Intelectuales peronistas llamaron a "superar" el actual debate interno

Cinco referentes culturales del Frente de Todos participaron del acto de campaña organizado por La Corriente de Agustín Rossi en Rosario. Qué dijeron Ricardo Forster, María Esperanza Casullo, Eduardo Jozami, Juan Giani y Edgardo Mocca.

Forster: "La política convertida en cifras es la muerte de todo proyecto emancipatorio"

Quiero agradecer a (Leandro) Busatto y (Agustín) Rossi por esta celebración de la política. Debemos recuperar el entusiasmo de que la política es celebración y sentir la alegría de dar la pelea y debatir a fondo. Recordar que las madrugadas discutiendo son el alma de nuestra tradición y de las militancias nacionales y populares.

Por eso discutimos como discutimos, y no somos como las derechas que se ponen de acuerdo para discutir las vidas de las sociedades. Nosotros discutimos de una manera intensa para encontrar algo tremendamente difícil y complicado que es hacer posible la vida digna y feliz de los pueblos.

Es un camino escabroso y complejo porque siempre nos enfrentamos a adversidades y dificultades, contra poderes espantosos que cada día ejercen presión sobre nosotros. Se requiere de la política, de la participación y de la militancia para tomar conciencia de un proyecto que nos reúne a todos más allá de las diferencias y divergencias.

Porque cuando se construyó el FDT sabíamos que hacíamos lo imprescindible para evitar el horror macrista. Una estrategia política que logró reunir lo que durante muchos años estuvo separado. También creo que absolutamente todos los que estamos acá sentimos que el 25 de mayo de 2003 Néstor Kirchner reinventó la idea de que la política podía transformar la sociedad. Y de esa manera le permitió al peronismo recuperar sus mejores banderas.

No podemos sospechar de aquellos que 'supuestamente hoy no serían parte' de esa oleada extraordinaria que recuperó al país de dos derrotas. En realidad de tres, por Malvinas. Pero una que nos partió al medio fue la del '76 y otra que se forjó en la década del 90 con la transformación más perversa de la estructura social del país.

El estallido del 2001 es el producto de esa doble derrota. De esa perpejlidad de las políticas emancipatorias, fenómeno que no pasó solo en Argentina. La América Latina de los '90 fue copada por la maquinaria neoliberal. Por eso la trama posterior al estallido del 2001 se resuelve de una forma inesperada para la mayoría de nosotros que es la emergencia de un personaje muy peculiar, en el interior de un movimiento social y político que generó un nuevo relato, sin el cual no habría política.

Por eso es importante recordar que las cifras son necesarias, pero la política convertida en cifras es la muerte de todo proyecto emancipatorio. Las cifras tienen que estar dentro de la política para que la narrativa de nuestro movimiento llegue al corazón de la masa que defendemos.

Plantear diversas corrientes peronistas es una tontería. Hay un FDT complejo, derivado de una experiencia única. Es un milagro del peronismo la construcción de este frente y haber ganado una elección en primera vuelta. Ahora nos enfrentamos a la paradoja de tener que poner en discusión lo que no se debe discutir, que es la necesidad absoluta de la continuidad del FDT y del presupuesto que permitió esa continuidad.

La unidad ni siquiera debería ser un postulado. Ya es algo construido y ganado. Hay además un punto que no podemos perder de vista. Creo que un proyecto de transformación de la sociedad es heredero de una memoria que queda en riesgo si la derecha vuelve a ganar en la Argentina. El 2023 es el camino del presente, del futuro y de las memorias. La memoria de quienes tocaron el alma de cada uno de nosotros.

Los desafíos son inmensos. El mundo está en un momento terrible. Subestimar el impacto de la pandemia es un absurdo. Y hacerlo desde nuestras propias filas, ya es una primera dificultad.

La segunda dificultad es la guerra entre Rusia y Ucrania, que está cambiando la matriz de la política y economía global. Por eso: a situaciones extraordinarias, respuestas extraordinarias. El gobierno del Alberto Fernández y Cristina Kirchner tiene que tomar medidas que sean capaces de iniciar una profunda reparación social que nos permitan, no solo ganar una elección, sino demostrar que la derecha no pasará en la Argentina.

Casullo: "El desafío es pensar relatos en grande"

Escucho mucho hablar de 'unidad', pero creo que antes hay una necesidad básica que es la de estar juntos. Venimos de dos años en que no pudimos vernos y de un momento en que hacia dentro del FDT por diversas razones fue difícil juntarnos. Pero es absolutamente necesario hacerlo porque estar juntos implica la posibilidad de hacer política cara a cara. Eso lo aprendimos en pandemia. La política popular depende de estar cara a cara, hablar y si es necesario hacer volar sillas, porque solo de ese intercambio puede generarse sentido.

Tenemos déficits: de energía, de gasoducto, de poder cobrar retenciones. Pero además tenemos un déficit de sentir: quiénes somos, para qué estamos acá, quién es el adversario. Sus respuestas se pueden generar en la discusión fraterna entre compañeras y compañeros. Por eso estos encuentros nos permiten salir de la sensación de que no entendemos los conflictos que nos atraviesan. Lo elemental solo se podrá suturar arriba, en el liderazgo, pero también es necesario que lo hagamos entre compañeros y compañeras.

Este gobierno no tiene un déficit de gestión solamente. Todo el movimiento tiene un déficit de relato. Esa palabra tan vilipendiada. Todo el mundo tiene algo para informar, pero en la realidad social las cosas no adquieren sentido solas: ni los autos de fabricación nacional ni las escuelas que se hicieron, ni los kilómetros de ruta. Hay que enhebrarlos. Son historias con héroe, con final feliz, con un nosotros que se va desarrollando.

Somos un movimiento racionalista que solo busca sentido en el dato. Pero esta noción de relato que fue tan vilipendiada es un eje crucial de la política. Tenemos que cambiar el mundo a través de palabras.

Ese es el rol de las y los políticos. Me preocupa mucho escuchar discursos del tipo 'ya está, la elección del 2023 está perdida, dan mal las encuestas...' Quiero recordar que en el 2009 se perdió una elección legislativa en donde la boleta de la provincia de Buenos Aires la encabezaba nada menos que Néstor Kirchner. Tengo en mi escritorio una nota de enero del 2019, donde Mauricio Macri desde Villa la Angostura y siete meses antes de las Paso decía que el macrismo confiaba en ganar las 14 gobernaciones. Siete meses antes de las Paso el macrismo no solo estaba convencido de que ganaba la elección presidencial, sino que iba a ganar 14 provincias, entre ellas Santa Fe. Entonces es cierto que hay problemas, pero también es cierto que falta un año y medio.

El desafío es pensar relatos en grande. Pensarnos al país y a nosotros mismos en grande. Pensar programas para acercar a nuevos actores sociales. Pienso mucho en la juventud. Al inicio de la pandemia se anotaron miles de jóvenes voluntarios a participar en las campañas de asistencia. Ahora son jóvenes que están en sus casas. ¿No podemos hacer un llamado voluntario para trabajar en las comunidades, para sostener las economías del cuidado? ¿No podemos ser el gobierno que repiense la educación pública? Pensar en grandes transformaciones.

Esto solo lo puede hacer la política. El decir no se puede es de los analistas; el de la política es decir sí se puede. No solo vamos a ganar, sino que vamos a ser felices. Desde Platón sabemos que el rol del político no es contar la realidad, sino trascenderla. Ir en contra y construir algo mejor y más trascendente. Contarlo tan bien y con tanta vocación que nos lo creamos. Y si nos lo creemos, entonces va a dejar de ser una mentira.

Jozami: "Necesitamos tanto de los sindicatos como de los sectores populares"

Recuerdo la convocatoria de 2015, pocos días antes de la elección de octubre. Fue un acto vibrante pero del que salimos muy preocupados, aunque con la convicción de que estábamos haciendo lo necesario. Pocas veces salí tan convencido sobre lo que había que hacer. Pero ese último impulso no nos permitió revertir la derrota que se presentía. Y creo que todavía no terminamos de profundizar el análisis sobre las causas de esa derrota. No hicimos todo lo que estaba a nuestro alcance.

Creo que nos enfrentamos a una coyuntura similar. Con la gran diferencia a nuestro favor de que falta un año y medio para las elecciones. Estamos ante la posibilidad de profundizar las políticas propias de un gobierno popular para que alcancen los logros económicos que nos llenaron de admiración, y para que el avance económico se replique en los ingresos de los sectores populares.

Tenemos un año y medio para consolidar la unidad del FDT. No tiene sentido discutir si es mas importante la unidad o la reivindicación por mejores salarios. No tiene sentido la comparación. Las dos son tareas para llevar adelante. Hay sectores no muy lejos de los sectores populares que se identifican mas con los trabajadores formales, con los grandes sindicatos, que siempre han estado a la cabeza de la lucha popular. Y hay otros sectores que piensan que ya se ha terminado esa época de los grandes sindicatos y movilizaciones. Y ahora hay organizaciones sociales o de trabajadores al margen de lo formal. Discusión muy interesante, pero no podemos darnos el lujo de centrar allí nuestra discusión principal. Necesitamos de la movilización de los sindicatos y la presencia cada vez más activa de los sectores populares.

Otra discusión que no tiene mucho sentido es la de preguntarse qué es la unidad. Por dos razones: porque todos ya sabemos que es seguir avanzando en las políticas sociales y el mandato popular, y porque sin unidad va a ser imposible llevar adelante esas políticas. No se trata de estar entre una cosa o la otra: más unidad que nunca en el FDT y en el campo popular. Más participación que nunca, porque esta situación preocupante en relación con la unidad del frente no se va a resolver por un acuerdo entre pocos dirigentes.

Que no se entienda mal: las dos figuritas más grandes del frente no pueden mostrarse por separado, eso es fundamental. Pero será en la discusión entre todos como vamos a impulsar la reconstrucción de nuestro frente en un sentido virtuoso. Se debe hacer una convocatoria amplia de los sectores populares mejor que la de hace dos años.

Los datos de la economía nos llenan de entusiasmo, pero al mismo tiempo nos exigen estar juntos valorando cada una de las pequeñas cosas que se hicieron. Parece mentira que haber aumentado el 2 por ciento de retenciones para algunos productos sea una conquista, pero lo es. Recuerdo que hasta Onganía pudo imponerle retenciones a los sectores agropecuarios. Y ese año se aceptó porque era un acto de justicia, en última instancia.

También es preciso reflexionar cómo hemos llevado adelante con exceso de confianza algunas políticas que resultaron fallidas. Voy a recordar un caso doloroso como Vicentin. Quedó como un signo de nuestra impotencia. Empezamos con la propuesta de máxima: anunciamos la expropiación de una empresa, noticia que fue tomada con júbilo porque la Argentina necesita una empresa testigo en el mercado de granos. Pero todavía nos faltaba saber si nos daban los votos en el Congreso.

Entonces cuando la situación es difícil hay que acordarse que la participación y movilización popular puede cambiar la relación de fuerzas. Tendríamos que haber aprovechado y escuchado el reclamo de los pequeños y medianos productores estafados.

Valoremos todo lo que estamos avanzando, por mínimo que parezca. Necesitamos de la unidad de todos. No podemos seguir preguntándonos para qué la unidad. Ya sabemos lo que queremos y hay una crisis muy importante a la que dar respuesta. De alguna manera todos somos responsables y tenemos cosas para hacer.

Giani: "A diferencia de Néstor y Cristina, este gobierno tiene oposición política"

Parto de un diagnóstico: veo confusión y desánimo. Por eso escribí 10 tesis contra la confusión y el desánimo.

1. Mauricio Macri no es ni tonto, ni burro, ni vago. Construyó por primera vez en la historia argentina una fuerza de centro-derecha que tras un muy mal gobierno sacó el 40% de los votos, y que acaba de sacar 42% movilizando 100 mil personas a Plaza de Mayo. Fue un cambio radical de la política argentina, principalmente porque fue el motivo que llevó a Cristina a elegirlo a Alberto. Este gobierno, a diferencia de Néstor y Cristina, tiene oposición política.

¿Por qué no avanzó Vicentin o la reforma de la Corte? Porque no tenemos los votos en el Parlamento. Escuchaba a Roberto Feletti pedir retenciones móviles. Suscribo: estoy totalmente de acuerdo. Pero si mandamos un proyecto al Parlamento, Juntos por el Cambio lo va a tirar a la basura.

2. A Alberto le tocó bailar con la más fea. La pandemia más grande en la historia de la modernidad, el sobreendeudamiento de Macri y ahora una guerra territorial de las de antes. En ese contexto gobierna el Frente de Todos y de eso no hay que olvidarse.

Quiero refutar toda comparación de la actual situación con el 2001. Me preocupa esa referencia a una situación de precolapso. ¿Se acuerdan de los titulares en pandemia? Pero al final no "colapsó" el sistma de salud ni "estalló" el conurbano. Eso está en nuestro haber.

Pero quiero alertar que todas las fuerzas militantes que conozco funcionan disimulando sus defectos y exhibiendo sus virtudes. Hoy el FDT funciona al revés. Eso yo no lo vi nunca.

3. La elección la perdimos por la pandemia. No la perdimos por un supuesto ajuste. No comparto esa teoría. La perdimos por una pandemia que golpeó a todos los gobiernos del mundo. Es un dato y no una opinión. En la pandemia hicimos lo único posible: atajar penales. Fue además una época en la que no se pudo tomar deuda como hicieron todos los demás países del mundo.

Atajamos los penales y perdimos la elección. Por supuesto que hubiese tenido que haber una política de ingresos más agresiva y que la famosa fiesta de Olivos no ayudó para nada. Pero voy a decir algo contrafáctico: aunque esto no hubiese sucedido, perdíamos igual. Quizá por menos margen, pero es así.

4. No es lo mismo un ajuste que gastar menos de lo que podríamos haber gastado. En la Argentina del FDT no hubo ajuste. En 2021 mejoramos todos los índices. ¿Qué ajuste? Lo que sí pasó, y es una crítica a la gestión de Martín Guzmán, es que gastamos menos de lo podríamos haber gastado. El presupuesto 2021 marcaba un déficit fiscal del 4,5%, pero terminó siendo del 3%. Nos comimos 1,5 puntos, pero tampoco fue un ajuste.

5. El acuerdo con el FMI es un buen acuerdo. Es como que Rosario Central le saque un empate al Paris Saint Germain, y jugando de visitante.

Hay quienes dicen que se podría haber llegado a un mejor acuerdo. Es una afirmación que carece de sentido. No hay demostración histórica o política que muestre otro mejor acuerdo posible.

Por eso no es sensato dividirse por una afirmación que carece de sentido. En todo caso, todos estamos acuerdo en que no debe haber ajuste. Eso es lo importante: trabajar para que no haya ajuste.

Entonces entre todos tenemos que hacerle presión a Guzman, a Kulfas, a Todesca para que no ajusten. Nosotros cumplimos el acuerdo, pero no nos caguen.

6. A este gobierno le falta enemigos. Es un problema de la discursividad del presidente. Venimos impregnados del discurso del enemigo, que Néstor y Cristina retomaron de Perón. Perón es la combinación de antagonismos y comunidad. El peronismo es antagonismo, y al FDT le falta un adversario.

Quizá sean los formadores de precio. Hay formadores de precios que son bastante hijos de puta. Hay que ponerse más firmes con ellos.

También veo por ahí una especie de neomorenismo. Un energúmeno como Guillermo Moreno fue durante 7 años el hombre fuerte en la economía de nuestro gobierno: hay que acordarse de eso. Moreno nunca apoyó la economía popular ni la desconcentración. Se juntaba con formadores de precio y preguntaba cuánto vale el kilo de azúcar. Si valía 5, los formadores la subían a 8. Entonces Moreno llamaba y los puteaba, los formadores de precio lo bajaban a 6 y todos contentos.

Y después vino Augusto Costa que es mucho más inteligente y sofisticado, y creó Precios Cuidados. Una política que sirve y que se sigue implementando. Que no alcanza y en la que hay que ser más firmes.

Hay cierto compañeros del kirchnerismo que están construyendo un kirchnerismo que nunca pasó.

7. Pensemos en la experiencia del '73. Puede sonar dramático pero lo quiero decir. Acá no hay Perón ni López Rega; no hay posiciones armadas ni Videla. Pero hay cierta dinámica de la política actual que me hacen acordar al Frejuli de 1973.

Escucho la palabra 'traidor', y es una palabra que no tiene retorno. Perón siempre decía 'ni apresurados ni retardatarios". Si hubiéramos escuchado esa frase de Perón, o si él la hubiese aplicado mejor, nos hubiésemos salvados de muchas desgracias.

Ustedes me dirán que acá no hay Perón, que Alberto y Cristina no son Perón, y yo solo puedo contestar: es lo que hay. Entonces le pedimos que sepan regular esa tensión entre apurados y retardatarios.

8. No hace falta solo unidad, también se necesita cohesión. Unidos estamos, pero nos falta el 'espalda con espalda'. Que cuando el otro se equivoque, cubrirlo. Y en todo caso putearlos donde nadie los vea. Ninguna fuerza política gana sin cohesión.

9. Por supuesto que hay 2023. ¿Qué clase de peronista duda de que no lo haya? La voluntad de poder y vocación de mayorías es nuestro ADN. A veces poniendo en la bolsa lo que sea. Nuestro problema es en todo caso el exceso de vocación de poder.

No hay pandemia (la causa principal de la derrota) y todos las previsiones indican números en crecimiento. Entre 2009 y 2011 el FPV creció 22 puntos, de 32 a 54. En 2019 crecimos 18 puntos: de 30 a 48. No hagamos política por encuesta.

10. Hace falta un giro en la política económica. Voy a mencionar estadística pública: Alberto cumplió su palabra porque en 2021 los salarios le ganaron a la inflación. Las jubilaciones y las pensiones también.

Pero cuidado: si uno profundiza un poco, se encuentra con que el salario registrado creció incluso un poco más, mientras que los salarios informales perdieron como en Camboya.

¿Qué es esta economía? Si habiendo crecido 10,3 y bajado el desempleo, aún así el 35 por ciento del pueblo, que es nuestra base electoral, pierde 10 puntos de sus ingresos, quiere decir que si seguimos así vamos a volver a perder. Si queremos ganar las elecciones, hay que hacer una cosa: meter ingresos. Tener una política de ingresos más agresiva para Juan Pueblo.

Si eso no pasa, el próximo presidente se llamará Horacio Rodríguez Larreta.

 

Mocca: "Haríamos mal en recitar el decálogo de la unidad sin asumir nuestra insuficiencia política"

Es un momento muy difícil y tenso. Se dice que el Frente de Todos se rompió, pero la política se construye en la deliberación popular y en la militancia, no solo en las urnas.

Claudio Scaletta dijo hoy que la inflación en Argentina no es producto de la guerra de Ucrania, sino de nuestra incapacidad para cobrarle a los que se están llenando de plata. Por eso haríamos mal en recitar el decálogo de la unidad sin asumir nuestra insuficiencia política, la que nos lleva a admitir como normales cosas que no deberían ser admitidas. Los datos de pobreza e indigencia, al margen de que mejoraron, son estremecedores y no pueden ser tomados con indiferencia.

Somos de una generación que conoció muchas privaciones, pero en la que los pibes que jugábamos al fútbol, tangamos un mango mas o un mango menos, íbamos a los mismos colegios y usábamos los mismos pares de zapatillas. Nos reconocíamos como hijos de laburantes. Y eso es algo que la Argentina no puede perder. El sentido de igualdad y de pertenencia no lo podemos perder.

Se discute la unidad en términos formales: para qué, cómo, cuándo. El origen del FDT fue una intervención de Cristina del 18 de mayo del 2019. A todos nos quedó la sensación de haber asistido a una enorme sorpresa. Pero quedó la idea de la unidad. Cristina esa mañana pidió que sea una unidad muy amplia para la lucha electoral pero más amplia aún para crear la coalición de gobierno que la sustente. Dijo que fue así como la región pudo cambiar para todos.

La región hoy es una enorme incógnita, debe decirse. A mí no me gustó que la Argentina haya concedido a la propuesta de Estados Unidos en el Consejo de Seguridad. La rechazo no porque sea partidario de Putin o de Rusia, sino porque se discutió una cosa que no tenia respaldo de prueba contundente. Muchos organismos de prensa del mundo ponen en duda su veracidad. Lo que circula es que se necesita espectacularizar la guerra para prolongarla. A Estados Unidos no le conviene una zona de paz en un lugar que ya no necesita de la OTAN.

Quería terminar diciendo que la discusión interna no es de consignas. Hay que pensarlas en término de qué es lo que tenemos que hacer. Antes que una ruptura necesitamos más unidad para enfrentar los desafíos que tenemos. No con la altisonancia de una "guerra", sino con la decisión de defender aspectos de nuestro país y de nuestra economía.

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