De Cannes al Congreso, la lucha por el aborto legal no se detiene en el año de las elecciones.

El 28 de mayo, en el marco del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito presentó, por octava vez consecutiva, su proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo. Las manifestaciones se multiplicaron en todo el país. Las calles que rodean el Congreso de la Nación volvieron a pintarse de verde; hubo pañuelazos multitudinarios en diferentes ciudades. Además, el 17 de ese mes se cumplió un nuevo aniversario de la muerte de Ana María Acevedo. Esa misma semana, Norma Cuevas, su mamá, llegó al Festival Internacional de Cine de Cannes para visibilizar la lucha por el aborto legal en nuestro país. Fue en el marco del estreno del documental Que sea ley de Juan Solanas.

Campaña en Cannes

“Nunca pensé que iba a ir tan lejos y que iba a llegar hasta allá con una película por el tema de mi hija Ana. En Cannes decían que era una vergüenza que acá en Argentina no se haga la ley del aborto, siendo que se están muriendo muchas mujeres” relata Norma luego del viaje. La mamá de Ana María brindó uno de los testimonios que aparecen en el documental de Solanas y fue invitada por el director al Festival. Que sea ley fue el único film que representó oficialmente a Argentina en Cannes 2019; relata el activismo a nivel nacional por conseguir una ley que garantice a las personas gestantes el derecho a decidir ante la circunstancia de un embarazo no deseado.

Junto a Norma viajaron integrantes de la Campaña de todo el país: “Fue muy fuerte caminar por la alfombra roja, nosotras vestidas como pedía el protocolo, pero sin bajar ninguna consigna, ni canto ni megáfono. Fue muy fuerte para Cannes, quedaron muy sorprendidos. Sentimos mucho el acompañamiento y en esa marcha se sumaron activistas que habían venido de distintos lugares a apoyarnos. Nos decían que éramos un ejemplo a seguir, que estaban admiradas de nuestra lucha, que las movilizaciones en las calles eran impresionantes”, cuenta Lucila Puyol, activista de la Regional Santa Fe de la Campaña, que también viajó a Francia. “Nuestra movilización es un ejemplo en el mundo, y se apoya mucho en otras luchas. Las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo son nuestro ejemplo, bajo las consignas ‘Ni un paso atrás’ y ‘La única lucha que se pierde es la que se abandona’”, reflexiona.

Doce años sin Ana María

El estreno del documental coincidió con un nuevo aniversario del fallecimiento de Ana María Acevedo. “A mi hija me la mataron por ignorancia, diciendo que son católicos. Qué tiene que ver la religión con la vida, digo yo. Porque yo soy católica, mi hija era católica, pero a ella no le dieron la oportunidad de vivir, ni tampoco todos los derechos que tenía”, expresa Norma Cuevas. Ana María murió luego de que le negaran el aborto legal que le correspondía por ley, y el tratamiento para curarse del cáncer que tenía. Atravesó su enfermedad tomando sólo analgésicos. Murió a los 20 años dejando a tres niños huérfanos. Desde el Hospital Iturraspe esgrimieron en ese entonces que, por razones religiosas y culturales, ni allí ni en Santa Fe se practicaban abortos. En 2015 el Estado provincial reconoció su responsabilidad en el hecho, y pidió disculpas públicas a la familia Acevedo. Sin embargo, ellos siguen esperando la condena a los médicos. “Mis nietos quieren que se haga justicia por su madre. Nosotros queremos que vayan presos, que paguen por lo que hicieron”, afirma Cuevas.

“Sin lugar a dudas el caso de Ana María Acevedo fue una bisagra. Hasta ese momento no estábamos trabajando con los casos concretos de mujeres que llegan a los hospitales y que les niegan el derecho al aborto”, analiza Lucila Puyol. “Nuestro avance en ese sentido hizo que el reclamo sea constante, y que a partir de la fuerza del movimiento en el caso Ana María Acevedo comenzara a haber respuestas por parte del Estado provincial”, afirma. “Sabemos que falta un montón. Santa Fe sigue teniendo en sus dos hospitales más importantes obstáculos muy grandes. En el Iturraspe y en el Cullen hay un núcleo muy duro de médicos y médicas objetores de conciencia que ocupan cargos importantes y no están siendo removidos. En los centros de salud barriales hay acceso al misoprostol y a personal amigable, es donde realmente están accediendo a la práctica las mujeres en situación de violación o de un embarazo que pone en riesgo su vida o su salud. Creo que ha cambiado la conciencia de muchas mujeres, que ahora saben que es un derecho y que pueden acceder a los abortos legales”.

El nuevo proyecto de ley

El proyecto de ley fue elaborado por una comisión de expertas (médicas, abogadas, docentes y activistas) de la Campaña. Luego fue consensuado federal y colectivamente en una plenaria nacional celebrada en marzo en la Universidad Nacional de Córdoba, a la que asistieron alrededor de 90 integrantes de todo el país. “La nuestra es una experiencia inédita en Argentina porque es una construcción totalmente horizontal cuya identificación, el pañuelo verde, y no nombres en forma personal, permite que muchísimas mujeres se identifiquen con la Campaña en cualquier parte del país. Es una organización plural y heterogénea conformada por mujeres de distintos y muy diversos espacios políticos, sociales, profesionales de distintas áreas, edades y experiencias territoriales. Eso permitió un texto de la ley, que se ha trabajado de esa misma forma horizontal, plural y colectiva, que creo que no debe tener ninguna ley ni ningún proyecto de ley redactado en nuestro país, y que le da ese enorme aval: además de las 70 firmas de diputadas y diputados que tiene este proyecto”, considera la histórica integrante de la Campaña Nacional, y Diputada Provincial, Silvia Augsburger.

Es la primera vez que el proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo se presenta en un año electoral. “También es la primera vez que la discusión en relación a la legalización del aborto está en los primeros lugares de la agenda pública. No hay candidata o candidato para el próximo Congreso Nacional que no deba expedirse o que no le pregunten por este tema. El desafío es exigir que los candidatos y las candidatas se expresen a favor o en contra, e insistir con el debate, porque para nosotras es una ley urgente en función de la cantidad de mujeres que siguen muriendo por abortos clandestinos”, agrega Augsburger. “En la presentación hubo un compromiso de sectores de la oposición diciendo que a pesar de que sea un año electoral, el hecho de que no hubiera salido el año pasado significaba que había que trabajarlo para tratarlo este año, porque la salud y la vida de las mujeres no puede esperar”, informa por su parte Puyol. Entre las legisladoras que asumieron públicamente ese compromiso durante la presentación del proyecto de ley, se encuentran Mónica Macha, Victoria Donda y Araceli Ferreyra.

En relación a la movilización callejera que acompañó la presentación, Augsburger comparó: “Hay un salto gigantesco entre aquella foto que nos sacamos muy poquitas mujeres en 2008 cuando lo presentamos por primera vez, y la marea verde que el pasado 28 de mayo se congregó en el Congreso para recibir el nuevo proyecto”. “Tenemos las convicciones, tenemos la militancia, las pibas jóvenes en esta transmisión de generación en generación de nuestras luchas. Estamos convencidas de que lo vamos a conseguir”, manifiesta a su vez Puyol. La activista santafesina recuerda que, mientras se estaba presentando el proyecto, ocurrieron dos nuevas muertes por abortos clandestinos en el Gran Buenos Aires.

Norma Cuevas continúa andando por la memoria de su hija Ana María, por el reclamo de justicia. Pero como otras mujeres de nuestra historia, convirtió su maternidad en acción colectiva para la transformación: “Vamos a seguir luchando hasta que tengamos la ley. Es para las jóvenes, para que ellas tengan su derecho, no como a Ana que no le dieron ningún derecho de vivir ni de decidir por su cuerpo. Estoy muy contenta por las chicas porque tienen mucha fuerza para seguir esta lucha conmigo”.

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