El ajuste en las tarifas del transporte interurbano vuelve a trasladar la crisis del sistema a los usuarios, que deberán pagar un 30% más por un servicio esencial.
El Gobierno de Santa Fe autorizó un aumento del 30,57% en las tarifas del transporte interurbano, una suba que impactará de lleno en el bolsillo de los usuarios que dependen del servicio para trabajar, estudiar o trasladarse entre localidades.
La actualización fue oficializada a través de un decreto provincial y comenzó a regir esta semana. Se trata del primer incremento desde agosto de 2025, en un contexto de fuerte suba de costos y reducción de subsidios nacionales.
Para quienes utilizan el transporte a diario, el aumento implica un nuevo ajuste en un servicio que ya venía con tarifas elevadas en comparación con el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). En muchos casos, los pasajes interurbanos duplican o incluso triplican los valores de recorridos similares en el conurbano bonaerense.
La decisión se enmarca en la crisis que atraviesa el sistema, con empresas que venían reclamando una recomposición tarifaria cercana al 40%. Finalmente, la Provincia autorizó una suba menor, buscando atenuar el impacto en los pasajeros.
Entre los factores que explican el incremento aparecen el aumento del combustible (que acumuló subas superiores al 50% en el último período), la variación del tipo de cambio y los costos salariales.
A esto se suma la quita de subsidios nacionales al transporte del interior, que profundizó el desequilibrio en el sistema y trasladó una mayor carga a las tarifas que pagan los usuarios.
En este escenario, quienes utilizan el servicio interurbano quedan en el centro de la crisis: con menos asistencia estatal y mayores costos operativos, el precio del boleto vuelve a ajustarse y complica el acceso al transporte en la vida cotidiana.









