Adul recupera las memorias políticas de la FIQ en el marco de sus 100 años

Foto: Mauricio Centurión.

El gremio organizó una actividad para repasar la lucha docente y estudiantil en la Facultad de Ingeniería Química, a través de relatos en primera persona de sus protagonistas.

En octubre de 1919 se creaba, mediante la Ley Nacional nº 10.861, la Universidad Nacional del Litoral, y con ella la actual de Facultad de Ingeniería Química (FIQ). Adul, el gremio de la docencia universitaria, organizó una actividad en el marco del centenario para recordar la lucha docente y estudiantil de esa casa de estudios a lo largo de su historia.

La charla, titulada «Memorias políticas de la FIQ. 100 años de lucha por la universidad pública», fue brindada a fines del mes pasado en el Octógono de la FIQ, histórico espacio de participación y debate. “La FIQ y el Octógono significan confianza en los demás, solidaridad, aprendizaje, participación” sintetizó Bruno Spadillero, quien participó del panel y brindó testimonio sobre el movimiento estudiantil de los fines de los años 90 y principios de 2000.

Junto a Spadillero estuvieron Raúl Churruarín, quien estudió en la facultad y además fue docente y trabajador no docente en las décadas del 60 y 70, Delegado Interventor (1973-1974) y Decano Normalizador de la Facultad (1974); Mirtha Streiger, egresada de la facultad e integrante de la Comisión para la reincorporación de docentes cesanteados por la Dictadura y Carlos Raviolo, quien estudió Ingeniería Química entre 1968 y 1975 y estuvo preso durante la última dictadura, recuperando su libertad en 1984. También participaron Victorio Marzocchi, docente e investigador entre 1972 y 2016 y la egresada Aneley Poi. La coordinación del panel estuvo a cargo de Mariana Carminatti, docente de la FIQ e integrante de la Comisión Directiva de Adul.

La resistencia a las dictaduras

Las dictaduras que se sucedieron durante la década del 60 y del 70 tuvieron entre sus principales características la persecución política a los fines de poder instalar un modelo social y económico al servicio de los intereses foráneos. Allí estaban las y los estudiantes, docentes, no docentes e investigadores de la Facultad de Ingeniería Química, resistiendo en defensa de un modelo nacional y popular, y de los derechos que pretendían cercenarse. “No nos conformábamos con estudiar, rendir exámenes, recibirnos y ponernos al servicio de las multinacionales. Buscábamos otra cosa”, recordó durante el panel Carlos Raviolo.

Los años del Che, el Mayo Francés y Vietnam fueron el tiempo que encontró a trabajadores y estudiantes en las calles. “En esa época, por sobre las autoridades, primaba la unión de los estudiantes. En eso devino el Rosariazo, el Correntinazo, el Cordobazo y en Santa Fe, el Manzanazo” señaló Mirtha Streiger, en alusión a los hechos ocurridos en 1972, durante la huelga de trabajadores municipales, a la cual se sumaron en solidaridad los estudiantes de la universidad. La protesta llegó a los barrios populares de la ciudad, y terminó con represión policial, a la cual se respondió arrojando manzanas. “Siempre hemos transitado los momentos políticos del país”, manifestó la egresada.

“Estuvimos muy involucrados en todo lo que pasaba en los 70. La Facultad fue muy participativa: docentes, estudiantes, no docentes e investigadores. La persecución de los sectores populares proviene del año 55 y no ha parado. Tuvo un pico más importante en la dictadura genocida del 76″, contextualizó Churruarín. «Esta facultad tuvo muertos en el contexto de la Masacre de Trelew, y decenas de muertos y desaparecidos en la dictadura. Esas personas participaron en la construcción y reconstrucción de la universidad a lo largo de décadas. Yo creo que todavía se sienten” reflexionó el docente.

En el octógono de la Facultad, una placa recuerda a 69 integrantes de la comunidad universitaria de la FIQ y de la EIS que lucharon por una sociedad más justa, muertos y desaparecidos durante la década del 70 y principios de los 80.

La lucha en los 90

Con el compromiso social como forma de transitar la formación universitaria, la FIQ también fue un ámbito de resistencia a las políticas de los 90. “ Gran parte de los sectores docentes y estudiantiles sabían que el final del menemismo nos encontraba con recortes presupuestarios y muchos problemas económicos”, recordó Spadillero, quien en esos años fue presidente del Centro de Estudiantes y consejero directivo y superior.

“A finales de 2000 y principios de 2001 vivimos el recrudecimiento de los recortes presupuestarios a la universidad, a jubilados, a docentes y a empleados públicos. Eso volvió a unir a todos los sectores para defender la educación pública en la calle. En muchos casos acompañando procesos de los movimientos de desocupados y piqueteros” cuenta Spadillero. “Hacia adentro de la universidad en muchos casos teníamos diferencias, pero hacia afuera siempre hicimos el esfuerzo de dar un discurso de la importancia de la educación pública y de mostrarnos lo más homogéneos posible, para que la sociedad lo entendiera” subraya.

Su relato se une al del Victorio Marzocchi, quien recordó la Asamblea Interestamental de 2001 como un espacio de lucha interclaustro. El docente y el egresado enfatizaron la participación política, los debates, la reflexión conjunta que le hizo frente a la Reforma del Plan de Estudios -promovida por los organismos internacionales y los recortes presupuestarios.

Los desafíos de hoy

El recorrido histórico concluyó con las demandas actuales. Aneley Poi, egresada y ex presidenta del centro de estudiantes, intervino en el panel para hablar de la participación estudiantil en el período 2007 – 2013. Poi refirió a la lucha por fomentar el ingreso y la permanencia y a la situación actual de la universidad pública, tras cuatro años de reducción del presupuesto destinado a la educación superior.

“Los recortes en educación no facilitaron para nada generar más acceso a los sectores más vulnerables. Que la universidad sea pública no quiere decir que pueda ingresar cualquiera, porque no está pensada para que uno estudie y trabaje, o para que uno pueda tener un hijo y venir a estudiar» describió. «Hay que seguir luchando por esas cuestiones. El Estado tiene que sentar las bases para que todos tengamos esa posibilidad. Esperemos que el nuevo gobierno que entre lo tenga en cuenta”, expresó finalmente la egresada.

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