Dilema

Cada vez que viajo a Concepción del Uruguay, cuando me bajo del 2 para ir a la terminal, paso por una esquina donde siempre está trabajando la misma prostituta. Yo paso, más o menos, tipo 8:23 por ahí.

Apenas la veo (a veces está parada en la ochava, otras sentada a la sombra en la ventana de un negocio), y luego de volver mi mirada al suelo, me surge el siguiente dilema. Por un lado me pone contento que no la “haya levantado” nadie, porque eso significa que su vida, al menos por un rato, no corre peligro. Pero por otro lado, me preocupa que si nadie “la levanta”, ella no gana el dinero que le permite (sobre)vivir. Es decir, su vida corre peligro.

De ese dilema a preguntarme “¿abolición o legalización?” hay apenas unos 20 pasos. Es posta: hay 20. Los conté. Por si acaso a ustedes llegara a interesarles, yo creo que me inclino más hacia lo primero. No es el propósito de este texto defender mi inclinación. No hay espacio suficiente y, además, sé que es discutible y hasta deseo que sea discutida. Y como acá usted lee y piensa, pero no escribe, no podemos dialogar fluido. Así que al respecto solo voy a decir que cualquier trabajo que ponga en riesgo, de manera explícita y permanente, la integridad física y/o psicológica del trabajador (o sea, si le sucede algo no sea producto de un accidente laboral), pienso que es trabajo esclavo… Que pienso es un eufemismo de esclavitud. Ergo, no debería existir.

Sin embargo, la cosa no me resulta tan fácil de dirimir. Porque supongamos que mañana el Estado prohíbe la prostitución (y no solo a las prostitutas, criminalizándolas)… Sí, ya sé que soy ingenuo. Decía que la prohíbe: ¿quién se hace cargo de la persona que se quedó sin “trabajo”? No sea facho, por favor, y no diga “que se la arregle sola”. Esa mujer de un día para el otro tiene que empezar una nueva vida. Y el Estado no la puede dejar librada a la voluntad del sector privado. ¿Por qué no?

En primer lugar, hay que garantizarle el cumplimiento de su derecho inalienable a trabajar. Si depende del privado, no sea usted también ingenuo, sabemos que a una mujer sin “experiencia laboral”, le espera con suerte que la negreen como empleada doméstica. Y a ver vos el de la tercera fila, te pregunto: ¿quién le da trabajo a una persona que viene del cordón oeste de la ciudad y, para colmo, era prostituta? ¿Quién la va a dejar entrar a la casa sin mirarla como sospechosa o, directamente, como chorra? Complicado con lo prejuicioso que somos.

Pensemos que una piba joven, si se la saca de la calle, todavía tiene chances de ser formada (por el Estado), es decir, ingresarla al sistema educativo en sus diversos niveles (¿creyó que iba a decir “enseñarle un oficio”? Claro, es pobre y negra. ¡Pero mire que es facho! Un oficio también podría ser, sí. Lo estaba cargando). Generarle mayores posibilidades de desarrollarse por sí misma en el mundo. ¿Pero y con las mujeres mayores e, incluso, ya en edad de jubilarse y que siquiera fueron a la escuela? ¿Qué hacemos con ellas? A determinada edad ya es mucho más difícil tener la voluntad de aprender, y más cuando tu primordial preocupación toda tu vida fue y es sobrevivir.

Si está esperando alguna respuesta a estas preguntas, acabo de decepcionarlo o decepcionarla. Le dije que tenía dilemas, no soluciones. Esto es solo lo que me surge pensar cada vez que la veo a ella, en esa esquina, por la que paso siempre que me bajo del 2 para ir a la terminal. Y que voy pensando mirando al piso, solo. Por suerte tengo este espacio en el periódico para que usted, si quiere, piense conmigo y me conteste. Así me ayuda a seguir pensando cómo ofrecerle a ella la oportunidad de una mejor vida. O la oportunidad de que elija la vida que ella quiera.

Un solo comentario

  1. Hoy es 11 de febrero y hace 5 días que has escrito tu artículo planteando tus dilemas y aún nadie los ha contestado. Pero prmero te cuento que descubrí este periodico por casualidad (hoy) y leí tu comentario y aunque no es mi fuerte, me animaré a aportar algo más en lo que concierne a este problema socio-político (que es mundial) y que ha llevado a muchas naciones «desarrolladas» a legislar sobre esta cuestion tan espinosa. Otros paises del resto del mundo ( aunque «no tan desarrollados») han intentado alguna vez copiar esos «adelantos» de los mas «avanzados» con diferentes resultados que si miramos bien es el mismo: La prostitución permanece ahí con diferentes status (acorde a la clase social) pero en el fondo es lo msmo: esclavitud (como tú bien lo has explicado). Pero vamos al grano. Me acordé de pronto de algo que leí de una escritor , un humanista que hoy ya no se encuentra entre nosotros lamentablemente. Su nombre ? Bertolt Brecht que en uno de sus análisis socio-politicos nos dejó la siguiente perla que mucho tiene que ver con este tema y que espero te sirva a tus dilemas. Te la comparto porque es como una luz que hará refleccionar hasta el más reacio. Dice así :
    «El analfabeto político es tan burro que se enorgullese
    e hincha el pecho diciendo que odia la política, por eso es «apoiitico»
    No sabe el muy imbécil que de su ignorancia nace la prostituta,
    el menor abandonado, el asaltante, el drogadicto
    y el peor de los bandidos que es el político corrupto
    y el lacayo de las empresas nacionales y multinacionales»

    BERTOLT BRECHT
    Espero te sirva y te ayude. Hasta la próxima. Sigue escribiendo ya que lo haces muy bien.

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