, cada mundo sería como una hoja en un libro. A medida que las hojas pasan, menos se parece a lo que dice en la otra.

Así que si se nos llegamos a cruzar de dimensión, no temer: nuestros gemelos más cercanos van a ser bastante parecidos a nosotros, una letra del nombre cambiada, un ojo más o menos, unos millones en la cuenta, pero no mucho más.

Por último, va el trailer de una película que propuso algo por el estilo imaginando que un día aparece en el cielo Otra Tierra.

 

 

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