La familia Espiñeira, dueña de Lácteos Verónica, evaluaría la venta total o parcial de la empresa en medio de la situación crítica.
Lácteos Verónica lleva cinco meses con sus plantas paralizadas en Lehmann, Suardi y Clason, adeuda más de tres meses completos de salarios a sus 700 trabajadores que ya no cuentan con obra social, y acumula casi 4.000 cheques emitidos sin fondos. En medio de este escenario y tras evitar la quiebra el mes pasado, la familia Espiñeira mantuvo una reunión con funcionarios del gobierno provincial y legisladores, en la que discutieron la posibilidad de una venta total o parcial de la compañía.
Del encuentro participaron los ministros de Desarrollo Productivo y Trabajo de Santa Fe, Gustavo Puccini y Roald Báscolo, los senadores Felipe Michlig, Alcides Calvo, Leonardo Diana y Hugo Rasetto, así como Gonzalo y Alejandro Espiñeira, integrantes de la familia dueña de la firma. En la reunión, los representantes de la empresa habrían asegurado que "se encuentran trabajando en distintas opciones para garantizar la continuidad de la firma". Se trata de una venta total o parcial.
La crisis de Lácteos Verónica no es un hecho aislado, sino que se inscribe en un declive más amplio que afecta al conjunto de la industria láctea nacional. La quiebra de Sancor, las pérdidas multimillonarias de La Serenísima, el cierre definitivo de La Suipachense y la venta de buena parte del negocio de Saputo son evidencias de un sector sumergido en una situación por demás agravada.
A la parálisis operativa se suma una denuncia pública por presunto vaciamiento impulsada por la diputada nacional de Unión por la Patria, Julia Strada. La legisladora señaló que Las Becerras S.A., el tambo de la familia Espiñeira que proveía gran parte de los insumos a Lácteos Verónica, hoy le vende la leche a otras empresas lácteas y dejó de abastecer a la firma.
"Los mismos dueños le cortan los insumos a su propia empresa mientras 700 trabajadores esperan cobrar. ¿Eso no es vaciamiento deliberado?", cuestionó Strada en su cuenta de la red social X.
Además, denunció que en septiembre pasado, en plena crisis operativa, los Espiñeira constituyeron tres nuevas sociedades anónimas, Kawsay SA, Agro Prada SA y Grandal Agropecuaria SA, con un objeto social similar al de Lácteos Verónica e integrantes de la familia en sus directorios.
Además de los salarios impagos, los trabajadores afirman que la firma cortó los aportes patronales y jubilatorios, y que ya no disponen de obra social.
Por el lado de los proveedores, cerca de 150 productores de leche de Santa Fe se unieron para reclamar el pago de mercadería entregada y nunca abonada, con una deuda estimada en torno a los 60 millones de dólares.
A nivel bancario, un relevamiento en el registro del Banco Central (BCRA) constató que Lácteos Verónica acumula 3886 cheques emitidos sin fondos y una deuda cercana a los 14.000 millones de pesos en ese ítem, además de obligaciones con diversas entidades.
Con información de InfoGremiales









