El Paraná, contaminado

    La contaminación por el uso de agroquímicos volvió a ponerse en el tapete semanas atrás cuando se conocieron los resultados de un estudio de los investigadores Alicia Ronco y Damián Marino, del Conicet, que demostró que la cuenca del Paraná está contaminada con el herbicida glifosato.

    El gobierno provincial, a través de algunos de sus ministros, reconoce que es necesario cambiar el modelo agrícola. Sin embargo, hasta al momento no lo tradujo en políticas concretas. “Hoy el sistema productivo está basado en la sojización, en la utilización agroquímicos y de semillas transgénicas, y ese es un modelo que hay que ir revirtiendo paulatinamente”, admitió el ministro de Medio Ambiente, Jacinto Speranza, en declaraciones a la prensa el pasado 4 de agosto.

    Hasta tanto se sancione una nueva ley de fitosanitarios, la norma actual establece un límite de 500 metros desde los centros urbanos a partir de los cuales se puede fumigar. Sin embargo, hay municipios en los que las ordenanzas establecen distancias menores. En otros casos, como el de San Jorge, la Justicia ordenó alejar las pulverizaciones hasta 800 metros, tras la presentación de recursos de amparo por parte de vecinos afectados. En cuanto a los controles, hoy son llevados a cabo en su mayoría por los municipios y comunas y son poco efectivos.

     

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