Tu misoginia no es un chiste

La Defensoría del Público se pronunció respecto de una denuncia por violencia mediática ante un «chiste» que se enunció en un programa de LT10. Indicó que se trató de «un mensaje misógino y violento hacia el género femenino».

«Una señora sube a un colectivo con sus ocho hijos, logran sentarse siete y ella, queda uno parado. La madre ve al fondo a un señor dormido sentado con las piernas muy abiertas y le pide al hijo que le diga que cierre las piernas así puede sentarse también él. El niño vuelve y le dice a la madre que el señor le respondió que si ella hubiera cerrado las piernas entrarían todos en el colectivo».

Esa pretendida humorada salió al aire el 15 de marzo, en el programa «Fabián al Mediodía», en la radio de la Universidad Nacional del Litoral. Al día siguiente, la periodista Mariana Steckler presentó una denuncia en la Defensoría del Público bajo la carátula «violencia mediática».

Cuatro meses después del hecho, la Defensoría le respondió a Steckler que «en función de este análisis y de las obligaciones de tratamiento igualitario y no estigmatizante hacia las mujeres vigentes en el marco jurídico actual para quienes hacen radio y televisión. El informe interdisciplinario de la emisión identifica que el chiste que propone el comunicador a las audiencias, más allá de su formato y pacto de lectura específicos que invitan a interpretarlo desde el código humorístico, promueve y legitima ante la audiencia un mensaje misógino y violento hacia el género femenino».

Según lo informado, el 18 de junio hubo una reunión entre representantes de la radio y de la Defensoría, que les hizo saber lo inconveniente de esas expresiones, sobre todo en una radio universitaria. «Los integrantes de la emisora reconocieron la inconveniencia del fragmento pretendidamente humorístico que fue motivo de reclamo, al mismo tiempo que señalaron que no existió una intención lesiva en aquella oportunidad», dice el informe.

«Ojalá no tengamos que volver a relatar estas denuncias porque eso significará que los medios de comunicación se toman en serio la responsabilidad que implica incidir en el pensamiento, el diálogo y el posterior accionar de una sociedad», señaló Steckler, quien además bregó «por un periodismo sin violencia mediática, sin odio de clase, sin discriminación sexista, sin misoginia».

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