Un noticiero para el cambio. El presidente aprovechó la Cumbre del Mercosur para florearse. Además, en un acto congregó a los precandidatos de Santa Fe y Entre Ríos. Pichetto, muy ovacionado, a los abrazos con De Ángeli. Sonoras omisiones en los discursos. Una sola consigna: la primaria ya es a todo o nada.

¿Habrá que creer que están asustados o más bien están bajando la vara para que el resultado del 11 de agosto aparente ser una remontada histórica? Al macrismo siempre le gustó jugar corriendo desde atrás, pero en el acto realizado en el estadio de básquet de Ateneo Inmaculada ese juego se pasó de rosca. Todos los precandidatos que subieron a hablar al escenario central repitieron una y otra vez que las primarias ya eran a todo o nada.

No más de 600 personas, todas con cintita e inscripción digital previa. La concurrencia podía compararse con el estilo de los feligreses de Nuestra Señora del Carmen, en un domingo, con un poco de los de la Catedral y San Francisco y, por qué no, Agustinos Recoletos. Buena pilcha, mujeres con sombreros, sacos de tela buena, pocos sub-40, menos sub-30. Abundante Koleston. Un público que celebra a Alfredo De Ángeli por rústico y telúrico. El senador estuvo haciendo sus gags en la ciudad, enfervorizó a la concurrencia. Puso en un dicho el tono principal del acto: «No hay que ir a repartir estampitas a la puerta de la Iglesia, hay que salir a convencer a los infieles».

Foto: Mauricio Centurión.

Todo lo que fue la plana mayor de Cambiemos en la ciudad estuvo presente. La conjugación no es errónea. Dentro del estadio, Mario Barletta andaba manso, con la serenidad de los embajadores. Su estancia en Uruguay le sienta bien, hasta se dejó canchera barbita. Hubo un momento en el que se abrazó con los otros dos hombres del Rectorado, el diputado Albor Cantard y el actual jefe de la UNL, Enrique Mammarella.

Barletta fue el único intregrante del Grupo Universidad que fue reconocido en los discursos. Federico Angelini, cabeza de lista de Juntos por el Cambio, y De Ángeli se detuvieron, sobre todo, a valorar repetidamente el aporte de un ausente: Miguel Torres del Sel, que fue calificado como artífice del triunfo de Mauricio Macri. José Corral no tuvo que sufrir el desaire, ya que recién ingresó al estadio un poco antes que Mauricio Macri y su troupe. Cabe preguntarse cuántos fiscales pondrá Del Sel (o Pichetto) para la contienda que se avecina.

Otros ilustres fueron el candidato derrotado en Entre Ríos, Atilio Benedetti, y el incombustible y también derrotado intendente de Paraná, Sergio Varisco, que escuchó cómo Macri hablaba de la cantidad de operativos antidroga hechos durante su gestión. Por detrás de las cuatro hileras de asientos, pero no en las gradas más populares, deambulaba solitario quien fuera el primer candidato ganador del PRO en la ciudad, el joven textil y ex concejal Tomás Norman.

Foto: Mauricio Centurión.

A todo o nada

El primero en subir a hablar fue el precandidato entrerriano a diputado, Gustavo Hein, y luego la joven Ximena García, segunda en la lista de Juntos por el Cambio en Santa Fe.

La maquinaria discursiva del oficialismo comenzó a operar sin fisuras en ambas alocuciones. Esta campaña macrista versará sobre los «valores». «Estas elecciones de tratan de eso. De los valores», dijo García. El término fue repetido por todos los oradores, cada uno le agrega un matiz. Son la decencia, la honestidad, el legado de nuestros padres, aquello que se perdió. «Valores» es la palabra.

Tras repetir cerca de diez veces «Este es el camino», García introdujo otra metáfora, vieja pero efectiva, que también reiteraron todos los oradores: «Este es un momento histórico. Se define la historia. Hay que dejar todo en la cancha».

Cuando subió otra precandidata entrerriana, Gabriela Lena, Nikita Cantard se agarró la cabeza, refregándose. No fue por las palabras de su aliada, sino porque un oblicuo rayo de sol, que entraba por una ventanita alta, le daba duro y directo sobre la cabeza. Achinaba los ojos y sufría el diputado. Recién cuando subió Angelini pudo abrir los párpados, su azotada frente recibió un descanso.

Foto: Mauricio Centurión.

Federico Angelini directamente dijo que en la elección «Se esta jugando qué país le vamos a dejar a nuestros hijos» y que «Se esta jugando la libertad y la paz». Suave. Recuperó, de nuevo, la metáfora básica: «El 11 de agosto hay que dejar todo en la cancha. Hagamos como en la final del mundo. Importa y muchísimo el resultado».

Discreto, el canciller Jorge Marcelo Faurie, estrella gubernamental de la semana, se escurrió por el costado para llegar a su asiento, delante del escenario. Eran las 16.30 y ya había pasado media hora de discursos en los que, básicamente, se volvía sobre la misma imagen deportiva. Faurie se sentó cerca de la siempre espléndida Anita Martínez.

Foto: Mauricio Centurión.

«¡Antes no se hizo absolutamente nada en la Argentina! ¡No se hizo nada para que los argentinos puedan vivir mejor!» bramó Angelini. El exceso arrancó los mayores aplausos que haya recibido cualquier precandidato a diputado durante la tarde.

Impensada imagen hace poco tiempo. Miguel Pichetto y Alfredo De Ángeli riendo, codeándose, esperando juntos para entrar al estadio, sentados juntos durante todo el acto. Ambos, los más aplaudidos. De hecho, cuando entró, poco antes de las 16:00, el senador que en la noche de la 125 trató de Judas a Julio César Cleto Cobos fue recibido con el coro de su apellido. «¡Pichetto, Pichetto!», cantaban los asistentes.

Foto: Mauricio Centurión.
Foto: Mauricio Centurión.

De Ángeli, cuando tomó el micrófono, lo ponderó. «Necesitamos ampliar el cambio con personas con buena voluntad», dijo en alusión al palaciego peronista. Y volvió al punto: «Tenemos que dejar todo en la cancha». Entre otras afirmaciones, De Ángeli llamó a Macri «presidente honesto y honrado» y enumeró logros del gobierno abrir las exportaciones, generar empleo, bajar la pobreza y unir a los argentinos. Finalmente, cerró con una nueva versión del leit motiv del día: «No es menor lo que nos puede pasar el 11 de agosto. No a nosotros, a los argentinos», advirtió en tono agorero.

Chiche nuevo

Al final del acto, Pichetto fue el objeto de las selfies para todos. «Mirá si me voy a perder la selfie con Pichetto», decían en un grupo de pibas con botas. El florentino fue entregado a la gran masa macrista, perdió como 20 minutos en poder superar el frenesí de celulares, abrazos, besos y sonrisas para la pantalla del celular. Macri ya había salido raudo, junto a él su comitiva.

Foto: Mauricio Centurión.

«Hay muchos militantes peronistas que no comparten la visión autoritaria de La Cámpora», vendió el senador, una vez que recibió la palabra por parte de De Ángeli. Se supone que es la pata peronista que va a atraer a los desencantados. Su alocución fue breve y tuvo como destinatarios a sus ex compañeros Alberto Fernández y la bestia marxista Axel Kicillof. Ambos fueron criticados por oponerse a los términos del tratado entre el Mercosur y la Unión Europea. Pese a las desmentidas de los últimos días, dijo también que Kicillof propone la vuelta al cepo cambiario.

Habló poco Pichetto. Macri se demoró y después de un excitante video rítmico tuvieron que subir de nuevo Angelini, De Ángeli y el precandidato a vicepresidente. No volvió a decir palabra el ex jefe de la bancada peronista. Angelini recordó que hacían falta ocho mil fiscales en toda la provincia. De Ángeli recordó que Barletta y Faurie son ex alumnos de Inmaculada e invitó a Faurie al escenario. La ruptura del orden del acto provocó alguna zozobra, Angelini admitió que no tenía mucho más para agregar. La música subió y, luego, llegó el presidente.

Sin salirse de la regla

El discurso de Macri pudo haber sido dicho en Santa Fe, La Rioja o La Pampa. Apenas unas variaciones le dieron un tono local, como la mención del Belgrano Cargas. En líneas generales, es lo que viene repitiendo en los últimos actos. Estas fueron algunas de sus frases más destacadas:

Durante un tramo del discurso, el presidente enumeró sus políticas de alivio. No fueron levantados esos dichos en Twitter. Mencionó los créditos de Anses, los precios esenciales, el congelamiento pre electoral de las tarifas. Y después dijo que no había que volver al pasado.

Recién en el final arrancó una buena ovación, cuando levantó un poco la voz. Acaso haya estado cansado por la jornada, que había arrancado con actos en Entre Ríos. Entre frase y frase, el hombre paraba a recuperar un poco la respiración, delante del micrófono.

¿Qué tan real será esta inquietud por los resultados de las primarias? ¿Es la repetición de la habitual estrategia de campaña de un partido que siempre fue de segundo o es el temor a quedar demasiados puntos atrás y que los capitales golondrina se asusten?

Chi lo sá. Habrá que ver cómo avanza la campaña opositora, sobre todo en el campamento de les Fernández. Dicen los rumores que harán vivac la semana que viene en nuestra ciudad. Allí estaremos.

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