Es una medida sin precedentes desde el retorno de la democracia. La justificación oficial apunta a un caso de "espionaje ilegal" de periodistas de TN, pero la decisión alcanza a los cerca de 60 trabajadores y trabajadoras de prensa que cubren diariamente la sede del Poder Ejecutivo.
El gobierno de Javier Milei prohibió este jueves el ingreso de todos los y las periodistas acreditados a la Casa Rosada en una medida que no registra antecedentes desde 1983. La Casa Militar desactivó sin previo aviso las acreditaciones de unos 60 trabajadores de prensa y el sistema biométrico de ingreso por huella dactilar fue desactivado para todos los periodistas. Los cronistas que cubren habitualmente Balcarce 50 se enteraron de la prohibición al llegar a las rejas de entrada.
La medida fue confirmada por la Casa Rosada mediante un breve mensaje oficial que señalaba: "Se decidió quitar las huellas dactilares a los periodistas acreditados de manera preventiva por el espionaje ilegal".
La excusa invocada por el oficialismo remite a una denuncia penal presentada por la Casa Militar contra dos periodistas del canal Todo Noticias. La presentación judicial se realizó luego de la emisión del programa "Y mañana qué", conducido por Luciana Geuna, en el que se mostraron diferentes áreas de uso común del palacio de gobierno. La denuncia recayó por sorteo en el juzgado federal N°4 de Comodoro Py, a cargo del juez Ariel Lijo, y alcanzó también a Ignacio Salerno, periodista acreditado por TN en la Casa Rosada.
Sin embargo, la sanción no se limitó a los involucrados en ese caso: el Gobierno dejó sin efecto la prórroga de la acreditación 2025 y supeditó la continuidad de los permisos a que avance la causa judicial, sin que se haya emitido un comunicado oficial al respecto.
Las reuniones de funcionarios en Casa Rosada son públicas y están obligados a informarlas.
¿Cómo puede ser espionaje ilegal mostrar los pasillos y las reuniones en la Casa Rosada? pic.twitter.com/1G1yGlBYzh
— ari lijalad (@arilijalad) April 23, 2026
Una censura que viene escalando
La medida de este jueves no es un hecho aislado. El 6 de abril, el Poder Ejecutivo ya había revocado las acreditaciones de periodistas de siete medios de comunicación —entre ellos El Destape, A24, Ámbito Financiero, FM La Patriada y Tiempo Argentino— bajo el pretexto de su presunta vinculación con una supuesta campaña de espionaje ruso. Esa decisión fue repudiada por la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) y por legisladores de la oposición.
Lo de este jueves va más lejos: es la primera vez que se cierra la Sala de Periodistas de manera total. Otros gobiernos intentaron limitar ese espacio —la administración de Carlos Menem intentó cerrarlo, Mauricio Macri planeó trasladarlo al segundo piso para dificultar la tarea periodística—, pero ninguno llegó a concretarlo. Incluso durante la última dictadura la sala permaneció abierta y fue escenario de momentos históricos, como la pregunta de José Ignacio López a Rafael Videla sobre los desaparecidos.

El contexto: Milei y los periodistas
La decisión se conoció horas después de que el propio presidente Javier Milei publicara en la red X una serie de mensajes en los que calificó de "basuras repugnantes" a quienes "portan credencial de periodistas".
En simultáneo, el presidente recibía en la Casa Rosada al magnate tecnológico Peter Thiel, cofundador de Palantir y conocido por sus posiciones críticas respecto de la compatibilidad entre libertad y democracia. El empresario tecnológico dice que “la libertad es incompatible con la democracia”.










